Cultura, música y solidaridad en los premios Lalinense do Ano

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

LALÍN

miguel souto

Celso Fernández Sanmartín, Rocío Díaz Echandía, las Pandereteiras de Zobra y la Banda de Vilatuxe recibieron ayer los galardones y el cariño de sus vecinos

30 dic 2019 . Actualizado a las 11:50 h.

La sala Tuno Valdés se llenó ayer de vecinos que asistieron a la entrega de premios Lalinense do Ano, un galardón que este año tuvo un marcado carácter musical, social y cultural. Es, como se apuntaba ayer, uno de los actos más entrañables del año. El regidor, José Crespo, abrió el acto dando las gracias a los lalinenses apuntando que «é unha honra e un reto volver a estar aquí» y felicitando a los premiados. A Rocío Díaz por su labor de toda una vida ayudando a los demás, a Hortensia, Celsa y Amparo, las más veteranas de las pandereteiras de Zobra por que «son un referente» y por mantener el folklore; a la Banda de Vilatuxe por estos 75 años de trabajo recordando el concierto de cierre de este año que calificó de impresionante» recreando la vida de la parroquia y de la banda, y destacando los 80 niños de su escuela. Una felicitación que extendió a Celso Fernández Sanmartín «un dos contacontos máis importantes de Galicia que espallou polo mundo o nome de Lalín e xa o mereceu en anos anteriores». Deseó a los vecinos «paz, tranquilidade e saúde» y un año esperanzador pidiendo a los asistentes que aprovecharan la vida «que pasa como un lóstrego».

Rocío Díaz Echandía expresó su agradecimiento y orgullo por el premio recordando que hace 48 años que llegó a Lalín con su marido Gonzalo Chamorro y sus tres hijos mayores; el nacimiento, ya en Lalín, de sus tres hijos más pequeños, y que de Lalín son sus nietos y sus nueras. Un Lalín, que dijo, «llevo en el corazón» y que «nos acogió con tanta generosidad». Dijo ser una cadena de un grupo de amigos que le acompañaron en su labor social. Y dedicó el galardón a sus hijos y nietas.

El director de la Banda de Vilatuxe, Víctor Vilariño y el presidente de la agrupación, Alberto Blanco, fueron los encargados de recoger entre vítores el premio de la Banda. Blanco Souto dio la enhorabuena al resto de los galardonados y destacó la labor y el trabajo de una formación que empezó con «doce mozos» y aprovechó para expresar el reconocimiento a una serie de personas, empezando por Pepe O Xastre, pasando por la directiva, Víctor Vilariño, los padres y a todos los que integran la banda.

Amparo Dobarro, Celsa Muradás y Hortensia Taboada, recogieron el destinado a las Pandereteiras de Zobra. Se mostraron encantadas con el reconocimiento «porque pensamos que somos artistas e somos tres velliñas», señalando que «non sei como deron con nós, porque nunca tivemos un premio», a lo que los asistentes, que llenaban la sala, respondieron con vítores y aplausos sin olvidar dar las gracias al Concello «y a todo Dios».

Celso Fernández Sanmartín quiso compartir el premio con todos y se llevó una larga lista de agradecimientos empezando por su familia por su apoyo y «porque non lles estrañara» que hiciera de algo tan común como contar un oficio y que «vivira do conto». A la relación sumó a muchas personas que fueron sus maestros y maestras «do contar natural», entre las cuales estaban incontables vecinos y vecinas de Lalín. Habló de lo que le enseñó criarse en Lalín, como fue «a falar o caso, a xenerosidade, o valor da palabra dada, o respecto». De una vida en A Cacharela en donde todas las puertas estaban abiertas y no se cerraba ni el sitio donde se guardaba el dinero. Repasó las casas de cada vecino del barrio, de la costumbre «da xente vella» de estar atento al cantar del cuco que anunciaba la primavera, de los comercios y bares que cerraban las puertas y apagaban la luz en señal de respeto al paso de una comitiva fúnebre por Loriga. Habló de su unión con Zobra, del valor del asociacionismo y del cariño que se le ofrece con el premio «e o cariño nunca sobra».

El conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, cerró la entrega de premios dando las gracias a la Banda de Lalín, a los premiados, destacando, al igual que hacía Crespo, la labor del nuevo director, David Fiúza, y del «sentidiño» que tiene Lalín donde «somos nobres, traballadores, honrados e temos raíces», dijo.

Un concierto que se desdoblará en dos para el año próximo

El alcalde aprovechó ayer para anunciar que para el año que viene, y a fin de no alargar este acto, se dividirá en dos. Por un lado habrá un concierto de las corales y la entrega de premios Lalinense do Ano y por otro el de la Banda, para permitir que todas las formaciones se luzcan y no tengan que recortar repertorio para que no dure el acto tres horas.

Ayer el coro Luis Areán abrió las actuaciones dirigido por Arlette Marín con Detrás del arcoíris y Polo Nadal. Le siguió la Coral Polifónica de Lalín bajo la batuta de Benxamín Otero que interpretó Neva y Moon River. El Coro Xoven Voz, también dirigido por Marín Velázquez, interpretó All I want for christmas is you y el villancico Nadal de Luintra. La Banda de Lalín Tocó Wald Sinfonie de Kees Vlak; Sinfonía Sevillana de Turina y Manhattan Symphonie de Serge Lancen en un concierto que recreaba paisajes y folklore bajo la dirección de David Fiúza.