Seis meses después, los cuatro exalcaldes disfrutan de más libertad

Dejar el cargo les permitió ganar en vida personal, pero mantienen su labor política


lalín / la voz

Estar al frente de un Concello nunca es una tarea fácil y requiere siempre, independientemente de su tamaño, una gran dedicación y entrega además de innumerables horas de trabajo que solo saben los que estuvieron en el puesto. Dicen que los sillones y el poder enganchan, o puede que sea la responsabilidad o la ilusión de poder hacer algo por tus vecinos. Tras los últimos comicios municipales, cuatro de los nueve alcaldes de la zona fueron relevados y dejaron el cargo.

Entre ellos algunos tan veteranos como Jesús Otero, en Vila de Cruces, que sumaba 29 años en la alcaldía y 14 Ramiro Varela, junto con Belén Cachafeiro que estuvo 7 al frente del Concello de Forcarei y Rafael Cuíña en Lalín, un mandato, 4. Seis meses después todos reconocen que ganaron en vida personal, sobre todo los fines de semana, aunque muchos de ellos continúan dándolo todo desde la oposición.

Otero apunta que «teño máis actos sociais ca antes, de cousas que che invitan e tes que estar cos veciños». En casa, dice, lo ven menos que antes. Una actividad a la que suma «as reunións de partido, da Xunta» y la labor «como xefe da oposición». El 10 % de su actividad, comenta, es personal y el resto público. Explica que sigue con los negocios familiares de turismo rural y la Casa Pena de Roca que lleva con su hija. Lo que más le satisface es que «os veciños seguen a chamarme alcalde». Dentro de esta labor al frente del grupo del PP también se incluye una atención directa a los vecinos a los que prestan ayuda para dar información o tramitar distintas cuestiones ante la Xunta y con los que colaboran a diario.

También como jefe de la oposición, Rafael Cuíña compagina esta labor, apunta, con la de copropietario de un gran grupo empresarial. Reconoce que ganó tiempo, sobre todo los fines de semana, lo que le permite volver a disfrutar de la moto y de sus grandes aficiones «o cine e a literatura» y seguir algunas series «que enganchan bastante». Ahora, apunta, está viendo The Crown. A diario, explica, «impuxenme a disciplina de pasar dúas ou tres horas no Concello para atender a xente e recibir aos veciños». Por la calle, al igual que le pasa al resto de los exalcaldes, lo siguen parando continuamente para contarle cosas. Ese tiempo libre que ganó le permite también poder ir a ver los partidos de balonmano de sus hijos y disfrutar de algún viaje.

Belén Cachafeiro tiene una gestoría, pero confiesa que «aínda sigo de descanso». Explica que necesitaba un paréntesis y que estos meses no le rindieron nada. Comenta que «non teño fillos nin responsabilidades» personales y puede permitirse prolongar ese descanso profesional aún un poco más. No el político porque, dice, «seguimos atentos a todo o que pasa e non queremos que se perda nada do traballo que fixemos» y continúan en contacto diario con los vecinos. El tiempo que ganó estos meses le permite viajar y «coller algunhas fins de semana libres».

Una jubilación para recuperar su afición a restaurar muebles antiguos

Del grupo, Ramiro Varela es el único que pasó de ser alcalde a la jubilación de la que lleva disfrutando estos meses. Cuando hablamos con él a media mañana cuenta que «píllasme paseando polo Farelo». Un lujo del que hacía tiempo que no podía disfrutar sin preocupaciones. La jubilación le aporta «unha tranquilidade» que no tenía y tiempo para dedicárselo a sus aficiones, entre las que está la caza y la pesca y «facer traballos na leira». La huerta y la jardinería ocupan parte de su tiempo junto «coa restauración de mobles vellos, que realmente é o que me gustou facer sempre». Una afición que le apasiona y con la que disfruta. Aunque hasta ahora, el cargo no le permitía dedicarse a esas labores. Otra ventaja de la que disfruta todo lo que puede es del cuidado de sus tres nietos: dos niñas de cinco y seis años y un niño de tres.

Explica que «as fins de semana, se non veñen, vounos buscar a Ribeira». Los tres son la alegría de la casa. Su mujer está prejubilada y ambos pueden disfrutar, como decía la canción, de «todo el tiempo del mundo», bromea, aunque lo de viajar, apunta, ya es más complicado porque en casa vive también su suegra a la que cuidan y que requiere que esté alguien siempre con ella.

Un descanso que será, avisa, un paréntesis, que no se prolongará eternamente. Explica que al nuevo alcalde «voulle dar unha marxe moito máis ampla que aquilo dos cen días», pero volverá a la actividad activa aunque ya no sea concejal, destacando la labor del grupo municipal del Partido Popular.

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