«Las mujeres musulmanas sienten que se las mira mal»

amelia ferreiroa LALÍN / LA VOZ

LALÍN

miguel souto

El uso del velo, el idioma y la captación de ayudas hace difícil su plena integración

14 oct 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

El nuevo curso de apoyo educativo en Carabelo comenzó hace escasos días, pero esta asociación lalinense sin ánimo de lucro de apoyo a la inclusión a familias en riesgo de exclusión social; en la que la figura del voluntario es imprescindible para su funcionamiento, va más allá de prestar ayudar a la infancia. Los progenitores de los jóvenes alumnos que acuden a las instalaciones situadas en la calle Memorias dun Neno Labrego, fundamentalmente marroquíes y argelinos, también reciben atención desde el colectivo en forma de cursos; como uno de español que comenzará a celebrarse la próxima semana. De la impartición del mismo se encargará la instructora Luisa Salas, venezolana residente en Lalín desde hace 22 años.

-¿Un curso que busca dar respuesta a una necesidad palpable?

-Si. Me llamaron de Paidós para impartir clase de español a quien no lo habla, mujeres y hombres, dentro de una actividad formativa de Carabelo. Son dos días a la semana siendo la mayoría de los asistentes marroquíes y argelinos pero también hay un chico de Estados Unidos, una persona de Senegal y otra de Angola. Están los que se incluyen en el grupo básico y los del avanzado.

-¿Llegan al aula con alguna noción de español?

-Las mujeres que tienen niños mayores de 6 años se van defendiendo ya que sus hijos hablan español, pero las que están embarazadas o con bebés no saben nada. Empezamos con ellas como si estuviésemos en una clase de preescolar, con colores, números, consonantes y vocales. Algunas no cursaron ni Primaria en su país, nunca usaron un lápiz, un boli... o cogieron un libro en la mano. Contamos con un grupo reducido de participantes que incluso nunca fue al colegio. Lo que observamos es que casi todos hablan algo de francés por ser una de las lenguas nativas en Marruecos y Argelia, pero de español saben muy poco o nada.

-Habla mayoritariamente de mujeres, ¿son las que priman en el curso?

-Si. Un 90 % son mujeres que llegan al curso con deseos de aprender. Los hombres, en términos generales, tienen más conocimientos de español por cuestiones laborales pero ellas no.

-¿La mujer musulmana no trabaja?

-No. El hombre es el que tiene que trabajar y llevar el dinero a casa. La mujer está para atender la casa y la familia, no busca trabajo fuera. Lo que buscamos pues con estos cursos de español, con duración de tres meses, es conseguir que sepan ir al supermercado y puedan rellenar un formulario en el colegio de los hijos o en la Seguridad Social; hablo de las que toman parte en un curso inicial, para las que están en avanzado ya buscamos mejorar su conversación, que sean capaces de leer una noticia en el periódico y la entiendan...

-¿Llegar hasta aquí es fruto de mucho esfuerzo?

-Ha sido un trabajo de todos los voluntarios de Carabelo, una asociación que hace una labor magnífica y quizás todavía poco conocida entre la sociedad. Cierto también que con las mujeres hemos empatizado y palpamos su deseo de aprender. Las acompaño al supermercado, a la pescadería para que sepan por donde moverse, pedir lo que necesitan y que se vayan integrando...

-¿Se sienten rechazadas?

-No hablaría de rechazo, no emplearía ese término. Cierto que sienten que se las mira mal y es algo normal: llevan velo, hablan otro idioma y en una villa es más complicado que en una gran ciudad. Hay necesidades palpables en muchas familias españolas y las ayudas se derivan a inmigrantes y no siempre se entiende.

Sesenta chavales. A las clases de apoyo extraescolar asisten sesenta alumnos con edades muy dispares, desde los 3 a los 17 años.