El Juzgado de Lalín archiva las denuncias contra González Casares

Declara el libre sobreseimiento de las diligencias, que no hubo delito, y en el caso del supuesto acoso laboral, «ni asumiendo íntegramente el relato del denunciante»


Lalín / la voz

El Xulgado de Instrucción número 2 de Lalín declaró el sobreseimiento libre y el archivo de las diligencias previas realizadas en relación a las denuncias presentadas por un trabajador del Concello lalinense contra el teniente alcalde, el socialista Nicolás González Casares, por presunto acoso laboral y falsificación de documento público alegando la supuesta utilización de unas claves informáticas cuando el funcionario estaba de baja.

González Casares, que desde el primer momento defendió su inocencia sintiéndose indefenso ante la denuncia, considera que el objetivo de la misma era «menoscabar a miña dignidade, honestidade e honradez, atacarme no personal e, sobre todo, amplificar».

El auto, dictado el día 12 y que el edil conocía a última hora del jueves, pone fin a «un calvario» y a meses de espera. González Casares daba a conocer ayer públicamente la resolución y lo hacía aludiendo a una frase de El proceso de Kafka, en la que se refería la situación de quien una mañana se vio detenido sin saber la causa. Recordó que el goteo de informaciones en torno a la denuncia y su paso por el cuartel de Lalín «que me fixo sofrir un calvario bastante grande que me afectou no persoal, no político e tamén lles afectou ás persoas que me rodean, que puideron ver como se pasa mal cando algúns buscan facer dano sen ningún tipo de xustificación», reconociendo que también le había afectado a su salud.

Explicó que «a Zustiza ás veces pode ser lenta, pero neste caso é tallante e firme» y destacó la contundencia de las afirmaciones del juez en el auto diciendo, en relación a las cuestiones informáticas, que «tanto eu como os traballadores que foron damnificados por este caso, me limitei a cumprir estritamente as miñas obrigas como concelleiro responsable de Benestar e non fixen nada máis que exercer as miñas funcións ao igual que outros empregados que o único que fixeron e desenvolver os seus traballos de substitución de persoal».

En el auto se recoge textualmente que «las diligencias practicadas clarificaron plenamente los hechos denunciados, excluyendo radicalmente su trascendencia penal» y que «varios datos adicionales confirman que la única intención de la Administración fue proveer la sustitución de un funcionario de baja médica y no ninguna otra de las que el denunciante con poco fundamento dice sospechar» y refiere que «excluyendo palmariamente la concurrencia del dolo desaparece la entidad penal del hecho».

Casares argumentó que esto lo que quiere decir es que si algún trabajador empleó por error la clave del denunciante fue exclusivamente por error y que, en este caso, él no tendría ningún tipo de responsabilidad material.

En cuanto a la cuestión relacionada con el supuesto acoso laboral, el juez alude en el auto al cambio de declaraciones del denunciado en sede judicial y señala que las «diligencias practicadas desmienten una situación de acoso laboral penalmente relevante» y «ni asumiendo íntegramente el relato del denunciante podríamos entender cometido un delito de acoso laboral».

Añade que González Casares no fue ni incorrecto, ni hostil, ni tuvo una actitud molesta con el denunciante y que «las explicaciones del trabajador denunciante en sede judicial desmintieron parcialmente el contenido de su denuncia». Por todo esto concluye que «el supuesto acoso laboral denunciado carece de la más mínima entidad penal». El fallo es recurrible pero dada su contundencia, el edil supone que el denunciante no lo hará.

Valora iniciar las acciones que correspondan por falsedad en la denuncia

Visto el auto, González Casares considera que «o que se desprende é unha falsidade da denuncia, polo que valorarei iniciar por este motivo as accións que correspondan». El edil advierte de que durante el proceso «existiron colaboradores para darlle amplificación pública á denuncia», en la que ve «unha clara intencionalidade política». Además, apunta que «todos sabemos quen é o denunciante e cales son as súas relacións, así como o compromiso que podía ter esta persoa».

Recordó que la oposición «en reiteradas ocasións apelou á miña condición de denunciado a pesar de saberse quen era a persoa que denunciaba, atacóuseme no persoal de forma reiterada». Dice al PP que «non todo vale e a prudencia nestes caso é o máis importante, xa que todos podemos comprobar o endeble que pode chegar a ser o estado de dereito cando unha denuncia sen fundamento chega a tales extremos». Apelo a su responsabilidad política y a la de los funcionarios municipales. Casares agradeció la gran labor y el trabajo de su abogado, Francisco Lago.

Comportamientos mafiosos

El alcalde, Rafael Cuíña, expresó su «enorme alegría a nivel humano e político», recordando que «calquera persoa que coñecese ao tenente alcalde sabía que este tipo de actitude era impensable». Resaltó que tomará buena nota «destes comportamentos mafiosos que eu tamén sufrín», indicando que «todos sabemos moi ben quen interpón as denuncias, a que actos acoden e a que forzas políticas apoian». Criticó a la oposición por llegar a «abrir mitines con isto».

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