Carlos Blanco y Raquel Arranz, al asalto del culturismo profesional

El día 2 de septiembre tratarán de situarse en lo más alto del podio en Paraguay

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lalín / la voz

El subcampeón del mundo de culturismo en 2017 y 2015, Carlos Blanco (Lalín, 1987), y la tres veces campeona de España y subcampeona de Europa, Raquel Arranz (San Sebastián, 1988), participarán por primera vez en un campeonato profesional tras obtener ambos la tarjeta de la IFBB Elite Pro. La cita está marcada para el día 2 de septiembre en Asunción, Paraguay.

El currículo deportivo de esta pareja es mucho más extenso. Debido a ello fueron merecedores de dar el salto desde los campeonatos amateurs hasta los profesionales. Ambos viven en la actualidad en Santiago de Compostela, donde se ha empadronado Arranz, y acuden cada domingo a Lalín. El objetivo soñado es clasificarse para el Campeonato del Mundo profesional. Para ello deberán obtener una victoria en alguna de las pruebas que tienen por delante. El dezano tendrá más citas donde demostrar todo el esfuerzo realizado hasta el momento. Pero en la categoría que compite Raquel Arranz, Bodyfitness, tan solo habrá dos oportunidades: la ya mencionada cita en América del Sur y una próxima en Finlandia.

El culturismo es muy exigente durante un largo período de tiempo, para mostrar todo lo trabajado en un instante mínimo. Es una representación, entre otras cosas, de fuerza de voluntad. La dieta que realizan durante todo el año, como asegura la subcampeona europea, es todavía más estricta a estas alturas.

«Nosotros tenemos que llegar con una apariencia física extrema. Llegas hecho polvo», explicaba Blanco. Lo que se ve sobre el escenario, no es la realidad. «Cuando ves a un culturista sonriendo en la tarima, te aseguro que por dentro está llorando. Yo lo paso mal, pero disfruto», añade. Como sucede en muchos deportes minoritarios, la financiación es privada. En esta ocasión el esponsor de ambos, MTX Nutrition, cubrirá los costes del viaje.

En Sudamérica tendrán una prueba a la que acuden prácticamente a ciegas, pero esperan sea un gran reto deportivo. «Llegamos con el punto que nos piden. Otra cosa es el nivel que haya allí. Vamos un poco a tierra desconocida», explicaba Arranz. Para ambos será la primera participación de tal calibre y por ello evitan hablar sobre sus opciones de triunfo. «Es una aventura. Estoy acostumbrado a competir en mundiales [amateurs] , pero esto es una liga nueva» comentaba el subcampeón del mundo y añadía que «allí hay un poquito menos de nivel que en Europa, pero gente buena hay en todos lados».

El acceso para el objetivo máximo depende de los resultados en este tipo de pruebas, pero como ella asegura, aún queda mucho camino. «Yo el Mundial lo veo lejos, pero es el primer año y quiero probar suerte». En Asunción tendrán la primera prueba para situar al culturismo gallego en lo más alto.

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