Lalín se multa a lo Juan Palomo

La Policía Local sancionó a un coche del propio Concello por interrumpir una feria en O Regueiriño


lalín / la voz

Un municipio como Lalín recibe cada día decenas y decenas de cartas. Por mucha administración electrónica que se proclame, el correo postal es aún un medio de comunicación frecuente entre instituciones. Llegan misivas de todo tipo, de todos los gobiernos y con contenidos variopintos, desde Madrid, desde Santiago, desde Pontevedra … Los funcionarios encargados de su revisión conocen ya el formato de cada carta. Hace días llegó al consistorio una misiva del ORAL, y detectaron todo el aspecto de recoger en su interior una de esas desagradables sorpresas en forma de multa, como las que llegan tantas veces a los domicilios de los infractores particulares.

Tal cual. El organismo recaudador de la Diputación de Pontevedra informaba al Concello de Lalín de una sanción de tráfico a uno de los vehículos de su parque móvil. Cosas que pasan, quien circula siempre se expone a una multa. Tocaba ver entonces quién y dónde había resultado agraciado. Y aquí llegó la incredulidad: porque quien multaba a un coche del ayuntamiento era un agente de la Policía Local de Lalín. Infracción grave y 200 euros al canto.

El Opel Mokka adscrito a Urbanismo estaba aparcado en la rúa da Habana, delante del consistorio, _ donde hay plazas reservadas para Concello y Policía Local_, el sábado 3 de febrero a las 7.15 horas. No habría pasado nada cualquier otro día, pero esa mañana el Concello había decidido trasladar el mercadillo mensual del Campo da Feira Vello ?ocupado por la carpa Mahou? al área de O Regueriño. Así que nada de indulgencias ni prebendas: el agente se encontró un coche que dificultaba el montaje de los puestos, y cumplió con su obligación. Al igual que la Justicia es ciega, él tampoco quiso ver la rotulación en las puertas que dejaba claro que era un vehículo municipal ni le tembló el pulso al sancionar al Opel Mokka.

Ahí comenzó un expediente que siguió su curso. La multa fue tramitada por el ORAL y el Concello deberá estudiar ahora cómo procede: si pagase en el importe bonificado serían 100 euros. Si recurriese, y se diese la razón a sí mismo podría ahorrárselos. Pero tal y como anda el panorama político municipal, quién sabe si no lloverían acusaciones de prevaricación. En todo caso, de tener que pagar sería un simple trasvase de fondos de Concello a Concello, aunque pasando por el ORAL, que se lleva un porcentaje por la tramitación del cobro. Porque esta es una multa al más puro estilo Juan Palomo: el ayuntamiento se lo guisa, y el ayuntamiento se lo come, gracias a la diligencia de uno de sus trabajadores que hace cumplir la ley a todos por igual, en una actuación que generó un caso atípico. Solo podría mejorar con una solicitud de la oposición para la enésima comparecencia del alcalde, en la que explique con minuciosidad por qué estaba aparcado ante el consistorio el coche el pasado 3 de febrero. Y al amanecer, que no es poco.

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