El Rali do Cocido se convirtió en una auténtica selección natural en la que Iván Ares resultó triunfador, incluso a pesar de haber sufrido una salida en el tercer tramo. La prueba de Lalín abrió a lo grande el Campeonato de España de asfalto, con los favoritos arriesgando al máximo, penando salidas, protagonizando libradas magistrales y alternándose el liderato a lo largo de los dos días de competición en los que el público demostró su fervor incondicional, a pesar de las inclemencias meteorológicas. Esas condiciones provocaron que las carreteras estuviesen complicadas y resbaladizas. Y en ese contexto Iván Ares volvió a poner su Hyundai i20 R5 en modo vuelo rasante. «Es que si no llueve, no es el rali de Lalín», describía justo antes de la salida el cambrés, defensor del título.

El viernes era Pernía el primer candidato en abandonar, debido a una salida tras la que fue evacuado en ambulancia. Esa noche, Ares durmió líder, con Iago Caamaño (Ford Fiesta R5) y Álvaro Muñiz (Ford Fiesta N5) al acecho.

La mañana de ayer se inició tranquila, con Ares logrando el scratch en A Estrada-Silleda, seguido de Fuster y Caamaño (los tres en un segundo), mas pronto se desataron las hostilidades y el siguiente en caer fue Vinyes, en el tercer tramo (O Couto), por una avería. En ese trecho, Ares fue a parar a un prado y perdió 18 segundos, lo que aprovecharon Fuster, Muñiz y Caamaño para apretar y enviarle a la tercera plaza de la general. Este tramo tuvo que ser neutralizado tras un accidente de David Cortés y Rubén Soto.

A partir de ese momento, la pugna en cabeza fue intensa. Iván Ares logró ser el más rápido en el cuarto, sumando puntos especiales para el Campeonato de España en la primera de las tres pasadas al mítico trecho de Saborida.

Las carreteras se convirtieron en pistas de patinaje, ideal para los más osados, pero también para los más técnicos. Y precisamente fue Fuster el que se salió cuando mejor iba, en el quinto tramo, devolviendo a Ares a lo más alto. Los dos tramos siguientes solo sirvieron para que el campeón de España, Fuster y Caamaño se atacasen entre sí sin miramientos. El público se fue a comer con un buen sabor de boca.

Saborida fue la sobremesa a punto del corte de digestión para algunos. Ganó Fuster (tras haberlo hecho Ares y Caamaño), pero acto seguido el cambrés echó mano de su particular guion: hachazo vespertino en las dos siguientes entregas. En el undécimo confirmó la tendencia, Caamaño rompió el radiador tras un incidente y cedió su plaza en el podio a Muñiz. Fuster se resignó a ganar el penúltimo tramo, ya de noche, con Ares gestionando su ventaja.

El tramo espectáculo fue un digno colofón para el ganador y la multitudinaria celebración junto a la estatua de Joaquín Loriga recuperó el lema instalado en el imaginario popular para resumir las 48 frenéticas últimas horas: «Viva Lalín, con razón ou sen ela».

Por otra parte, Lalín brindó una memorable jornada de automovilismo con Sergio Tabeayo Risi destacando en dos ruedas motrices al principio (acabó abandonando), dejando paso al pulso entre Bouza, Dorado y Berdomás (que dominó la Copa Suzuki Swift, que en júnior fue para Gabeiras). Pardo también dominó el nacional júnior, incluso quedándose enfangado en el undécimo tramo (lo que le costó un puesto en la general en favor de Macías). Muñiz se llevó el N5 y Tania Martínez el R2.

Ya en frío, Iván Ares analizaba: «Es muy importante haber empezado con una victoria, y más en una prueba tan exigente como esta. Estoy muy orgulloso de mi equipo, gracias al que estamos peleando por objetivos muy complicados para un mero grupo de amigos como somos nosotros».

La siguiente prueba del nacional será el rali de Sierra Morena, el 14 y 15 de abril, el mismo fin de semana en que el autonómico se cita con el rali de Noia.

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Ares abre boca con un Cocido picante