«Los niños de altas capacidades no se hacen, es genética y ambiente»

Carmen Pomar, que participará en un seminario en Lalín, señala que no siempre un gran inteligencia es sinónimo de éxito, influyen también otros factores


Lalín / la voz

Carmen Pomar Tojo es profesora de Psicología, doctora de la unidad de atención educativa en altas capacidades de la USC y directora del equipo técnico de la Asociación de Altas Capacidades de Galicia. Los días 5 y 6 en la facultad de Psicología de Santiago impartirá un curso de formación dirigido a profesores en activo sobre las altas capacidades que lleva por título O triángulo máxico y será ponente en Lalín el día 18 dentro de un seminario sobre altas capacidades en el IES Laxeiro los días 11 y 18.

-¿Qué es el triángulo mágico en las altas capacidades?

-Es porque en el tema de las altas capacidades se repite muchísimo una estructura triangular, tres variables, tres factores, tres casuísticas, es un poco para tener una síntesis gráfica de todo. En altas capacidades nos hemos centrado siempre en el perfil intelectual, unimos alta capacidad al hecho de tener más inteligencia de lo normal, pero nos olvidamos del perfil motivacional y del perfil de personalidad y socioemocional de estos niños. Pensamos que si un niño o una niña tiene alta capacidad le va a ir bien en el cole, pero la mayor parte de las veces no va a depender tanto de la inteligencia sino mucho más de la motivación, el enganche y la implicación que tiene en las tareas y de su personalidad y de su perfil emocional porque hay niños que son más o menos habilidosos a nivel social, niños muy sensibles....

-A veces se pueden sentir muy diferentes o los raros.

-Hay niños que son muy maduros intelectualmente pero emocionalmente muy inmaduros. Muchas veces en situaciones académicas ellos se sienten aislados porque no tienen la conexión de intereses, de preferencias con el resto de los niños de su edad. Ni siquiera en el perfil intelectual todos son iguales. Hay niños que tienen un perfil intelectual más homogéneo, son potencialmente capaces en todo lo que quieren acometer y otros que son niños con talento, muy brillantes en alguna cosa, pero en otras en la media o incluso por debajo de la media.

-Para su desarrollo, lo importante la familia y también el profesorado.

-Son los dos puntos fundamentales junto con el tema de los pares, de los iguales. Es muy importante como los padres acometen esta realidad. Siempre hablo en la incertidumbre de los padres cuando le decimos que su hijo tiene altas capacidades, muchas veces porque es un gran desconocido y no se sabe muy bien lo que implica. Es importante desde el punto de vista del centro escolar, que haya sensibilidad, comprensión y que no solamente se tire por los casos con dificultades sino también por los de aquellos que son más inteligentes en el aula. Nosotros nos movemos en un sistema de aula inclusiva y consideramos que tener un niño o una niña de alta capacidad en el aula puede ser aprovechado para cambiar la metodología docente, cambiar un poco el modelo que seguimos y tirar de los otros niños. Está demostrado que funciona. Es también muy importante que haya un buen entendimiento entre la familia y la escuela y luego está el grupo de edades, que en la adolescencia, ejerce una gran presión.

-¿Falta formación en altas capacidades?

-Se mantiene el estereotipo de que un niño con inteligencia va solo y hay que desmontarlo un poco. No solo no es cierto sino que a veces ocurre lo contrario. Hay un porcentaje bastante elevado de niños con altas capacidades que fracasan. Y eso se nota muchísimo en el cambio de Primaria a Secundaria. En Primaria por esas capacidades y esa facilidad que tienen y su buena memoria hacen que vivan de rentas. No tienen hábito de trabajo, de estudio y en Secundaria se produce bajada de calificaciones y algún suspenso. Ellos tienen una estructura de pensamiento que es distinto a la media.

-¿Qué explican a los profesores en estos cursos?

-Solemos hacer dos partes, una de explicación de las altas capacidades y de los perfiles y una parte más de intervención escolar. Y al hablarle empiezan a darse cuenta de que algún alumno que tuvieron y que parecía o encajar en ningún perfil podía hacerlo en las altas capacidades. La detección se hace a pie de aula. Son ellos los que se pasan un montón de horas con los niños.

-¿Cómo pueden saber los padres si su hijo tiene altas capacidades?

-Siempre es una mezcla entre lo genético y lo ambiental. Los niños de altas capacidades no se hacen, no lo intentemos porque no lo vamos a conseguir. Sobreestimular a los niños no es positivo. Si un niño tiene buen potencial lo va a desarrollar en la medida que le demos oportunidades para hacerlo, pero no se trata de tener un poder adquisitivo altísimo y poder enviarle a sesenta actividades. Está claro, que los padres, al final, sí que detectan signos de altas capacidades en la precocidad en el habla, en la lectura, en la escritura, en preocupaciones y preguntas inusuales para su edad, niños que usan un vocabulario muy complejo con frases muy elaboradas para su edad. Niños que se aburren en clase. Me contaron hasta niños que silabeaban en el cole y luego en casa leían libros de Harry Potter. Puede ser una primera manera, luego hay que observarlo, evaluarlo, pero los padres no suelen fallar.

Atención a 400 familias de toda Galicia, algunas de ellas de Lalín

La unidad de altas capacidades de Santiago de Compostela lleva desarrollando su trabajo desde hace veinte años. Una labor que, apunta Carmen Pomar, es por un lado la de formación. Explica que en los últimos años «es creciente porque no paramos de recibir demandas de centros públicos, privados, comarcales y locales sobre todo en los últimos cuatro o cinco años». Además se lleva a cabo orientación a familias y la valoración de niños, que en muchos casos llevan los padres. Un trabajo al que se suma la realización de talleres para niños de toda Galicia, los sábados cada quince días. Ahora mismo, señalan, «tenemos 400 familias y esto es también un efecto dominó porque estas familias también lo difunden y se va conociendo». La asociación trabaja ahora en un proyecto de ocho centros piloto en toda Galicia «con un modelo de enriquecimiento para trabajar en las aulas» y un proyecto de formación de profesorado en temas de creatividad con la Fundación Xove de A Coruña «porque creemos que es el gran olvidado en las altas capacidades en particular y en general en las aulas».

Varias familias de Lalín acuden a la unidad de altas capacidades y de ahí también el curso en el instituto Laxeiro.

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