Documentación sobre enfermedades como pulmonías o gripes y una fuerte «peste de viruela» en 1881

En las misivas se constata el afecto mostrado por los Taboada a todo el personal a su servicio en Liñares


lalín

Mediante esta fuente documental, la correspondencia mantenida entre el personal del pazo lalinense de Liñares y sus propietarios, también sabemos que en Bendoiro había muchos enfermos de pulmonía, y que en enero de 1881 hubo una fuerte «peste de viruela» con fallecimiento de niños en Liñares (a un tal Benito le murieron dos niños). El sarampión era otro azote de la infancia. En 1897, «En San Jorge (Cristimil) murieron algunos niños», se recoge.

Durante los meses invernales era muy frecuente la gripe o influenza, entonces llamada «el trancazo», siendo bastante habitual permanecer ocho días encamados. En Liñares el trancazo fue general en 1902. Otros males eran aguzados por el frío como los fuertes constipados y bronquitis, «mucha tos, y gracias si no viene el cru, que ya murieron por aquí algunos». Las medicinas se iban a comprar a la botica de Madriñán en Lalín.

Enfermedades infantiles indeterminadas que cursaban con fiebre alta por más de una semana, a las que el médico «solo dijo y mandó que lavasen al niño con jabón fenicado dos veces al día».

Niños enfermos que por los síntomas de hinchazón descritos padecían parotiditis (paperas), que entonces no se consideraba enfermedad peligrosa. «Yo creo que le vendrá a todos esa enfermedad de Madrid».

Un remedio que se creía efectivo contra los dolores de cabeza era humedecerla con agua a la que se le añadía un poco de vinagre. Para la fatiga y tos se tomaba leche de pollina.

26-V-1885. En una carta desde Cambados de D. Carlos Taboada pregunta a Manuel González «…di si vacunaste a la pequeña, si no la vacunaste Esperanza traerá la vacuna…». (Se refiriere a Esperanza Taboada Bugallo, madre del que sería célebre aviador Joaquín Loriga Taboada). Esta noticia es una pequeña muestra de la relación humana mantenida entre las dos familias.

Muestras de afecto

Liñares, 19-II-1897. «Recibimos la de Vds. con fecha 12 en la que nos dicen el mucho amor y cariño que nos tienen. Seríamos unos ingratos a no corresponder a tantos beneficios como nos están haciendo».

Entre las muchas atenciones recibidas figura el envío efectuado el 12-VI-1897 de D. Carlos Taboada a Manuel González, para sus dolencias gástricas, de más de una treintena de botellas de agua Mondariz, (según rezaba la etiqueta Aguas Minero-Medicinales Bicarbonatado-Sódicas MONDARIZ, V. H. P.)

En 18-II-1898 podemos leer: «Gracias les damos por tanta ropa como mandaron y tan buena».

Se trataba especialmente de ropa de abrigo para protegerse del frío, que en algún momento se hacía insoportable, aún en el interior de la vivienda. «El abrigo (dice Manuel) se lo estimo mucho, ya lo tengo puesto, y le damos las gracias por todo». Estas rigurosas temperaturas provocaban que la leche se helara dentro de la alacena de la cocina.

También le enviaban regalos para los hijos.

22-I-1900. Infinitas gracias por todo, porque siempre se están sacrificando por nosotros.

25-I. Suplico no se molesten en comprar pescado ni otra cosa para nosotros.

Desde la casa de los Taboada que poseían en Cambados era frecuente el envío de mariscos, mejillones, berberechos y vieiras. También de diverso pescado fresco, entre otros, sardinas y xardas, para su consumo. Del pescado, recibido en banasta, comentan de su frescura que «estaba como si acabase de salir de Ponte Taboada», donde en sus proximidades el pazo de Liñares poseía una pesquera proveedora de truchas y anguilas, siempre que las crecidas del río lo permitiesen. Del producto de esta pesquera Manuel y Manuela hacían uso la mayor parte del año.

Entre otras cosas era frecuente enviarles sardinas enlatadas y naranjas dulces.

La Voz de Galicia en Liñares

El envío de periódicos de La Voz de Galicia a Liñares era bastante habitual, en especial para que el matrimonio que estaba al cuidado del pazo se mantuviese informado de la evolución de la Campaña de Filipinas, en la que participaban Carlos (hijo del dueño de Liñares) y Eliseo (que sería el padre del reputado aviador Joaquín Loriga). También recibían otros diarios, como el Imparcial, donde leyeron la inquietante noticia de que Carlos cayó herido. El 7-VI-1897 llegó al Pazo de Liñares para reponerse de la herida de bala recibida. En 1902 fallecería en Madrid, a los 34 años de edad a consecuencias de la herida de guerra.

Celebraciones

El pollo era una comida extraordinaria. El matrimonio empleado en el pazo de Liñares lo reservaba para fechas señaladas y también para las onomásticas. Uno de los días en que solía degustarse era la festividad de San Manuel, santo de ambos cónyuges. En este día las felicitaciones por correo de la familia Taboada no faltaban.

Un postre apreciado era el arroz con leche.

La celebración de la Noche Buena de 1896 según comentario de Manuela «solo fue Noche Buena para ella, que tomó un atracón de vieiras. Los demás tomaron anguilas. Y fue la Noche Buena que hubo».

El caldo y el tocino entraban en la alimentación cotidiana.

En las casas de entonces era bastante habitual tener «horno de pan cocer». También había hornos públicos. En una carta fechada en enero de 1897 nos encontramos con la noticia de que «comenzó a cocer el horno nuevo de la Borralla. Desde el 5-XII-1896 vino un panadero de Santiago a 4 reales cada día».

Remitían diarios a los caseros para informarse de la Campaña de Filipinas

El pollo era una comida extraordinaria, reservada a fechas muy señaladas

Referencias a las cencerradas o a la Feria de Prado

Las cencerradas eran algo frecuente. En carta 19-XII-1898 dice Manuel González. «Son las nueve de la noche y estamos oyendo toda clase de músicas, calderas viejas, pitos, conchas y latas. Les están dando la Gran Cencerrada a dos viudos.

El novio, Manuel de la Fuente (enviudó hace un mes), y la novia, María Taboada Dourada, (hace 10 meses)».

Feria de Prado

En contra lo que se pudiera creer, en Prado además de carne de calidad, en el siglo XIX también se comía pescado. Se vendía de forma ambulante y en la feria, con la particularidad de que en los puestos de la feria las sardinas también se expedían fritas.

Copiamos de forma literal algunos precios, por el interés referencial con otras poblaciones y las variaciones experimentadas, para futuros estudios.

1901. «Buenas sardinas trajo el carretero a Prado. Se vendieron a 3 reales el ciento.

El bacalao va a 3 reales libra y las sardinas a 8 perras docena, el aceite a 3 reales cuartillo, centeno a 13, maíz a 16 y medio.

1902. Las caballas se vendieron a real cada una y las sardinas pasaron por Prado pidiendo a 16 reales ciento, y en la feria las vendieron a 13 reales, y fritas las vendían a 2 reales docena».

Cartas desde Liñares

La amplia temática recogida en las cartas escritas desde el Pazo de Liñares consideramos es una valiosa riqueza para toda la Tierra de Deza.

Por este epistolario podremos a la postre ahondar en el carisma humano de los históricos propietarios. Una pequeña muestra, aunque significativa de cariño y humildad, queda reflejada en el protocolo utilizado por el dueño del palacio señorial lalinense en todas sus cartas dirigidas al servicio, que encabeza diciendo: «Mi estimado Manuel», y que finaliza así: «Tu servidor Carlos Taboada».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

Documentación sobre enfermedades como pulmonías o gripes y una fuerte «peste de viruela» en 1881