Los arqueólogos iniciaron el estudio en Moimenta y Goiás

Técnicos de Patrimonio se desplazaron ayer a Lalín para analizar los petroglifos, sepulcros y las losas de una mámoa

Los técnicos iniciaron ayer el estudio de las piezas arqueológicas en Moimenta.
Los técnicos iniciaron ayer el estudio de las piezas arqueológicas en Moimenta.

Lalín / la Voz

Dos técnicos de Patrimonio se desplazaron ayer a Lalín para iniciar el estudio del hallazgo realizado por Daniel González Alén en Moimenta y que incluye varios sepulcros, grupos de petroglifos, además de lo que parece ser un lugar de culto. Los arqueólogos estuvieron acompañados por González Alén y realizaron mediciones en las tres zonas donde se encuentran los restos arqueológicos.

Aprovecharon además para desplazarse hasta la parroquia de Goiás y estudiar las losas de la mámoa de Fonte-Tourón, en esta parroquia lalinense. Los técnicos tendrán que realizar un estudio de estas piezas y posteriormente emitir un informe que elevarán a Patrimonio a fin de informar de estos restos arqueológicos y catalogarlos. Una vez se lleve a cabo esta labor, el siguiente paso sería dar cuenta al Concello de Lalín para su posterior inclusión en el Plan Xeral de Ordenación Municipal. Por parte de Cultura, el conselleiro Román Rodríguez recordaba recientemente que los petroglifos, una vez que son catalogados y certificados, ese convierten automáticamente en Bens de Interés Cultural. Daniel González Alén destacó ayer la necesidad de realizar una limpieza de la zona donde se encuentran los restos arqueológicos de Moimenta.

El descubrimiento, que está siendo ya objeto de análisis, es de un conjunto que incluye un altar y tres estaciones rupestres. Un «santuario» que posiblemente es uno de los pocos que se conserven en Galicia. González Alén destaca la existencia de la existencia de pozas muy trabajadas que hacen pensar en un posible lugar de culto. En el caso de las losas, indicó, que se encuentran tres con inscripciones. Su situación hace que de encuentren expuestas a que puedan sufrir algún daño.

Una de las posibilidades de las que se habló en su momento era la de poder trasladarlas al Pazo de Liñares, como un lugar donde se pudieran estudiar o, en todo caso, exponer a salvo de cualquier posible daño. La visita, en este caso, obedece al hallazgo de cambios en una de las losas movida y que presentaba las huellas de alguna maquinaria y que provocó la petición de protección para ella.

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