Aunque los cumplió ayer no será hasta el sábado cuando los celebre y sople las velas con su extensa familia en una comida
15 feb 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Celia Gómez Iglesias, una lalinense nacida en Catasós, cumplió ayer, día de San Valentín, 103 espléndidos años. Una edad que no está al alcance de cualquiera. Pero no será hasta el sábado cuando sople las velas de la tarde en el transcurso de una comida que reunirá a la mayor parte de su extensa familia.
Y es que Celia, que sigue manteniendo intacta su alegría, tiene diez hijos, 38 nietos, 51 bisnietos y una tataranieta. En total un centenar largo de familiares directos que el sábado se reunirán en A Goleta.
Celia, que fue costurera, vive en Lalín con su hija. Ayer la acompañaron algunos de sus bisnietos Fátima, la más pequeña, Xabier y Uxía. Las hijas de Celia hablan maravillas de sus habilidades con la aguja, de las camisas de hombres que confeccionaba con primor y de las enaguas de puntillas que les hacía para ir al colegio y señalan que «íbamos con zocos, pero todas elegantes coas nosas enaguas e as nosas puntillas».
Recuerdan con mucho cariño las fiestas a las que iban con sus padres después de hacer las labores del campo en verano, el pan de trigo que les traían sus padres cada feria en unos tiempos en los que era un bien escaso y la imagen de la familia, que se confiensa «moi festeira» y unida como una piña, reunida en la cocina con todos alrededor de la mesa y su padre contando chistes. De Celia, sus hijas aprendieron los secretos de la cocina apuntando que «cociña moi ben» e sempre foi moi coqueta. A misa de las doce no faltaban Celia y su marido vestidos de punto en blanco. El 14 de febrero era también su aniversario. Su esposo falleció en el 2003, dos años antes de cumplir las bodas de platino. Sus hijos los recuerdan «bailando o solto moi ben». Un don, que dicen, no heredó ninguno. Ayer por la tarde, con sus hijos, tomando café alrededor de la mesa, Celia decía que «¡Qué maravilla vervos a todos!» y «a ver si seguimos así ata os 104». De momento no toma casi medicinas y sigue leyendo sin gafas.