El río que nace burbujeando entre fincas

El Verdugo surge de la unión de varios manantiales que brotan del subsuelo en Forcarei


ponte caldelas / la voz

En medio de la nada, en un monte de Forcarei, en el interior de la provincia de Pontevedra, nace el río Verdugo. Sus manantiales brotan directamente a la superficie desde las entrañas de la tierra. Este río, que atraviesa territorios de cinco concellos, nace humilde, surgiendo en medio de las fincas, casi inadvertido, lejos de los núcleos de población. Solo el burbujeo del agua al salir entre la hierba delata que no se trata de una fuente normal. Aún así para encontrarlo hay que ir con alguien de la zona que pueda enseñarlo y una vez sobre el terreno, el visitante se sorprende, al ver cómo de la tierra empapada bajo sus pies brota el nervio que da la vida a la comarca caldelana y que remata en la ría de Vigo, a muchos kilómetros más allá.

Para encontrar la fuente del Verdugo hay que desplazarse hasta Forcarei, hasta un punto intermedio entre tres aldeas, una de ellas Regotraveso, ya abandonada. «Vela auga burbullar en medio dunha veiga, e ves como vai escorrendo leira abaixo, ata xuntarse con outros manantiais e así vai facéndose un río», explica una vecina caldelana.

Este es el punto de partida de un regato que aguas abajo se va transformando en un caudaloso río, que a lo largo de los milenios fue esculpiendo la roca, abriéndose paso por entre los montes, formando parajes de gran belleza, propicios al barranquismo para aquellos que son aficionados a los deportes de aventura. Es un cauce que también invita al senderismo, una práctica menos arriesgada y apta para todas las edades, siguiendo las rutas que en distintos puntos de su curso fluvial recorren sus orillas, como el sendero azul de Ponte Caldelas. Este trazado se debe conocer en épocas con el río preferentemente bajo, porque así es posible utilizar sus pasos de piedra de Fraga y Portosanto.

En A Lama, el Verdugo se remansa en un entorno habilitado como playa fluvial. En el término municipal de Ponte Caldelas una pequeña represa en el lugar de A Calzada configura otra área recreativa. Esta última aparece todos los años en el listado de banderas azules de España y ha posicionado a este municipio como una atractiva opción de turismo verde. Y es que A Calzada se convirtió en la primera playa fluvial de España con bandera azul, una insignia y una condición que ha revalidado desde entonces año tras año. Hay varias banderas azules más en el interior peninsular, pero ninguna es para un río, sino para embalses. El hecho singular caldelano todavía se mantiene intacto y es el orgullo de sus vecinos.

La propia villa de Ponte Caldelas es un regalo de Herodoto, parafraseando su famosa frase de Egipto es un don del Nilo. La capital caldelana gira urbanísticamente en torno a este río y de su puente medieval, de piedra y varios grandes arcos, que en siglos pasados servía como una de las etapas de la ruta del vino, esa especie de autopista antigua por la que transitaban las pipas de O Ribeiro hasta Pontevedra.

En este puente y en el tramo final en el de Ponte Sampaio también se libraron dos batallas de la Guerra de la Independencia. Los caldelanos modernos han librado otra guerra, incruenta pero no menos vital para sus intereses. Se opusieron a un trasvase del Verdugo para abastecer a Vigo, un proyecto del que recelaban por sus repercusiones negativas para su río. Y como pasó con sus antepasados en el siglo XIX ante los franceses, una vez más David ganó a Goliat.

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