Xurxo Souto desata en Soutelo la «emoción infinita» de las foliadas sin protocolo

El artista deseó vida eterna a la celebración y convirtió el pregón en homenaje musical a Avelino Cachafeiro


a estrada / la voz

El cantante, acordeonista, escritor y actor Xurxo Souto fue ayer pregonero orgulloso de la trigésimo novena edición de la Festa do Gaiteiro de Soutelo de Montes. Él que convirtió el rock bravú en himno de una generación de gallegos arroutados, en Soutelo tuvo la oportunidad de rendir homenaje a los maestros de la música tradicional gallega.

«Emoción infinita». Con estas palabras describe Xurxo Souto su sentimiento al regresar a Soutelo de Montes veinte años después como flamante pregonero de la Festa do Gaiteiro. Hace dos décadas, el artista se embarcó en un documental sobre el mítico Gaiteiro de Soutelo, Avelino Cachafeiro. Tuvo la oportunidad de conocer a sus sobrinos segundos: Avelino, Francisco y Bautista Alberte Fírvida. Los tres hermanos son hijos de Carolina Fírvida, sobrina del Gaiteiro. Avelino, además, es ahijado del célebre músico y comparte nombre con él. Los tres han heredado una pasión por la música tradicional que, a los de Soutelo, les viene casi de serie. Y han fraguado en la madurez un grupo tan «diplomático» por lo menos como el de Xurxo Souto. En la década de los noventa el artista coruñés lideraba el grupo Os Diplomáticos de Monte Alto. Entretanto, los tres hermanos de Soutelo tocaban incansables de fiesta en fiesta con Os Diplomáticos do Acordeón. Ayer, uno y los otros tocaron al mismo son en homenaje al gaiteiro más universal.

La «

pedra angular

»

Xurxo Souto destacó el papel del gaiteiro como «pedra angular da música galega», dio las gracias a los Alberte Fírvida por impulsar la fiesta en memoria de Avelino Cachafeiro y deseó vida eterna a la celebración. Esa fue la única parte protocolaria de un pregón fresco y espontáneo que acabó convirtiéndose en foliada. Xurxo Souto requirió la presencia en el escenario de los Alberte Fírvida y otros integrantes de Os Diplomáticos do Acordeón. Juntos, interpretaron algunas de las piezas que más le gustaban al Gaiteiro de Soutelo. Como la Foliada de Tenorio o Fun ao viño a Ribadavia, la preferida de Avelino Cachafeiro. Con la música sonando, el público arrancó a bailar. «Rompeuse o protocolo e viviuse a emoción da música tradicional», cuenta Xurxo Souto.

En busca del espíritu original

El animado pregón estuvo precedido por una pequeña introducción a cargo de la asociación organizadora de la fiesta, O Can de San Roque. La secretaria, Natalia Doval, dio las gracias a los músicos históricos de Soutelo por hacer cantera de intérpretes y de sentimiento, por meterle el gusanillo a las nuevas generaciones -ella misma de niña fue componente de la Banda de Gaitas de Forcarei- y «por hacernos vivir tanto la muiñeira y el folk».

Doval, que vivió la fiesta en sus inicios -impulsada por los sobrinos segundos del Gaiteiro-, en su etapa más institucional y ahora, desde que ha sido recuperada por la asociación O Can de San Roque, defendió la fórmula actual, más popular y más ajustada al espíritu original con el que nació la celebración, según dijo.

El gaiteiro y flautista Óscar Ibáñez, la Banda de Gaitas de Forcarei -como anfitriona- y el grupo Os Abrentes de Cerdedo -que recreaba la primera formación de Os Gaiteiros de Soutelo con gaita, flautín, caja y bombo- fueron también protagonistas en Soutelo, donde numerosos grupos tradicionales participaron en el pasacalles y la ruada y donde A Carballeira de Cercio puso el broche final a la fiesta.

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