Los vecinos de la zona se sitúan a la cola de Galicia en pago de tributos

Los lalinenses son los que más abonan, mientras la media más baja es en Cerdedo


lalín, a estrada / la voz

A casi nadie le gusta recibir en su domicilio el recibo anual del Impuesto de Bienes Inmuebles o tener que abonar distintas tasas o tributos que les pasan al cobro los concellos durante el año. Pese a ese malestar los últimos datos que acaba de hacer públicos el Ministerio de Hacienda sitúan a los vecinos de Deza y Tabeirós-Terra de Montes en la parte baja de la horquilla gallega en cuanto a la media que tributan por habitante a sus respectivos ayuntamientos. Están a años luz de aquellos municipios donde se da la presión más alta, como los 2.323 euros en Xove, los 2.256 de Vilariño de Conso y los 1.908 de Muras, el podio gallego en cuanto a abonos de sus residentes de media al año. En las comarcas no se superan los tres dígitos, lo que sí ocurre en diez concellos de Galicia.

Los lalinenses son los vecinos que más se deben rascar el bolsillo si analizamos los datos de Hacienda, que recogen el presupuesto definitivo del 2018, cogiendo para calcular la media el padrón de habitantes a 1 de enero de ese mismo. De esta forma en Lalín se abona una media de 410,12 euros por vecino, con una recaudación global de 8.244.698 euros entre impuestos directos, indirectos y tasas. Por su parte, en Rodeiro la media alcanzó los 372,22 euros, aunque hay que hacer una salvedad en el caso de este municipio, porque la recaudación contemplada recoge el 2017, con 933.925 euros, al no haberse aprobado presupuesto para el pasado año. Y en tercer lugar entre los nueve concellos de la zona figura Silleda la media por residente se sitúa en los 367,30 euros, con 3.194.776 euros recaudados por esos tres conceptos en el anterior ejercicio.

En Agolada los vecinos abonaron una media de 332,46 euros el pasado año, cuando el Concello logró ingresar 787.940 euros. Mientras, fueron 1.093.230 euros los obtenidos en Forcarei por la tributación de sus residentes, que supusieron una media de 316,78 por cada uno de ellos. Por su parte, se alcanzaron los 312.308 euros recaudados en Dozón por esas tres vías, de impuestos y tasas, arrojando una media tributada por residente de 308,38 euros. También por encima del listón de los 300 euros se situó Vila de Cruces, en concreto con 301,33 por habitante, tras percibir las arcas municipales un total de 1.588.948 euros.

En la parte más baja de la zona se encuentran A Estrada y Cerdedo-Cotobade. En el caso estradense la media por habitante en cuanto a impuestos y tasas del pasado año fue de 298,10 euros, recaudándose por estos conceptos 6.159.082 euros. Y en Cerdedo-Cotobade se registró la cuantía más baja, con 199,94 euros, muy por debajo del resto de la zona, ingresándose 1.162.657 euros. Además, se colocó entre las cargas impositivas más reducidas de toda Galicia, solo superada por cuatro municipios: A Peroxa, con 198 euros; Gomesende, con 190; Vilaboa, 182; y Cartelle, 180 euros. La fusión de Cerdedo y Cotobade en un único municipio favoreció esa situación de tributación más reducida de sus vecinos respecto a otros municipios gallegos.

Congelación de las tasas, inclusión de bonificaciones y otras medidas para reducir la presión

Desde los concellos siempre se busca evitar una carga impositiva a sus residentes, en especial en años preelectorales como el 2018. Para ello se activaron iniciativas desde la congelación de tarifas a la aprobación de reducciones en distintas tasas o la inclusión de bonificaciones en determinados impuestos, junto con la aplicación de los coeficientes más bajos que permite la ley en determinados tributos. Todo ello propicia que los vecinos de las comarcas se encuentren entre los que menos dinero pagan por los impuestos en Galicia.

Entre esas medidas sin duda destacaron como novedosas las bonificaciones desde hasta en un 95 % el pago del IBI de las explotaciones agrarias, en una iniciativa que se promovió desde el Concello de Silleda y se fueron sumando muchos tanto en la zona como en el resto de la comunidad autónoma. Las reducciones en el pago de tasas para los emprendedores que ponen en marcha nuevos negocios fue otra línea adoptada por diversos ayuntamientos que suponen reducir las cargas impositivas.

Todo ello buscó desde hace tiempo paliar desde los gobiernos locales el efecto que la crisis económica desatada hace ya más de una década había generado en los hogares de sus vecinos. Las consecuencias siguen notándose, lo que motivó que de forma paulatina, unos con más intensidad que otros, los concellos buscasen contrarrestar esa merma de ingresos de sus residentes.

La otra vertiente que se busca con estas medidas, además de recortar la presión tributaria, es mantener población, en especial en el ámbito más rural.

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