Una bodega de Cerdedo elabora un agua que sabe a vino y no emborracha

Elaboró el producto en colaboración con la Misión Biológica de Salcedo y en Japón ya hay quien está interesado en él


pontevedra / la voz

Salvando la distancia -que es enorme, lógicamente- una empresa con sede social en Cerdedo-Cotobade, llamada Líquido Gallaecia, ha conseguido algo parecido a lo del milagro de las Bodas de Caná. Sí, aquel banquete en el que se había acabado la bebida, Jesús convertía unas tinajas de agua en vino y este sabía mucho mejor que el primero que se había servido. Pues resulta que, gracias a una colaboración con la Misión Biológica de Salcedo, la citada empresa ha elaborado una bebida, un agua enriquecida, que sabe a vino pero ni engorda -casi no tiene ninguna caloría- ni tampoco emborracha, porque no lleva una gota de alcohol. «Sí, es como tomar un vino pero ingiriendo algo totalmente saludable y sin alcohol, ya que a fin de cuentas la base es agua», señalaba ayer João Batista dos Santos, uno de los socios de la bodega. El producto ha sido presentado, de la mano del CSIC -la misión pertenece a esta institución-, en Madrid. Y, al parecer, ha gustado sobremanera al respetable.

 

Tal y como contaba ayer Carmen Martínez, doctora en Biología e investigadora de la misión, detrás de la bebida cuyo secreto industrial está en manos de Líquido Gallaecia, hay años de investigación. Se estudió, sobre todo, cómo se podía enriquecer el agua «con flavonoles de la uva y residuos de la elaboración del vino de la variedad Godello, ya que hay numerosos estudios que asocian la ingesta de flavonoles con beneficios para la salud. Por ejemplo, tienen efectos positivos para la diabetes, son antioxidantes, cardioprotectores o antibacterianos».

A partir de ahí se elaboró el agua en cuestión. Se hizo con uva Godello, aunque prevé ampliarse a más variedades. Hay tanto versión blanca como tinta y puede hacerse con o sin gas, tal y como explica João Batista dos Santos. Él es uno de los socios de la bodega. Cuenta que es natural de Brasil pero hace once años volvió a España, donde tenía las raíces y, tras vivir en otros puntos de la península, se afincó en Cotobade -concretamente, la bodega está en la parroquia de Loureiro-. Su compañero de aventura empresarial es Marcos Fernández, de Pontevedra. Ambos, junto con Carmen Martínez, viajaron a Madrid con las botellas de Vida Gallaecia bajo el brazo -así es como llaman al agua enriquecida- para presentarlas ante numerosos investigadores del CSIC.

No es la primera vez que viajan con el líquido con sabor a vino. Lo hicieron también a la feria Foodex de Japón. ¿Por qué fueron allí? Porque son conscientes de que el mercado nipón demanda este tipo de productos. La intuición no les falló ya que, según contaba ayer João Batista dos Santos, hay una compañía aérea interesada en distribuir su agua en los vuelos. Y también contactaron con otros agentes de Japón, Estados Unidos y México. De momento, todos tendrán que esperar. El agua está inventada. Pero aún no salió al mercado. Lo hará a corto plazo, dice Batista.

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