Ton van Vliet dona su colección de imágenes al Museo do Pobo Galego

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

AGOLADA

Eutropio Rodríguez

El fotógrafo holandés recaló en Agolada por primera vez a finales de los 70

19 may 2026 . Actualizado a las 14:11 h.

Cuando en 1978 recalaba por primera vez en Agolada seguro que Ton van Vliet (Terborg, 1956) jamás pensó que las gentes gallega y su territorio se quedarían para siempre en su corazón. Como aseguraba el pasado enero en una entrevista a La Voz, «no pasa un solo día sin que mis pensamientos se dirijan a Galicia». A ella acaba de regresar una vez más con una maleta donde viaja su colección de negativos, diapositivas y copias en papel que plasman sus viajes al país de Breogán, en especial a Deza. Un material de gran valor etnográfico y artístico que queda depositado en el Museo do Pobo Galego, a través de un convenio de cesión, como avanzó este diario en enero.

Ton van Vliet recalaba el pasado viernes en Galicia, donde está arropado por el también fotógrafo Eutropio Rodríguez, quien hizo de intermediario en las negociaciones con el museo y en el 2022 para la publicación del libro O pálpito interior, con imágenes de Agolada de 44 años atrás. Este domingo participó en una conversación en la Feira das Flores de Belvís en torno a esa obra, editada por Acentral Folque. Y ayer se acercó hasta Agolada, donde fue recibido por el sonido de las gaitas de Bico da Balouta.

El fotógrafo holandés entrega en el Museo do Pobo Galego en torno a 2.000 negativos, así como 40 copias fotográficas y unas 150 diapositivas. En este último caso también con el trabajo de su amigo Jeroen Hoogakker, con quien realizó los dos primeros viajes a tierras gallegas en 1978 y 1979. Había llegado casi por casualidad a Agolada, tras ver un artículo en una revista sobre Galicia y aquí recalaron ambos en plena transición democrática. Nació entonces una estrecha relación con los habitantes del municipio dezano y una realidad rural que le subyugó, plasmándola en cientos y cientos de imágenes que ahora pasarán a ser patrimonio de todo los gallegos a través del museo, que se compromete a su conservación y divulgación. Conservar, difundir y guardar figuran como lema de ese convenio.

Ton van Vliet recuerda con especial cariño esos viajes a Agolada de finales de los 70 y principios de los 80, compartiendo fiestas populares y recorrido por los bares con los jóvenes de Agolada. O cuando acampó en una tienda de campaña en el bosque, cerca de Ponte Vilariño, y se lavaba en las frías aguas del embalse junto a una central hidroeléctrica. Una época que enriqueció su vida y ahora quiere que ese testimonio gráfico perviva en Galicia.