El lobo hace estragos en Artoño, donde mató a dos novillas

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

AGOLADA

Cedida

Los vecinos calculan que en la zona viven entre 4 y 7 cánidos

18 nov 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Un ganadero de Artoño, en Agolada, Rafael Méndez, sufrió estos días la muerte de dos novillas que achaca al lobo. No fueron los últimos ataques al ganado en estas tierras. Méndez señala que a un vecino «que chegou a ter preto de cen ovellas acabou con 40 ou 50 e embarcounas, pero xa lle comeron a algún unha vaca e becerros». Considera que «o lobo ten que comer» y que la Administración tendría que tomar alguna medida para proporcionar alimento a estos cánidos en alguna zona de monte y evitar, en la medida de l posible, el ataque al ganado. Apunta que a la zona ya fueron «os de Medio Ambiente e dixeron que fora o lobo» el autor de esos ataques.

En su caso, ayer viernes lo llamó un joven que pasó por la zona y lo avisó de la presencia del lobo, cuando fue hasta donde tiene las vacas pastando en el lugar de Outeiro ya se encontró a la novilla muerta «que aínda estaba quente», lo que evidenciaba una muerte reciente. El jueves a eso de las 10.00 horas se encontró a otra en el mismo estado y cree que en ese caso el ataque se había producido no hacía mucho. Las reses tenían entre ocho y diez meses. En cuatro o cinco meses serían inseminadas «e dentro dun ano estarían para parir e agora ao cabo dun ano igual me pagan os danos», apunta. Cifra las pérdidas en unos dos mil euros.

El primero de los animales que apareció muerto «só estaba comido un pouco, moi pouquiño nun zanco e o segundo un pouco máis». Los restos de los animales muertos serán recogidos para su incineración pero cree que «sería mellor que os puideran levar a algún sitio no monte onde estean os lobos e podan comer». A falta de alimento, señala «comen vacas, becerros ou cans» como le ocurrió a algún vecino de la zona con un perro de caza. En su caso los animales se encontraban al aire libre y cuentan en la finca con un establo próximo donde poder refugiarse. Con las novillas muertas pastan, apunta Méndez, algunas vacas e incluso un toro. Los vecinos calculan que por la zona se mueven entre cuatro y siete lobos, a tenor de lo que van detectando. Se queja de que en estos momentos «haberá que agardar porque non hai partida para danos». Algunos ganaderos de la zona recurren a un mastín para intentar defender al ganado pero en su caso «hai unha estrada diante pola que pasa bastante tráfico e non podo telo», indica.

«Covid» vacuno

A estas quejas Méndez añade otros problemas que afectan a los ganaderos de la zona como es la proliferación de casos de vacas que padecen hemorrágica epizoótica, el denominado covid de las vacas. Señala que «xa lle morreron dúas a un gandeiro aquí e tres en Carmoega». En su caso, apunta «xa tiven seis casos en vacas de leite». La enfermedad está extendida por toda la zona de la comarca de Deza y recientemente el Ministerio constataba un nuevo foco, en este caso en A Estrada. Méndez destaca los efectos de la enfermedad en sus animales que se traducen en la bajada de la producción de leche.