El Berry & Cider Fest celebró su cuarta edición repartiendo 50 kilos de arándanos y escanciando sidra al ritmo de la buena música y la solidaridad
08 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La finca de Biofruit Galicia en Ancorados (A Estrada) volvió a convertirse este viernes en capital festivalera. Acogía la cuarta edición del Berry & Cider Fest y decenas de personas respondieron a la irresistible llamada del cóctel de producto local, buena música y solidaridad.
La cita se abrió con un mercado de productos de las firmas estradenses integradas en el colectivo Sabores de A Estrada, que busca la promoción conjunta de sus tesoros gastronómicos. Las rosquillas y bicas de Pelegrina’s, los quesos de Leite Ulla, el aceite de oliva de As Besadas, los arándanos de Biofruit —cultivados en las fincas contiguas—, las mieles de El Abuelo y Apícola Cañedo y las sidras de Camino y López Pampín fueron algunos de los exquisitos productos de proximidad que los visitantes pudieron llevarse a su casa.
No obstante, los festivaleros tuvieron también la oportunidad de probar algunos de los sabores de A Estrada sin gastar un euro. Concretamente, los de los dos productos que le dan nombre al festival: los arándanos y la sidra. La organización repartió gratis cincuenta kilos de arándanos y escanció incansable las sidras de las marcas estradenses Rabiosa, Peroja y Camino.
La cita contó por tercer año consecutivo con la Carreira Nocturna Rural. Alrededor de un centenar de personas participaron en la prueba no competitiva, en la que ganó la solidaridad. El 75% de los fondos recaudados con las inscripciones en la carrera se destinarán a la Asociación Española contra el Cáncer.
El programa se completó con las actuaciones de los grupos Lume na Lareira, El Cuarto Sentido y de ELE Music. El broche final en el plano musical lo ponía la Disco Móvil JBX, que esperaba animar el ambiente hasta las dos de la madrugada.
Al evento no le falta detalle. Tiene también servicio de pulpería, barra de cócteles a base de exquisitas frutas frescas y zona chill out para disfrutar del atardecer en el corazón del rural.
Casi un clásico
Con todos estos ingredientes, el festival va camino de convertirse en un clásico del verano estradense, un festival único en un entorno mágico y alternativo que además tiene el mérito de potenciar el producto local.