El hombre que midió a los quintos de A Estrada y dio su nombre al registro

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Miguel Souto

Manuel Barreiro, Barri, se jubila tras 42 años de servicio público con la sonrisa puesta: «Na Estrada ninguén vai ao rexistro, vai onda Barreiro»

10 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Si alguien contradice el falso mito del funcionario gris y desganado, ese es Barri. Manuel Barreiro Barreiro (A Estrada) acaba de jubilarse tras 42 años y medio de servicio público apasionado. Siempre con una sonrisa al otro lado del mostrador. Siempre intentado facilitarle la existencia a quienes cruzaron el umbral de la puerta.

En el Concello de A Estrada a veces le hacen bromas a Barri preguntándole si ya estaba allí antes de que el edificio se construyese. No es para tanto, porque el flamante consistorio local supera el siglo de vida y Manuel Barreiro se incorporó a la administración local el 2 de enero de 1984. «Cambiou un pouco a cousa dende aquela», dice con retranca. «Daquela non se sabía o que era o móbil nin o ordenador. Traballábase con máquinas de escribir. Había unha eléctrica e non se lle podía tocar. Era coma a Pedra Rosetta», recuerda. «Teléfono había un por planta e fotocopiadora tampouco había, só multicopista», cuenta.

Manuel Barreiro tenía 23 años cuando aterrizó en el servicio público. Entonces, casi todos los funcionarios locales rondaban los 60. «Ao rematar os estudos non sabía o que quería facer, pero acertei. Para min foi unha honra total. Encantoume o meu traballo e fíxeno o mellor que puiden», comenta.

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Moverse pola banda

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La primera lección profesional se la dio un compañero que era muy futbolero: «O primeiro día, estaba o teléfono soando e eu non sabía aínda se tiña que coller ou non e el díxome: ‘Hai que moverse pola banda'».

Con ese consejo y muchas ganas de trabajar, el funcionario sobrevivió a siete alcaldes: Reimóndez Portela, Elvira Fernández, Suso Tallón, Ramón Campos, José Antonio Dono, José López y Gonzalo Louzao. La pregunta es tentadora, pero la respuesta no resuelve: «Eu creo que, vendo o listado, xa se sabe cal foi o mellor».

Barreiro entró en el Concello como técnico de la administración especializado en contabilidad. Sin embargo, esa no fue su primera función. En el Concello se necesitaba a alguien que se encargase de la tramitación del reclutamiento de quintos para el Servicio Militar. Y le tocó a él.

«Tiñas que citar aos quintos e tiñas que pesalos, medilos, medirlle o perímetro torácico e mandar a documentación ao centro de reclutamento de Pontevedra. Tamén tramitaba prórrogas, por exemplo», explica. Durante este servicio, el estradense pasó uno de los peores tragos de su carrera. «Daquela as administracións non cruzaban os datos. Mandaban os listados dos que cumprían 17 anos e había que andar falando coas alcaldes de barrio para buscalos e citalos. Unha vez chegoume un pai cunha citación cunha pegada de zapato. O seu fillo morrera ao pouco de nacer. Avisei de que eu non ía citar a ninguén máis que non soubera onde vivía e quen era», recuerda.

Cuando desapareció el Servicio Militar obligatorio, Barreiro se puso al frente del registro del Concello, donde continuó hasta su jubilación. «Sempre botando unha man, colaborando e facendo equipo. Cando a xente preguntaba: ‘Onde teño que ir?', a resposta non era ‘ao rexistro', era sempre ‘onda Barreiro'», reconoció ayer la teniente alcaldesa Amalia Goldar, agradeciéndole al funcionario sus años de servicio y su actitud, «sempre cun si por resposta».

Agradecimientos

También el alcalde estradense, Gonzalo Louzao, que ayer no pudo acompañar a Barreiro por motivos personales, le grabó un vídeo de agradecimiento. «Hoxe perdemos un traballador imprescindible», aseguró. «Defendiches este servizo público como o que máis. Esta seguirá sendo a túa casa. Que sexas moi feliz», le deseó el regidor para su nueva etapa.

La excomunión, la época oscura y los tiempos de familia y rock

Manuel Barreiro compaginó durante mucho tiempo su trabajo en el registro con la atención de los departamentos de Deportes y de Cultura, que entonces llevaba él solo con el concejal correspondiente.

De 1989 a 1992 estuvo al frente de Cultura. Fue en aquella época cuando se gestaron iniciativas como el Premio de Novela Manuel García Barros, el Cine na Rúa, los ciclos de teatro o el Servizo Municipal de Normalización Lingüística. «Daquela os grupos de teatro cobraban subvencións segundo as actuacións que facían. Ás veces chamaban eles para vir e, se non tiñamos cartos para pagar, viñan gratis. Había teatro case todas as fins de semana. Lembro unha vez que tivemos un ciclo con tantas obras que na imprenta puxeron puntos suspensivos. Pasaron por aquí clásicos como Río Bravo, María Soliña, Batea, Códice Clandestino... Nesta última o concelleiro empeñouse en convidar á actuación ao cura. Eu xa estaba excomulgado de antes, pero aí foi a confirmación definitiva», bromea Barreiro. El funcionario recuerda también cuando venía a actuar el Centro Dramático Galego. «Era antes da reforma do teatro. Non collían no escenario e había que montar unha tarima por riba das primeiras filas de butacas», cuenta.

Al frente del departamento de Deportes estuvo entre los años 1990 y 2011, en un período en el que se crearon las Escolas Deportivas Municipais, se estrenó el reparto de subvenciones deportivas, se reguló el uso de las instalaciones deportivas y se organizaron muchos torneos.

Barreiro compaginaba la atención del registro municipal con estos otros cometidos, por lo que a veces trabajaba mañana, tarde y algunos fines de semana. «Foi moito tute. Tenche que gustar», dice.

Según asegura, el estradense se va sin malos recuerdos de su trabajo. «Houbo algunha época escura, pero nin me ocupa nin me preocupa. Mellor acordarse do bo. Eu nunca tiven problemas na atención ao público. Se creas un ambiente relaxado, a xente está relaxada. Iso non falla nunca. Tamén é certo que o equilibrio que me deu a familia, sobre todo a muller, axudou para poder chegar sempre con boa cara ao traballo», dice.

En su nueva etapa, Barreiro tiene previsto dedicar más tiempo a la familia —sobre todo a su nieta—, hacer más deporte, viajar más y, como buen roquero, asistir a todos los conciertos que pueda. Seguirá con su programa musical en Radio Estrada, escribiendo libros de anécdotas musicales que regala a los amigos —ya va por el tercero— y quizás recupere también su blog de música y cine (barrienblog.blogspot.com), que cuando cerró en el 2023 iba por las 200.000 visitas.