La Feira da Sidra vuelve a superarse: vende 4.200 vasos y agota los 5.000 litros
A ESTRADA
Los vasos puestos a la venta en esta edición se acabaron y hubo que echar mano de otros 200 de años anteriores para aplacar la sed de los visitantes
06 jun 2026 . Actualizado a las 21:44 h.La Feira da Sidra volvió a superarse este sábado. Los organizadores vendían una edición de récord, y lo fue. En lagares, en metros de barra, en vasos vendidos y en litros de sidra escanciados.
La respuesta del público fue masiva desde el momento mismo de apertura de la cata. Los 4.000 vasos de esta edición se agotaron y se vendieron otros 200 de años anteriores para aplacar la sed de los visitantes.
Los 25 lagares nacionales e internacionales empezaron a escanciar a las doce del mediodía y ya no pudieron dejar de alzar el brazo hasta las tres de la tarde. A esa hora terminaba la ronda matutina, pero algunas marcas tuvieron que adelantar el cierre para dejar reservas para la jornada de tarde. Como Somarroza, que en el 2025 recibió el premio a la mejor sidra natural del mundo en los World Cider Awards y que ayer en A Estrada fue una de las más alabadas por el público de a pie, igual que las marcas llegadas desde Letonia o la Bretaña francesa.
Muchos visitantes pudieron dar su veredicto con fundamento, porque a pesar de que el número de lagares era notable, probaron todos los caldos. «Agora que pagamos os 9 euros do vaso hai que rentabilizalo», comentaba un catador mientras hacía cola para rellenar. «Eu xa vou pola segunda volta», le contestaba su compañero, con ojos chispeantes que lo corroboraban.
La animación no solo estaba en la carpa, donde en algunas zonas la sidra corría hasta por el suelo sin que al público le importase chapotear en los pegajosos charcos. También estaba en las casetas de la hostelería local, a las que acudían devotos los asistentes que preferían combinar la sidra con algo de alimento. Una decena de locales ofrecían irresistibles tapas y raciones, como el Arroz con verduriñas de A Riala o la clásica fideuá de Velis Nolis. Entretanto, en la alameda municipal, familias y mayores disfrutaban de una degustación más tranquila en las mesas habilitadas por primera vez para este tipo de público.
Llegadas las tres de la tarde, la barra —que por primera vez alcanzó los 80 metros lineales— echó el cierre y una marea de personas con el vaso al cuello empezó su peregrinaje: al restaurante, a casa o al tardeo. Encontrar restaurante sin reserva era misión imposible, pero muchos grupos llevaban los deberes hechos. El resto se dividieron: los más cautos se fueron a casa a coger fuerzas para la cata vespertina y los más festeiros engancharon la sidra con el tardeo en la calle Serafín Pazo, que volvió a estar a reventar.
Por la tarde, la Feira da Sidra continuó hasta agotar los 5.000 litros escanciados en esta edición. «A Feira da Sidra non deixa de sorprendernos e de demostrarnos cada ano que seguimos indo a máis», apuntaron desde la organización.