Cuando A Estrada fue pionera en llevar internet a toda la zona rural

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

MARCOS MÍGUEZ

El proyecto Cidade Dixital dio conexión hace dos décadas a aldeas remotas

19 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace dos décadas, cuando todavía era perfectamente concebible una vivienda sin acceso a internet, A Estrada fue pionera en acercar el servicio a todas las parroquias. Entonces el cable era privilegio exclusivo de las ciudades y los vecinos de las zonas rurales no tenían ni esperanza de poder conectarse desde sus viviendas.

El proyecto Cidade Dixital cambió las cosas. Aprovechando las ayudas del Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Concello se embarcó en una iniciativa pionera que dejó una lluvia de seis millones de euros en el municipio. La mitad del presupuesto venía del gobierno central. La otra mitad la asumieron de forma conjunta la Xunta, la Diputación y el Concello, con el apoyo puntual de entidades como Caixa Galicia.

El objetivo principal era superar la brecha digital entre el mundo urbano y el rural y facilitar el acceso a internet desde todas las aldeas, por más remotas que fuesen. Y se consiguió. El 30 de enero de 2007 se inauguró una infraestructura pública que combinaba tres tecnologías inalámbricas: WiFi, WiMAX y redes Mesh (malla). Fue una experiencia única en Galicia y en España. Gracias a ella se pudo acercar al ámbito rural un servicio de internet de banda ancha de calidad similar al ADSL de la época.

No obstante, antes de esa hazaña, el proyecto Cidade Dixital ya había ido acercando el mundo digital a la aldea. El primer paso fue la creación de los que entonces se denominaron «ruralcentros», una especie de cibercafés desplegados en las antiguas escuelas de las parroquias para que todo el mundo pudiese acceder a internet. Llegaron a crearse una treintena de centros de este tipo, con un propósito claro: que cualquier vecino del rural estradense tuviese acceso a internet a menos de dos kilómetros de su vivienda. En estos centros se desarrollaron, además, cursos de formación digital. Para los lugares en los que no había ruralcentro, A Estrada consiguió a través de un convenio con Telefónica un centro de formación itinerante: un bus equipado con una veintena de equipos que recorrió incansable el municipio con la alfabetización digital como misión.

La iniciativa incluyó además el diseño de programas informáticos específicos destinados a la industria local del mueble y otros para las explotaciones agrícolas, que tuvieron menos éxito que los primeros.

Una pantalla gigante para la Praza do Concello y varios puntos de acceso públicos a pie de calle en el casco urbano fueron otras dos de las acciones del programa, aunque quizás las menos aprovechadas.

La gran baza fue la red wifi, que en sus orígenes ofrecía una conexión de un mega simétrico (de subida y bajada). Posibilitó el acceso a Internet en lugares donde las grandes operadoras tardaron años en llegar (o no llegaron todavía). También fueron vitales las duras negociaciones en Madrid, que hicieron posible convertir A Estrada Dixital en operador de telefonía móvil, una opción que no llegó a desarrollarse en el momento pero que dio mucho juego pasados los años.

«El gran éxito de A Estrada Dixital fue lograr un proyecto que, veinte años después, está vigente. Que dio servicio a muchas parroquias y soporte técnico al Concello y que además permitió crear diez o doce puestos de trabajo», explica José Manuel Reboredo, que entonces era miembro del gobierno local y fue quien estuvo al frente de la iniciativa.

Efectivamente, A Estrada Dixital, que con el tiempo se convirtió también en operador de fibra y de telefonía, sigue en activo y goza de buena salud. Aún hoy, a pesar de que la fibra ha ido ganando terreno en las parroquias, la red wifi de A Estrada Dixital sigue teniendo 520 usuarios, de los cuales 480 son particulares y 40 son empresas. De estos clientes, algo más del 70% son usuarios del ámbito rural.

A mayores, A Estrada Dixital cuenta hoy con alrededor de 600 contratos de fibra, a los que se vinculan unas 2.200 líneas vivas (relacionadas con distintas líneas de telefonía y otros productos). De estos contratos, medio millar son particulares y casi un 15% son empresas. Estas últimas cuentan con servicios de telefonía IP (con centralitas, gestión de extensiones o locuciones personalizadas, entre otros).

Los clientes de wifi son principalmente vecinos de A Estrada, si bien existen algunos usuarios de concellos limítrofes, como Cuntis, Vedra, Forcarei o el sur de Teo.

En el caso del servicio de fibra, las fronteras de A Estrada Dixital son mucho más amplias. El operador local tiene clientes de fibra en Teo, Silleda o Cuntis, pero también en concellos más alejados, como Vilanova de Arousa, Santiago, Brión, Arteixo, Vigo Cambados o Sanxenxo. E incluso fuera de Galicia. Las altas en este servicio suben un 15% cada año.

A Estrada Dixital prioriza el servicio al precio y las personas sobre la rentabilidad. No tiene ofertas ni campañas de captación de clientes, pero apuesta por un servicio de calidad para que, el que llegue, se quede. La filosofía fundacional se mantiene y permite que pervivan algunos nodos que solo dan servicio a uno o dos clientes alejados y que no son rentables en absoluto. La wifi de A Estrada Dixital tiene hoy 144 nodos, cada uno de ellos con varios equipos, hasta alcanzar los 480 dispositivos: 115 en el rural y 29 en el casco urbano.