Los 4 elefantes de Javier y Laura

rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

Miguel Souto

En su centro de A Estrada han convertido el juego en aprendizaje y terapia

16 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Catro Elefantes no es un centro de ocio infantil al uso. Es un centro de «aprendizaje activo». Así lo definen Javier Ares Núñez y Laura Silva Dorrego, que iniciaron su proyecto hace tres años apostándolo todo al poder curativo y didáctico del juego.

Laura es una coruñesa con una amplia formación en educación infantil y social. Trabajó en Cruz Roja A Estrada, fue programadora social en Cuntis y empezó luego a trabajar de forma individualizada con niños con diferentes necesidades -como superar el miedo a la oscuridad- y a organizar talleres con pequeños grupos en Cuntis.

Javier es de Cuntis. Estudió Diseño gráfico y multimedia y a ello se dedicó en cuerpo y alma hasta que conoció a Laura. Ella, que no paraba de hacer cursos de todo tipo, lo arrastró a uno de monitor de tiempo libre. Así fue como a Javier le empezó a entrar también el gusanillo del aprendizaje activo. «Los peques se me dan muy bien y, al compartir la vida con una persona... Yo me leí muchos libros que me recomendaba Laura, hice talleres de naturaleza y huerta con niños y, a partir de ahí, seguí aprendiendo y sigo haciéndolo cada día», dice.

La pareja tenía en Cuntis un local al aire libre para talleres. Pero cuando el negocio fue creciendo con el boca a boca, necesitó un espacio físico para seguir trabajando. Y ahí llegó la apuesta por A Estrada. «Buscábamos un sitio en el que llegar a un público más amplio. Barajamos también Vilagarcía, pero al final nos decantamos por A Estrada, sobre todo por situación. Yo estaba harto de estar en coche todo el día», explica Javier. «Como diseñador de interiores hacía muchísimos kilómetros. Trabajaba por toda Galicia, echándole muchas horas. Era estresante. Es una profesión muy bonita pero complicada. Hay muchos impagos... Todavía sigo diseñando, pero de otra forma. Ahora solo hago proyectos, no ejecución en obra», cuenta Javier.

A Javier y Laura les gusta cuidar todo al detalle. Por eso tardaron meses en elegir el nombre para su negocio. Catro elefantes alude a los cuatro pilares básicos de la educación: aprender a ser, a convivir, a hacer y a aprender o conocer. Su logotipo es un elefante de origami que también tiene mucho que decir. «Dicen que cuando empiezas a doblar un papel la mente despierta», explica Javier.

Y eso es precisamente el día a día en Catro Elefantes: abrir las mentes de los pequeños a nuevas experiencias y favorecer el aprendizaje de una forma divertida. «Los niños aprenden a través del juego. Y no tienen límites. Si yo propongo una aventura submarina y los mando a buscar una pieza al Índico, acaban aprendiendo los mares y océanos. Lo mismo si hacemos misiones a algún planeta. Y cocinando una receta se pueden aprender matemáticas», explica Javier.

«Nosotros aprendemos de los niños y ellos unos de otros, porque cuando explica algo un niño, prestan mucha atención. Y ese modelo de ejemplo nos gusta mucho», dice Javier.

En Catro Elefantes la imaginación nunca se agota y el aprendizaje es continuo. El juego sirve para aprender a manejarse en la vida, ganar autoestima y hasta para combatir la frustración.