«Prefiro dous meses ao 30% que outro paso en falso: outro peche é a morte»

La hostelería defiende una reapertura prudente para evitar nuevos cierres

r. r.
a estrada, lalín / la voz

El ambiente de optimismo que se respiraba este viernes con la hostelería abierta, las terrazas llenas y el sol luciendo no ha sido suficiente para devolver la tranquilidad a un sector más que escarmentado. Los hosteleros de la zona reabrieron sus puertas con ilusión e inquietud casi a partes iguales.

«Hai que collelo con ilusión, pero hai que ser prudentes», dice Iván Bernárdez, encargado del comedor del restaurante Regatos de A Estrada. «É mellor dar menos pasos pero firmes e seguros que correr moito e volver para atrás. Eu prefiro botar dous meses co 30 % de aforo no interior e o 50 % na terraza e que o seguinte paso sexa para avanzar en firme que dar outro paso en falso e despois ter que volver dous pasos atrás», explica el hostelero.

«Esta situación é fastidiada. Nós temos un aforo de 80 persoas. O 30 % son 26 clientes, pero o persoal que temos que ter é parecido. Ao preparar menú do día e carta con produtos frescos, sen conxelados nin procesados, necesitamos mínimo dous cociñeiros, unha persoa na grella, que está funcionando todo o tempo, e tres camareiros: dous para a barra e un para o comedor. Iso non mo quita ninguén, pero os ingresos son moitos menos», razona. Sin embargo es partidario de «ir pouco a pouco». «Penso que o que todos queremos son pasos seguros e firmes. Asegurar primeiro este 30 % en interior e ir aumentando según se poida», reivindica Iván Bernárdez. «Outro peche máis sería a morte. Sería condenar ao sector», dice.

Para tratar de aprovechar al máximo el aforo, el restaurante ha modificado su forma de trabajar. «Fixemos un turno para comer á unha da tarde e outro ás tres. Hoxe o das tres xa está completo», indica a media mañana.

El hostelero pide la colaboración de la clientela para que todo salga bien. «A xente ten que abrir os ollos e ver que se non se cumpren as normas pode volver pasar o mesmo. Eu cumpro a miña parte escrupulosamente. Tamén podo dar un aviso a un cliente, pero non podo exercer de policía. Son partidario de que haxa controles polos locais para que se cumpra a normativa», indica Bernárdez.

Su miedo a dar pasos en falso era ayer la sensación dominante en el sector, mezclada con el optimismo de la apertura.

«A cousa está empezando ben. A xente tiña ganas de tomar o cafeciño no bar. Esperemos que esta sexa a reapertura definitiva», comentaba Tito Durán, del bar Andalucía de A Estrada.

«Sacar a cabeza do burato»

En el municipio estradense también la asociación de comerciantes se felicitaba este viernes por la reapertura de la hostelería. «Hoxe A Estrada era un pobo diferente do que estabamos acostumados a ver no último mes», decía Alfredo González. Según explica, la apertura del cierre perimetral y de la hostelería ya ha empezado a dar cierta alegría al comercio. «Esperemos non volver atrás», dice. «Os que levamos moitos anos no comercio non recordamos un ano tan malo coma o último. E iso que na Estrada non estamos tan mal. A campaña de Nadal foi moi boa e salvou peches. Incluso está habendo algunha apertura. A ver se empezamos a sacar a cabeza do burato. Aínda que só sexan as orellas», dice.

Para los establecimientos volver a abrir tras un parón supone también muchos nuevos gastos

En el Deza también comparten ese sentimiento de inquietud sobre el futuro. En O Camiño, en Silleda, pedían «que a xente teña un pouco de cabeciña» y en toda la zona los hosteleros apelaban a la responsabilidad de los vecinos para evitar tener que sufrir nuevos cierres.

Creen que está en manos de todos poder ir dando pasos hacia adelante. Aunque ayer la mayoría estaba ilusionado con la nueva reapertura y consideraba que a medida que avance el calendario el buen tiempo y las vacunas irían llevándonos hacia la normalidad, otros se mostraban mucho más cautos.

En la mente de la mayoría estaba hacer las cosas lo mejor posible y piden a sus clientes el máximo respeto por las normas y los protocolos recordando que en juego está la economía de todos.

Las ayudas no bastan y la reivindicación es la de poder trabajar y el deseo: recuperar cuanto antes el horario habitual. En Lalín y en Silleda se hacen eco también de los gastos que supone abrir de nuevo, algo que dicen, muchos no se van a poder permitir. Supone comprar nueva mercancía, revisar la que hay en el establecimiento, y en algunos casos, deshacerse de alguna que caducó en este tiempo. Aunque no es la primera vez que la hostelería cierra un mes a algunos esta vez les pareció «unha eternidade».

Si en Lalín, Silleda y A Estrada, el sol animó las terrazas, en Rodeiro, en O Estraloxo y en el bar Desito coincidían en que pese al sol «fai moito frío» que achacaban «ao vento do norte».

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