Calculan que la gripe española pudo pudo matar a 200 estradenses en 1918

El número de infectados pudo rondar los 3.500 sobre un censo de 27.500


a estrada / la voz

El covid-19 no es la primera pandemia que A Estrada vive en sus carnes. La gripe española también golpeó con dureza al municipio. El investigador José Manuel Bértolo Ballesteros ha buceado en los archivos para rescatar los datos de aquella crisis sanitaria. Según explica en el artículo Anos de peste na bisbarra da Estrada. A gripe de 1918, incluido en el último número de la publicación A Estrada. Miscelánea Histórica e Cultural, aquella pandemia pudo haberse llevado por delante a unos doscientos estradenses. Obviamente, no es posible concretar el número exacto de fallecidos por esta enfermedad. Aún hoy, con los avances médicos y estadísticos actuales, el baile de cifras es un hecho. Sin embargo, echando mano de fuentes de la época, como la prensa o el Registro Civil, el historiador ofrece interesantes datos sobre la afección local de aquella pandemia.

Según cuenta Bértolo, la gripe española llegó a A Estrada más tarde que a otras localidades gallegas. Antes de que en el municipio estradense se registrase la primera víctima, en Rianxo ya se calculaban 600 infectados y entre seis y ocho defunciones diarias. En Carballiño las muertes eran entre 10 y 12 al día.

Se calcula que la gripe española llegó a A Estrada en el mes de octubre de 1918 y que tuvo su mayor incidencia entre el 22 de octubre y el 15 de noviembre de ese fatídico año. En ese corto período, el investigador contabiliza 193 muertes en el municipio. En el Registro Civil, como causa de la muerte aparecen distintas denominaciones, como gripe, grippe, bronco-neumonía gripal, fiebre gripal, toxemia gripal, infección gripal, gripe epidémica, neumonía gripal, meningitis gripal, encefalitis gripal o pulmonía gripal.

Según explica Bértolo, en el año 1918 se registraron 655 muertes en A Estrada frente a las 432 de 1917 y a las 448 de 1919. Se estima que esas 200 muertes por encima de lo habitual podrían ser atribuibles a la gripe española. Además, teniendo en cuenta las estadísticas oficiales de Pontevedra, se calcula que el número de infectados en A Estrada sería de 3.500 sobre un censo de 27.500. Para que sirva de comparación, la pandemia del covid-19 arroja hasta el momento unas cifras de 350 enfermos acumulados desde marzo en el municipio y siete fallecidos, sobre una población de 20.400 habitantes.

Analizando las defunciones en 1918, Bértolo Ballesteros llega a la conclusión de que la mayor incidencia de la mortalidad se registró en las franjas de edad de entre 2 y 40 años. Por parroquias, las más castigadas fueron las de Tabeirós y Aguións. Mientras, las de San Miguel de Castro, Lagartóns, Olives, Pardemarín, Toedo y Santo André de Vea no registraron defunción algunas en lo más duro de la pandemia. En la vecina localidad de Santa María Madalena de Montes, en cambio, llegaron a producirse 26 muertes en 18 días, según la prensa de la época.

En A Estrada, donde la epidemia se inició más tarde, también acabó después que en otras zonas gallegas. La última víctima local registrada por la gripe española fue José Álvarez Bascuas, un vecino de Curantes de 40 años de edad que falleció el 26 de diciembre de 1918.

Colegios cerrados, ferias suspendidas y remedios curiosos contra la enfermedad

Cuenta Bértolo Ballesteros que, al igual que ha sucedido con el covid-19, en el año 1918 las autoridades también tomaron medidas para tratar de contener la pandemia. En septiembre de 1918 el gobernador civil de Pontevedra dio la orden de exigir en la frontera con Portugal un certificado sanitario, especificando el lugar de procedencia. También entonces se prohibió la celebración de fiestas, espectáculos, reuniones, aglomeraciones, ferias y mercados. Se cerraron además los centros educativos, que reabrieron el 7 de enero del año siguiente.

A falta de una vacuna y de la certeza sobre cómo combatir los efectos de la enfermedad, los médicos de la época recomendaron todo tipo de remedios. Alguno aconsejaba 15 gotas de tintura de yodo diluidas en un vaso de leche después de cada comida, para desinfectar el estómago y los intestinos. Otros recomendaban guardar cama y realizar fricciones con vinagre aromático.

Bértolo Ballesteros recuerda, además, que la gripe española no fue tampoco la primera epidemia en asolar A Estrada. Hay documentos que hacen referencia a la peste bubónica de entre 1567 y 1570 y a la peste de 1597, que, como sucede ahora, propició un regreso a la zona rural.

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