Un año y cuatro meses de cárcel por un accidente mortal en una tala en A Estrada

Alfredo López Penide
L. Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

A ESTRADA

JOSÉ PARDO

Se ratifica la multa de 720 euros, así como las indemnizaciones a los padres -55.000 euros a cada progenitor- y a la hermana -22.000- euros del fallecido

23 oct 2020 . Actualizado a las 10:12 h.

La Audiencia de Pontevedra ha confirmado el año y cuatro meses de prisión impuesto al administrador de Maderas Tato Souto por un accidente mortal ocurrido en enero del 2017 durante una tala en A Estrada. De igual modo, se ratifica la multa de 720 euros, así como las indemnizaciones a los padres -55.000 euros a cada progenitor- y a la hermana -22.000- euros del fallecido.

De este modo, se considera acreditado que, el 19 de enero del 2017, J. A. S. C., empleado de Maderas Tato Souto, se encontraba trabajando en una fina forestal de la parroquia estradense de Guimarei cuando, en un momento dado, cortó un pino «que no derribó, sino que quedó apoyado en otro árbol». El fallecido siguió talando otros árboles «dentro del radio de posible caída del árbol que había dejado arrimado, el cual cedió y cayó sobre su cabeza».

El impacto rompió el casco y el operario «sufrió un aplastamiento o fractura de su cráneo que le acabó produciendo la muerte el 28 de enero». A este respecto, en el momento del accidente, el fallecido «hacía uso del equipo de protección individual que previamente le había entregado [el acusado] consistente en unas botas de seguridad, un pantalón anticorte, un casco con orejeras y guantes, uno de ellos anticorte».

Los tribunales han determinado que el siniestro laboral y posterior muerte de J. A. S. C. fue consecuencia a que «no se siguió el procedimiento de trabajo adecuado, que sería derribar totalmente el árbol enganchado o apoyado antes de continuar con la tala de otros árboles, con el mecanismo previsto para ello -uso de cable con tractel, tractor...- para evitar su caída incontrolada». En este punto, la sentencia es clara al mantener que el trabajador «no había recibido por parte de Maderas Tato Souto, de la que era administrador y responsable de prevención de riesgos laborales el acusado, la información y formación necesaria sobre los riesgos que acarreaba dicha acción, de por sí peligrosa».

De igual modo, tampoco consta que se le hubiesen suministrado los medios para efectuar el derribo del árbol enganchado a otro con seguridad e inmediatez.