Normalidad y pocas ausencias en el primer día de vuelta al cole

Los padres de los niños de tres años de Agolada los llevaron en vez de coger el autobús

r. garcía
Lalín, a estrada / la voz

Después de días e incluso semanas de intenso trabajo y esfuerzo en los colegios, ayer llegó el día del primer examen con el regreso a las aulas de los primeros alumnos. El turno le tocó a los de tres y cuatro años junto con los de primero, segundo y tercero de Primaria. La prueba se superó con éxito y queda hoy afrontar la segunda parte con la llegada del resto del alumnado, excepto en el colegio de Rodeiro, el único de la zona donde se imparte también Secundaria, y que vivirá la semana que viene el inicio de curso de los alumnos de la ESO.

En los centros, directores y profesores, manifestaban el buen comportamiento en general de los alumnos en el cumplimiento de una estricta normativa. Un cumplimiento que empezó a las puertas del colegio con entradas escalonadas y nuevas normas para entrar y salir.

Lo que ayer fue una prueba, indicaban en algún centro, luego «será xa rutina». La alegría de los reencuentros, que era mucha, se vio empañada por la necesidad de guardar distancias, algo que se hace difícil especialmente entre los más pequeños.

Los docentes agradecían un inicio de curso escalonado que les permitió probar a lo largo de ese primer día los protocolos, los itinerarios que habían marcado y las medidas que habían diseñado en cada centro.

En el Figueiroa de A Estrada, el director, comentaba que el arranque fue con total normalidad, sin atascos y respetando las distancias. Entrar haciendo filas y de uno en uno fue una escena que se repitió en todos los colegios. En el de Silleda para facilitar a los niños la colocación manteniendo la distancia colocaron puntos azules en el suelo a modo de marca como referencia para hacer las filas.

En la mayoría de los colegios las ausencias fueron escasas. En el colegio Manuel Rivero de Lalín faltaron algunos, sobre todo, al comedor. Lo achacaban al hecho de empezar en un jueves y viernes y algunos padres aún no se habían organizado.

En el Cerdeiriñas de Piloño, en cambio, en Infantil faltaron más de la mitad en un curso de ocho, solo acudieron dos pero creen que la causa fue que muchos tienen hermanos y esperarían a venir juntos con los que se podrían incorporar ya todos hoy, pero los que no faltaron fueron ninguno de los de tres años que se inician en la vida escolar.

En el colegio de Agolada, los autobuses llegaron más vacíos de los habitual, por un lado, porque empezaban menos alumnos y porque a los de tres años llegaron todos en los coches o de la mano de sus padres en este primer día. Los transportes funcionaron con normalidad y con algunos cambios a la hora de aparcar. Normalmente cada colegio tenía asignado un espacio donde esperaban los transportados una vez bajaban o mientras no subían al autobús. Ahora todo eso cambio y las entradas son más directas. En el colegio de A Bandeira ahora el acceso es por el polideportivo y en el Villar Paramá de Vea, en A Estrada, los buses llegaron perfectamente escalonados. Ayer no solo los niños, también los agentes de la Policía Local retomaron su labor de control y vigilancia de las entradas y salidas del alumnado en los colegios.

Mamparas de protección en el comedor del Ramón de Valenzuela

La organización de los comedores trajo de cabeza a las comunidades educativas de muchos centros. En A Estrada la inmensa mayoría son gestionados por las asociaciones de padres y no empezarán hasta el lunes. También arrancarán ese día los de los concertados en el Sagrado de Lalín y en Lourdes de A Estrada. En este último hay 40 apuntados y la inscripción sigue abierta. En el Inmaculada empezó ya ayer con mesas individuales y las separaciones que indica el protocolo.

En el Ramón de Valenzuela de A Bandeira, en Silleda, el centro invirtió en mamparas de protección colocadas delante de cada niño lo que les permite estar unos frente a otros. En otros centros optaron por colocaciones en zigzag o en oblicuo para evitar estar enfrente. El de A Bandeira es uno de los que no tiene problemas de espacio lo que les permitió espaciar a los niños dejando una amplia distancia entre ellos.

En el Lourdes estrenaron comedor nuevo para Infantil y Primaria adecuando el antiguo salón como comedor. Establecieron grupos burbuja de alumnos y de profesores que no rotarán. Además el centro tiene ya en funcionamiento el aula virtual que permitirá a niños que tengan que quedarse en casa por cuarentena u otras causas seguir las clases de forma telemática. En los comedores de la zona primaron las bandejas individuales y los turnos, excepto aquellos que disponen de muchos espacio.

Patios parcelados con postes de hierro y cuerdas en el Figueiroa

Con la pandemia los colegios con menos alumnos son los que cuentan con más ventajas. Y es que el espacio es un lujo. Pasa en centros como el de Dozón donde el espacio para correr por alumno nada tiene que ver como los centros más masificados donde prima la división de parcelas por grupos. Donde no dio tiempo aún a señalizar se intensificó la vigilancia como fue el caso del colegio de Rodeiro y del Pérez Viondi. En el Figueiroa de A Estrada las divisiones se señalizaron con postes de hierro y cuerdas. En el Villar Paramá de Vea los alumnos disponen de un patio todo de hierba, campo y árboles. Otro cambio que ayer ya empezaron a experimentar los niños fue la necesidad de tomar el bocadillo o tentempié de media mañana cada uno en su pupitre, antes de salir al recreo donde se potencia el juego individual.

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