«O arte é liberdade, é a forma de expresar ao exterior o que eu son»

El estradense Vila-Verde, que prepara una próxima exposición de sus trabajos, lleva más de un cuarto de siglo dedicándose a la escultura y a la pintura

o. p.
a estrada / la voz

Existen personas que desde el principio tienen clara su vocación, aquella pasión a la que dedicar toda su vida. Ese es el caso de Manuel Campos, más conocido como Vila-Verde, su segundo apellido y nombre artístico. Desde joven, sabía perfectamente que lo suyo era el arte: «É algo que levas dentro, a min sempre me tirou a creación». Hace 25 años que el escultor estradense abrió su taller en la parroquia de Arca para dedicarse a la actividad artística de forma profesional, pero su vena creativa ya se apreciaba desde mucho antes. Siendo sus dos abuelos canteros, se crio en casa de uno de ellos, que a temprana edad ya le puso el cincel en las manos para que le ayudase de vez en cuando. No era la única señal de su futuro creativo, pues en el patio, mientras todos los niños jugaban al fútbol, él se quedaba leyendo. «Sempre intentei ampliar coñecementos, porque canto máis sabes, mellor creas; por iso tamén viaxei moito», explica, para después añadir que ya hacía algunas obras mientras iba a clase.

Sin embargo, había que buscarse la vida, así que Manuel probó suerte con varios trabajos antes de llegar a la conclusión lógica. Estuvo en un aserradero, vendió libros e hizo un FP de Gestión Administrativa. Eso sí, no abandonaba su afición, pues «os cartos que gañaba, en vez de metelos en bolsa, gastábaos en ferramentas e resina de poliéster». La gran revelación le vino finalmente al trabajar en la oficina de una empresa constructora en Santiago. «Foi alí, cando estiven en contacto coa zona vella e coa súa arte, cando decidín que o meu era iso», afirma triunfal.

Así, se dispuso a hacer aquello que siempre había querido. Lo que comenzó «nos baixos da palleira dos meus pais» y continuó en un espacio alquilado en Codeseda, se consagraría en su taller actual de Arca, donde lleva un cuarto de siglo realizando obras para A Estrada, Cuntis o Santiago. Como escultor, trabaja principalmente con piedra, la cual le encanta combinar con otros materiales, como madera y bronce. En su faceta de pintor, destaca por usar texturas gruesas, empleando materiales atípicos ?colchas, alfombras, mantas? a los que da una segunda vida como lienzos. También, cuando le apetece o le llaman, se encarga de trabajos de cantería clásica, así como de hacer muros o labores de restauración. En su taller trabaja solo, pero ha formado parte de colectivos, como «Son de Aroma», a través del cual ha colocado obras suyas en Latinoamérica.

Su visión del arte

Al preguntarle a Vila-Verde por sus primeras creaciones, recuerda con cariño una curiosa figura: el cabezón de un hombre calvo con un sombrero con luz dentro. «Tituleino Dálle o sol na cabeza ao calvo aínda que leve sombreiro ou algo así. Fíxeno de vacile aos calvos, e agora mira, estou dentro dese colectivo», comenta divertido. En su carrera también hubo disgustos, como cuando le encargaron un trabajo para la zona vieja de Santiago y fue uno de los primeros en hacer una obra de piedra negra; debió haber algún problema porque al cabo de un mes se la devolvieron. «Fastidioume mogollón», recuerda.

Con el confinamiento, pudo centrarse en sus próximos proyectos, entre los que destaca la preparación de un conjunto de obras de piedra negra para realizar una exposición con Rurealista, un colectivo de artistas defensores del rural.

Vila-Verde no se encuadra en ninguna corriente artística, aunque admite que es afín al surrealismo: «Situarme é difícil, déixolles iso aos críticos. Eu collo de aquí e de alá, pero sempre fago as cousas segundo o meu estilo». Sin embargo, su definición del arte es mucho más concisa y certera: «O arte é liberdade, é a forma de expresar ao exterior o que eu son».

A Monxa do Penedo, la escultura más visitada del autor y la que más esfuerzo le costó realizar

Tras más de 25 años de actividad, Vila-Verde ha creado un gran número de piezas que a día de hoy adornan lugares destacados dentro de varios concellos. Por ejemplo, el monumento a Manuel García Barros, en A Estrada, fue una de sus primeras obras considerables, así como una de las que más le agrada personalmente. También destaca la que realizó para el colegio de O Foxo, a modo de homenaje a una profesora. Sin embargo, el artista considera que su obra maestra es la estatua de la Monxa do Penedo, que se encuentra en el exterior de la iglesia de Cuntis. Realizada en el 2015 por encargo del Concello y en honor a María Antonia Pereira, escritora considerada la introductoria de la corriente literaria del misticismo en Galicia, se trata de una obra policromática de piedra y partes de bronce, como la cara y las manos. «É moi grande e máis elaborada e artística que a de Manuel García Barros, aínda que esa me guste máis. Levoume varios meses e deume moito traballo por todos os elementos que ten e a planificación e coordinación que necesitou para completarse». El escultor afirma orgulloso que es su obra más visitada, pues «todos os anos hai moita xente que vai adorala, igual que os turistas que van ver a catedral».

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

«O arte é liberdade, é a forma de expresar ao exterior o que eu son»