La feria estradense se estrena con colas

El producto estrella fue el plantón para huerta, se echó en falta el pulpo y las medidas sanitarias se cumplieron al 100%


a estrada / la voz

La «nueva normalidad» se hizo tangible en la reapertura de la feria estradense de los miércoles. El Concello esperaba la asistencia de 34 puestos. Varios de ellos no acudieron por trabajar productos de temporada que no se ajustan a esta época del año. Los 23 que sí estuvieron se instalaron en la Praza da Feira con amplios espacios entre puesto y puesto y con cumplimiento exquisito de las medidas de seguridad. Guantes y mascarillas fueron la norma. A quienes mejor les fue la feria fue a los negocios de venta de plantón para las huertas. En ellos hubo hasta colas para hacerse con la mercancía. Una vendedora de Herbón no tuvo un minuto en toda la mañana para tomarse el desayuno. Pimientos, cebollas y repollos se vendieron como churros. Las churrerías, paradójicamente, vendieron menos. «Non da para gastos. Mentres non estea a roupa e o calzado isto non é nada», cuenta Isolina Lafuente, que viene desde Pontecesures. «Como sea, pero hai que empezar», dice resignada.

También le ha ido regular al santiagués Jorge Campos, que vende embutidos en la feria estradense desde 1996. «De momento está isto floxiño, pero aínda ten que ir enterándose a xente», dice. Lo mismo opinan los responsables de los puestos de las panaderías Suso y Salgueiro. «Podía ser peor. Para ser o primeiro día non hai queixa», comentan.

Lo que es indiscutible es que la feria dio ambiente al pueblo. Las calles recuperaron la vida y la única terraza abierta no paró de despachar cafés.

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