Manuel Rolando Fernández: Un luchador que regentó Calzados Enrique Coto, el Amazon de A Estrada

Fue enterrado ayer en el panteón familiar del cementerio de Figueroa en A Estrada


/ la voz

Carlos Henrique Fernández Coto, arquitecto y presidente de la Asociación para a Defensa do Patrimonio Cultural Galego, despidió ayer a su padre, fallecido en el hospital Clínico de Santiago a los 83 años a causa del coronavirus y los ciudadanos de A Estrada decían adiós a un hombre luchador, un trabajador incansable que se ganó durante décadas el cariño y el aprecio de sus vecinos. Un hombre bueno que ayer se fue en silencio a la espera de tiempos mejores que permitan a amigos, entre ellos muchos de Rianxo donde reside su hijo, A Pobra o Ribeira, y a su familia, reunirse para celebrar un funeral en el que rendir homenaje a su memoria.

Fue enterrado ayer en la estricta intimidad en el panteón familiar del cementerio de Figueroa, en A Estrada. Nacido el 15 de julio de 1936, en la parroquia estradense de Curantes, a los catorce años emigró a Cádiz donde trabajó en la hostelería e hizo el servicio militar. Cuatro años de mili en los que ascendió a cabo y en los que aprovechó sus conocimientos para enseñar los rudimentos de la lectura a los chavales que llegaban como reclutas en aquella difícil España de la posguerra.

De vuelta a A Estrada se casó con Milagros Coto Matalobos y se puso al frente de la tienda, abierta en 1927, que fue durante muchos años el establecimiento de referencia en la zona. Su hijo explica que «era el Amazon de A Estrada, vendían de todo, eran distribuidores de colchones Flex, era tienda de deporte, de calzado, bolsos artículos de piel,...». Un negocio, Calzados Enrique Coto, que permanecería abierto hasta el 2005.

Ávido y apasionado lector, a Manuel Rolando Fernández le gustaba investigar y ampliar sus conocimientos a través de los libros. Una curiosidad por saber que no perdió nunca. Su hijo, colaborador en estas páginas de La Voz de Galicia, cuenta que «en muchos de los artículos que escribí están cosas que me dijo él y que sabía tanto de aquí como de Cádiz». Una ciudad que le marcó y que seguiría visitando a lo largo de su vida. Amante de la familia, a la que transmitió fuertes valores como el respeto por la naturaleza y la tradición. Un amor a la tierra que plasmó plantando multitud de árboles para las futuras generaciones.

Su hijo Henrique recuerda especialmente «el consejo sabio que siempre me dada en momentos complicados», de un padre que «tenía un don especial de reflexionar y buscar una solución pacífica». Las restricciones del estado de alarma hicieron que ayer en el cementerio solo pudieran estar su hijo, su esposa y su sobrina. Su memoria seguirá viva en el corazón de todos los que lo conocieron y especialmente en el de su nieto Mateo, que se encuentra confinado en Estados Unidos donde estudia Bachillerato. Ante la imposibilidad de los abrazos, el teléfono de la familia no dejó de sonar con llamadas de amigos y vecinos que quisieron transmitirles su pesar por la muerte de Manuel Rolando Fernández Requeijo, la segunda víctima que el coronavirus se cobró en el municipio de A Estrada.

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