Una pareja de campeones de pura fibra

Kike García y Lidia Rey comparten vida y una pasión que los ha llevado a codearse con los mejores del mundo


redacción / la voz

A Kike García (A Estrada, 1987) y Lidia Rey (Santiago, 1985) no solo les une su hija, Sira, ni una relación de años. El culturismo se ha convertido en una vía de escape para ambos, en una batalla donde demuestran que la perseverancia, la constancia y el no rendirse son pilares fundamentales en sus vidas. Después de un largo parón, ambos han vuelto a competir. Y de nuevo lo han hecho con éxito.

El estradense Kike García suma este año tres victorias que lo colocan entre los mejores del país. La primera llegó en Asturias, la segunda en la Copa de España que le abrió las puertas de la cita internacional que se disputará a principios de diciembre en Portugal; la tercera, hace pocos días cuando salió también campeón del abierto disputado en Valencia.

Aunque había pensado en el año 2020 para regresar al culturismo, reconoce que «me vi con fuerzas. Necesitas tener la mente despejada y una estabilidad. Me vi bien y decidí volver. En esto es la mente la que manda. El cuerpo aguanta lo que la mente quiere». Su decisión llevó a Lidia Rey a dar también el paso: «En el año 2016 ya teníamos pensado competir juntos, pero fue cuando me quedé embarazada. Mis planes se cancelaron y me quedó clavada esa espinita».

La santiaguesa, que finalizó subcampeona en la Copa de España Wabba, y primera en el abierto valenciano, reconoce que ha disfrutado de un año perfecto: «La evolución en menos de 12 meses fue espectacular. En la cita nacional pude quedar campeona, pero salí muy contenta. No me esperaba sacar ese físico».

Nuevo reto

Kike García estará seguro en el mundial que se celebrará en Estoril, pero Lidia Rey aún se lo piensa: «Yo también estoy clasificada, me quieren liar, pero no sé que haré. Todavía tengo hasta el día 15 de noviembre para enviar los papeles». Confiesan ambos que no se esperaban que el año fuese tan fácil. «Teníamos miedo de tirarnos los trastos a la cabeza [ríe]. Cuando te acercas a la competición te molesta hasta el que está respirando a tu lado, pierdes un poco la paciencia. Te encuentras cansada, duermes poco, pero estuvimos perfectamente. Los dos nos vinimos arriba», confiesa Rey.

Kike García también temió que fuera «un error terrible, pero ha sido nuestro acierto más grande. De haberlo sabido, siempre nos habríamos preparado a la vez. Supimos dividirnos, saber que hoy le tocaba tirar a uno y mañana al otro. Salió a la perfección». Esta también fue la primera vez que Kike se encargaba de la supervisión de Lidia. «El ojo clínico que tiene no se lo he visto a nadie. Cuando competí el año pasado lo pasé mal, este estoy como una moto, muy activa», afirma ella. Para Kike, el buen estado físico es lo primero. Dueño de la tienda de nutrición y del gimnasio Korporis en Boiro, asegura que «vendo salud, el culturismo es mi afición, pero prefiero vender salud que culturismo. Intento ayudar a la gente para que pueda sentirse bien consigo mismo».

Muchos a los que ha asesorado reconocen los éxitos. También los jueces de las últimas citas donde han brillado. El siguiente reto de esta pareja de campeones cincelados en músculo es pelear con todo en el mundial de culturismo. Todavía queda por luchar un poco más.

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