Miguel Pereira mantiene su línea ascendente y suma otro mundial

El santiagués con vinculación en A Estrada se impuso en Toulouse


redacción / la voza estrada / La voz

La historia de Miguel Pereira Pola no es la de típica del adolescente gordito que esculpió de la noche a la mañana su figura para callar bocas. La suya es una carrera de fondo, de constancia y sacrificio. A este santiagués siempre le gustó el deporte. De joven, jugaba al fútbol y practicaba artes marciales. De forma paralela, «hacía pesas, porque me gustaba. Llevo desde 1998 haciéndolo, si no recuerdo mal», comenta. Pero ha sido ahora, pasada la barrera de los 40, cuando ha visto la recompensa a tantas horas de gimnasio. A sus 41 años, se proclamó este fin de semana en la localidad francesa de Toulouse campeón mundial de culturismo natural.

«En este momento me encuentro mejor que nunca. En otros deportes me esforcé más y sin embargo no salí de la liga de las parroquias», dice entre risas. «Empecé casi por casualidad y mira dónde acabé», añade, todavía un tanto abrumado por la repercusión de su logro. El vecino de A Ramallosa (Teo) probó por primera vez suerte hace ocho años en la IFBB, pero «decidí no volverme a presentar, porque en el culturismo tradicional si quería avanzar tenía que hacer cosas que podían comprometer mi salud». Él compite en una disciplina que no permite el dopaje ni las sustancias habituales del mundo de la musculación, como esteroides u hormonas de crecimiento. En ella ya resultó subcampeón en el mundial de 2018, cita a la que asistió acompañado por Dori Carbia, clienta del centro de entrenamiento personal que dirige en A Estrada, Pro-Fitness. Explica Miguel que se clasificó «un poco a lo tonto. Me presenté a Men’s Physique, los del bañador, y allí me animaron a probar en culturismo natural. Conseguí un podio sin saber prácticamente nada. Ni siquiera me había preparado y logré el pase para el europeo. Llegué a él en condiciones malas. Quedé de los últimos y lo que más me fastidió es que sabía que podía dar mucho más de mí, por lo que hice una preparación exprés para final de año. Fue por una cuestión de amor propio. Aún sin todo el tiempo que hubiese querido, acabé segundo en el mundial. Se me quedó esa espinita clavada el año pasado y este fui a por todas», relata.

Pleno de victorias este año

Así, este entrenador personal ha firmado una temporada redonda, seis de seis pruebas ganadas, la última la de Francia, país al que viajó esta vez junto a su pareja, la estradense Beatriz Millán. Lo cuenta comiéndose la segunda tortilla con la que celebra el oro (y tiene la tercera pendiente). «Está claro cuál es mi plato favorito», apunta. Llevaba desde julio a régimen. «Me permito algún capricho, pero siempre calculando las cantidades. No todo es pollo y arroz, como la gente piensa», señala. El mito de las dietas peligrosas es uno de los que quiere desterrar este campeón de culturismo natural, un deporte en el que pasan por los controles antidoping que hace una agencia contratada por el Consejo Superior de Deportes.

«No todos los que estamos fuertes tomamos sustancias. Yo invitaría a la gente que piensa eso a seguir un entrenamiento como el que yo hago desde hace 20 años», sostiene Miguel. Con todo, él prefiere quedarse con las muestras de cariño que está recibiendo: «Aunque es un deporte poco conocido, vinieron a verme a la final de Francia personas que ni siquiera conocía. Fue muy emocionante»

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