A Estrada invita a comer con la vista

Fernando Porto e Isabel Neira ofrecen piezas capaces de sacar todo el jugo a las propuestas de los mejores chefs


a estrada / la voz

Comer es un placer. Un placer auténtico en el que entran en juego muchos más sentidos que el del gusto. Los cocineros lo saben de buena tinta. Por eso cuidan cada vez más todo lo que rodea a sus creaciones culinarias para conseguir que una degustación sea una experiencia global e irrepetible.

En esa apuesta por la comunión de sentidos para un disfrute gastronómico completo hay dos firmas estradenses de artesanía que se han ganado el reconocimiento de los grandes chefs gallegos. Son el obradoiro de cerámica Fernando Porto y el taller Atalanta Madera. Ambos se han especializado en el diseño y creación de piezas únicas para vestir los platos, consiguiendo el maridaje perfecto entre artesanía y gastronomía. Los dos participarán el domingo y el lunes en A Coruña en las segundas jornadas Artesanía no Prato, que demuestran el valor añadido que puede adquirir cualquier receta con una presentación adecuada.

Fernando Porto y su mujer Trinidad Blanco presentarán una colección de piezas de marcado carácter atlántico, con esmaltados azules y verdes para maridar con los productos gallegos. «Somos chefs da terra», defiende Fernando Porto. Para el ceramista, la auténtica modernidad está en lo primitivo. Por eso muchas de sus piezas remiten a antiguas formas tradicionales, revisadas para darles una personalidad única e irrepetible. «Non hai unha peza igual a outra», dice.

Inspiración natural

En su exposición en el evento podrán verse creaciones abstractas pero con carácter gallego y también piezas que remiten al arte o a la naturaleza. Como los platos con petroglifos o las bandejas en forma de pez que le ha encargado la cocinera Lucía Freitas para sus restaurantes Lume y A Tafona, que este año ha sido merecedor de una estrella Michelin.

Pequeños juegos de café de colores, piezas de reflejos metálicos para lucir en ocasiones especiales o platos de postre con poemas del propio Fernando Porto que emergen del fondo de la cerámica al terminarse el dulce completarán la exposición. «A comida ten que convidar ao diálogo. Apostamos non só por introducir as artes plásticas, como a pintura e a cerámica, senón tamén a literatura, que pode ser parte da experiencia culinaria. Queremos que a experiencia de comer convide a unha experiencia máis ampla», explica.

Como novedad, Fernando Porto presentará diversos motivos decorativos en cerámica para vestir la mesa con detalles únicos. «Como unha pedra con motivos prehistóricos cunha ramiña de avea», ejemplifica.

Otra de sus aportaciones al maridaje del arte con la gastronomía serán sus manteles con imágenes fractales -una de las grandes pasiones del creador estradense-, que imitan el mundo de la naturaleza.

A fuerza de ingenio, Fernando Porto y Trinidad Blanco han conseguido el respeto y la admiración del sector. Ahora que ven la jubilación más de cerca están orgullosos de que su legado cerámico quede a salvo. A través de una línea de ayudas de la Consellería de Economía, Emprego e Industria para formar aprendices artesanos, su hijo Pablo acaba de aterrizar en el taller cargado de energía y ganas de saber.

Atalanta Madera exhibe sus platos multicolores y bandejas para servir el café con encanto

Atalanta Madera también se está haciendo hueco desde Berres (A Estrada) en el mundo de la hostelería. Varios chefs del Grupo Nove han apostado por sus creaciones en madera para emplatar sus exquisiteces. «Son unha nova fornada de cociñeiros que se fixan moito nos detalles», explica.

Cocineros como Lucía Freitas (Lume y A Tafona), Pepe Solla, Iñaki Bretal del Eirado da Leña de Pontevedra, Juan Crujeiras del Bido de A Coruña y O Balado de Marta e Roberto, en Boqueixón, son algunos de los chefs y establecimientos que cuentan entre sus servicios de mesa con creaciones originales de la estradense Isabel Neira.

Sus piezas más coloristas también están teniendo muy buena acogida entre la hostelería de fusión. En restaurantes mexicanos o tailandeses, por ejemplo. Como la casa de comidas Casa dos Xacobes, en Santiago, que fusiona la cocina gallega con la tailandesa.

«Son encargos pequenos, de poucas pezas. Non é que factures moito con eles, pero danche moita visibilidade», explica la artesana.

Atalanta Madera llevará a las jornadas Artesanía no Prato sus platos de pulpo de madera rediseñados y concebidos en distintas medidas, grosores y colores. También exhibirá su popular cascanueces de tornillo que ha llegado hasta la tienda del Tate Modern de Londres y su colección de platos infantiles del proyecto Kimaya, en los que se representan animales en peligro de extinción. «Non é un prato 100 % para hostalería, é máis ben para uso doméstico, pero é para deixar ver que se poden facer pezas personalizadas, á medida xusta de cada cliente», dice.

La novedad serán bandejas de madera con asas pensadas para servir el café en hoteles con encanto y tablas con cuenco incorporado para salsas o aceitunas.

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