El nuevo Camino que se abre paso

La Iglesia reconoce el Camiño da Geira e dos Arrieiros y concede la Compostela a quienes lo rematen


a estrada / la voz

Hay cuatro Caminos de Santiago que parten de un punto concreto y desembocan directamente en la ciudad compostelana. Son el francés, el inglés, el portugués y la Ruta de la Plata, cuatro clásicos por los que discurren cada año cientos de peregrinos. El resto de las rutas jacobeas con reconocimiento oficial no son más que variantes que acaban enlazando con alguno de los caminos citados para entrar en la ciudad del apóstol.

Sin embargo, existe otro Camino que viene pisando fuerte y que será el quinto en completar un recorrido singular y diferenciado, en este caso desde Braga (Portugal) hasta Santiago, pasando entremedias por los municipios de Forcarei y A Estrada. Se trata del Camiño da Geira o Camiño dos Arrieiros, una propuesta auténtica con una peculiaridad. Resucitado en el año 2017 gracias, sobre todo, al impulso de la asociación Codeseda Viva, es el primer camino jacobeo -después del francés- que ha logrado primero el reconocimiento de la Iglesia que el de la Xunta.

La asociación estradense Codeseda Viva ha hecho una labor de investigación exhaustiva y ha reunido un dosier documental apabullante. Testimonios escritos y vestigios artísticos confirman el paso de peregrinos por el Camiño da Geira o Camiño dos Arrieiros. Desde el siglo IX hay constancia de conchas de vieira grabadas en las rocas, pero además existe relevante documentación que atestigua el tránsito continuo de peregrinos por esta vía desde el siglo XV. Esto es lo que ha animado al Arzobispado a reconocer la ruta oficialmente el 28 de marzo y a conceder la Compostela a todos lo peregrinos que rematen el recorrido por esta vía. Que no son pocos. A ciencia cierta no se puede saber cuántos, pero lo que está claro es que el camino está en plena expansión.

En su estreno en el año 2017 pasaron por él un centenar de peregrinos. En el 2018 lo hicieron doscientos y, en lo que va de 2019, los cálculos apuntan a que ya han pasado por esta ruta de peregrinación unos cuatrocientos caminantes. La cifra va doblándose cada año que pasa.

Por el momento se trata de estimaciones, pero si hay suerte pronto podrá haber datos oficiales. Desde que el Arzobispado ha reconocido la ruta, esta ha empezado a aparecer en las estadísticas oficiales de peregrinación bajo el epígrafe Braga C. G. A. (Camiño da Geira e dos Arrieiros). Así, en el mes de mayo aparecen registradas 114 personas que salieron de Braga o Castro Laboreiro para hacer el Camino y en junio fueron 44 con punto de partida en Braga, resto de Portugal, Ribadavia y Berán.

Difícil recuento

De todas formas, las estadísticas se refieren solo a los peregrinos que acuden a recoger la Compostela y, en el caso del Camiño dos Arrieiros, no son muchos. La mayoría son peregrinos que ya hicieron antes otros caminos y, como la Compostela no especifica el lugar de origen, muchos renuncian a ella por no perder tiempo en hacer un trámite que solo les sirve para tener dos documentos iguales. El certificado de distancia, en cambio, que cuesta 3 euros, sí especifica el nombre del camino realizado y desde donde.

No obstante, aunque el Arzobispado reconoce el Camiño da Geira o Camiño dos Arrieiros, no lo promociona como tal. Para que la ruta jacobea empiece a promocionarse ha de alcanzar el medio millar de peregrinos. Entonces, las oficinas empezarán a dar noticia de su existencia y los peregrinos podrán multiplicarse.

Mientras esto ocurre, la asociación Codeseda Viva sigue adelante con los trámites ante la Xunta para lograr el reconocimiento oficial del Camino por parte de la administración autonómica, un trámite lento y tedioso que los municipios del Camino esperan con impaciencia. Con el Xacobeo 2021 casi a la vuelta de la esquina, sería un gran empujón contar ya con el reconocimiento oficial de la Xunta, aunque no se presenta fácil.

Una ruta complicada solo aconsejada para peregrinos experimentados o con GPS

La ruta parte de Braga (Portugal), va por la Geira Romana -la calzada romana que unía Roma y Astorga- hasta Portela do Homen, en la frontera con Galicia. Luego sigue la principal ruta de los arrieros que transportaban el vino de O Ribeiro a Santiago.

Desde Codeseda Viva el portavoz, Carlos da Barreira, advierte que no se trata de una ruta para principiantes. En muchos tramos está sin señalizar. Solo se recomienda recorrerla a peregrinos experimentados y que manejan con soltura el GPS, aconsejándose llevar baterías de repuesto o acumuladores de energía externos.

El Camino discurre en buena parte por zonas de montaña -como el área del Gerês en Portugal o el área de Castro Laboreiro- y sigue en parte una calzada romana, con lo que el tránsito en bicicleta es complicado. Cuenta con subidas pronunciadas -como la de Beariz- y, además, existe poca oferta de hostales, restaurantes o bares donde hacer un alto. Compensa la autenticidad.

Una guía en cinco idiomas compensa la falta de señalización del trayecto

No es fácil seguir la ruta desde Braga a Santiago sin perderse. La falta de señalización es, por el momento, el principal escollo que encuentran los peregrinos. Aunque en algunas zonas particulares y asociaciones vecinales se han molestado en dibujar flechas amarillas o señalizar la ruta con conchas de vieira, quedan muchos otros tramos en los que el caminante va a ciegas, a veces por kilómetros y kilómetros de monte sin encontrarse una tasca o una aldea. Algunos concellos de las zonas de paso también inician una tímida colaboración en la señalización y limpieza del trazado, pero todavía queda mucho por hacer y no se espera que las ayudas oficiales de la Xunta para potenciar el Camino se adelanten mientras la ruta no cuente con la homologación oficial de la administración gallega.

En este contexto, una de las principales ayudas de los peregrinos es la primera guía sobre el Camino, editada a finales del año 2017 por el estradense Carlos da Barreira y el portugués Henrique Malheiro. La guía se puede conseguir en Amazon y está disponible en cinco idiomas: gallego, español, portugués, inglés e italiano. La publicación propone realizar los 240 kilómetros de recorrido total de la ruta en nueve etapas y describe 25 tramos con todo lujo de detalles.

Aparte de la deficiente señalización, otra queja habitual de los pioneros de la ruta es el difícil tránsito en algunas zonas. Hay muchos desbroces que acometer para que la ruta, con un gran potencial, esté en condiciones para que cualquier peregrino que la recorra esté dispuesto a repetir experiencia o a recomendarla a un tercero sin atisbo de duda.

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