Xurxo Alonso gana por segunda vez el premio Avelina Valladares de poesía

El escritor repite reconocimiento con una obra críptica sobre el dilema existencial


a estrada / la voz

No es para todos los públicos. Ni lo pretende. La obra ganadora de la vigésimo segunda edición del premio de poesía Avelina Valladares de A Estrada es una reflexión existencial con más connotaciones filosóficas que palabras claras.

El autor es el vilagarciano Xurxo Alonso, un artista que se considera más pintor que poeta pero que ya se acerca a la veintena de reconocimientos literarios. En este caso, repite como ganador del premio de poesía Avelina Valladares. En el año 2000, en la cuarta edición del certamen, Xurxo Alonso se impuso con un poemario «culturalista» titulado Dime, Alexandría. El jurado valoraba entonces la madurez literaria, el amplio dominio de las formas y la sabia interiorización de una vasta cultura clásica. Se destacaban las múltiples referencias al mundo greco-latino y a la poesía italiana y francesa y el fluido diálogo con la poesía gallega y la de Kavafis.

«Un vento con contido»

Esta vez, el poemario ganador lleva por título No interior do vento. Fue seleccionado por mayoría entre una docena de obras presentadas a concurso, según informa la organización. El jurado destacó que se trata de un poemario «cun interesante uso da linguaxe onde a explosión expresiva persegue a coherencia». «Harmonía a diferentes ritmos onde a singularidade motiva a construción comprensiva dende a diversidade temática dos poemas e na que os versos demandan a complicidade do lector. En resumo, un vento con contido para que a lectora e o lector sexan quen de darlle a forma precisa», define el jurado. De él han formado parte María Nieves Soutelo, Guadalupe Porto Gañete, Rosalía Morlán Vieites y David Otero Fernández, con Dolores Araújo Arias como secretaria.

El premio, dotado con 2.000 euros además de la publicación del poemario ganador, se entregará hacia el mes de diciembre, coincidiendo con la celebración de la Festa da Poesía.

«A poesía é un xénero inevitable; sempre está morrendo pero segue vivo»

Cuando uno le pregunta a Xurxo Alonso por su doble faceta como pintor y poeta se apresura a aclarar: «Pintor antes que escritor». Como artista plástico su carrera es reconocida a nivel nacional. Lleva años centrado en el arte abstracto y la expresión de color y hay obras suyas colgadas en el centro Galego de Arte Contemporánea de Santiago y en el Museo de Burgos, entre otros. En el 2000, cuando recibió pro primera vez el Avelina Valladares, no pudo recogerlo en persona porque estaba exponiendo en París. Este año, en diciembre, volverá a estar. «Espero que desta volta non me coincida coa entrega», desea.

De la obra ganadora, Xurxo Alonso reconoce que es un poemario «de difícil lectura». «Non porque a solución léxica sexa complicada, senón porque hai significados moi elaborados, de certa dificultade lectora», explica. «Fala dos dilemas existenciais, de enigmas persoais e de zonas de sombra que todos temos», avanza.

El autor cree que, pese a los tópicos, la poesía tiene recorrido. «Sempre se di que está morrendo, pero segue viva. É un xénero inevitable. Sempre segue vivo. Con vida asistida, pero vivo», reflexiona.

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