Un orfebre tope de gama en A Estrada

El taller de joyería artesanal Druída combina el uso de la última tecnología en impresión 3D con la tradición del gremio


a estrada / la voz

Uno de los talleres de orfebrería pioneros de España en la aplicación de las nuevas tecnologías al trabajo artesanal está en A Estrada. En A Somoza, para ser exactos. Allí, en la pequeña aldea de Sureiros, tiene su obradoiro Rubén Chao Buela, un orfebre con vista empresarial que se ha dado cuenta de que, hasta en los oficios tradicionales, las nuevas tecnologías son el futuro.

Rubén estudió en la escuela Mestre Mateo un ciclo de orfebrería y se curtió repasando piezas en una platería de Santiago. Después, con apenas 22 años, se lanzó a crear su propia empresa y sus propias colecciones de joyas. Así nació Druída, una empresa pujante que a fuerza de apostar por la tecnología y de echarle muchas horas de trabajo ha conseguido hacerse un hueco en el competitivo mercado de la joyería.

Las piezas de Druída se venden ahora en casi 200 puntos de venta. Están en una veintena de platerías compostelanas y también en otras joyerías gallegas, de Asturias, el País Vasco y algún punto aislado del sur de la península. Curiosamente, ahora mismo, en A Estrada en ninguna, aunque esa es una asignatura pendiente con la que el empresario prevé ponerse en breve.

600.000 piezas al año

La firma produce unas 600.000 piezas anuales, según la demanda. Sin embargo, gracias a su fuerte apuesta por la tecnología -la inversión ha tenido que rondar los 600.000 euros-, tiene una capacidad de producción muy superior. «Se houbera demanda, producir poderíase producir unha burrada, só habería que meter máis xente para repasar as pezas. De cada fundición poden saír 13.000 pezas. Agora fundimos entre unha e dúas veces á semana, pero poderíase fundir ata tres veces», explica Rubén Chao.

El taller tiene 13 años de historia, pero hace ocho que cuenta con una impresora 3D de altísima precisión que permite materializar casi cualquier diseño. «A peza ou a colección segue deseñándose primeiro en papel, pero despois pásase ao ordenador a un programa 3D para definir espesores e ver se é viable. De aí iso pasa a unha impresora 3D, que saca un modelo que logo se vacía en xeso e sirve de molde para a fundición dos modelos en prata», resume el orfebre.

En toda España solo hay otra impresora 3D láser como la de la firma Druída, de gran tamaño y con 0,03 centésimas de precisión. El taller ha pasado además del soplete y el hornillo eléctrico a una moderna cámara inerte de fundición capaz de controlar la temperatura de la colada, algo muy importante para no echar a perder las ligas. La plata se compra en unas pequeñas bolas (granalla) y para fundirla se mezcla con otras ligas. Lo normal en la plata de ley es que, de 1.000 gramos, 925 sean de plata auténtica. Los metales que se añaden a la mezcla son el secreto mejor guardado de los orfebres. «Según o tipo de pezas, a cor ou a máquina de fundición, cada un ten unha receta que lle vai mellor», explica Rubén.

Con su propia marca, Druída -que de momento también fabrica para mayoristas para poder mantener el negocio en la época de menos pedidos en tiendas- ofrece cientos de colecciones de diseño propio, cada una integrada por entre 13 y 16 piezas. De pulseras a pendientes, pasando por gargantillas, sortijas, agujas y todo los que uno pueda imaginarse.

Las conchas de vieira son un clásico que en Santiago siempre triunfa entre los peregrinos. Pero el catálogo va mucho más allá. Incluye diseños contemporáneos con colores o piedras para todos los gustos y hasta réplicas de piezas de museo.

Según explica Rubén Chao, lo peor del negocio es el desequilibrio en los pedidos. Hay meses que precisaría diez empleados para poder atender todos los encargos y otros en los que apenas hay trabajo que hacer.

Los meses de verano suelen ser temporada fuerte. «Pode ser polo turismo. A xente de aquí compra menos xoias ca antes. Xa non se leva regalar a cadea de ouro pola comuñón. Agora prefiren un iPhone. Aquí perdeuse moito a cultura da xoiería e a crise tampouco axuda», constata Rubén.

Una aprendiz para mantener el oficio y una línea tradicional presente en ferias

En la actualidad en el taller estradense trabajan cuatro orfebres: el propio Rubén Chao, Begoña Lorenzo -con la que trabaja desde hace once años codo con codo-, Loreto y Xana Villalobos, incorporada en agosto como aprendiz gracias a una ayuda de la Xunta. La firma cuenta además con dos comerciales en búsqueda constante de nuevos pedidos.

Xana Villalobos, titulada en Xoiaría Artística, estará como aprendiz hasta el próximo verano en el marco de un nuevo programa impulsado por la Consellería de Economía, Emprego e Industria para promover el relevo generacional en la Artesanía de Galicia y formar aprendices que posibiliten los procesos de transmisión de las técnicas artesanales. Estas ayudas dirigidas a artesanos inscritos en el Registro Xeral de Artesanía de Galicia -200 euros mensuales para Seguridad Social y 800 para el aprendiz- se pueden solicitar hasta este sábado, día 15.

Promoción en eventos

Druída cuenta con una línea de joyería tradicional con la que la firma estradense ha participado en diferentes eventos bajo el sello global Artesanía de Galicia. Como el Corazón de Artesanía. Encontro da Artesanía Tradicional e Popular de Galicia. Las piezas de Druída también han formado parte de la colección Artesanía de Galicia en eventos como el Pop Up Galicia. Saberes e sabores celebrado en Madrid entre los meses de mayo y junio de este año. También está prevista la presencia de la firma en la Feria de Artesanía de la Región de Murcia, Feramur, que se celebrará en la localidad de Lorca entre el 27 y el 30 de este mes.

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