La carrera de Álex Otero: quirófano, protones contra un tumor y un ultramaratón de 120 kilómetros de distancia

En su lucha, este estradense de 29 años nunca ha dejado el atletismo y acaba de ganar la batalla a la enfermedad


a estrada / la Voz

El atleta estradense, Álex Otero Salgueiro, es una de esas personas que nunca se rinden. Tiene 29 años y hace dos le detectaron un tumor en la parte alta de la columna vertebral, un tipo raro de sarcoma, llamado Cordoma. Hay un caso por cada dos millones con lo que, señala, «igual en Galicia son eu só, ou eu e outro». Después de tres operaciones y un tratamiento de radioterapia con protones en Alemania, la última resonancia indica que la batalla fue un éxito y que el tumor está controlado, «aínda que non vai a desaparecer». Toca, dice, respirar un poco y celebrarlo, aunque con precaución. Día a día su salud va mejorando y ya solo piensa en volver a entrenar.

Otero se confiesa optimista por naturaleza y de esa gente que «sempre lle ve o lado positivo as cousas». «Na miña casa celebramos o 15 de xullo do ano pasado porque me diagnosticaran o tumor facía un ano, e este teremos que facer outra porque xa van dous», relata.

Desde marzo a mayo su vida estuvo en la ciudad alemana de Marburg. Lo acompañó su madre y cuenta que «eu estaba case todo tempo na cama porque o tratamento é moi duro e, ademais, no medio tiven que volver porque faleceu meu avó». Solo tiene palabras de agradecimiento para los médicos y personal que le atendió tanto en el hospital Clínico de Santiago donde lo operaron las tres veces y lo derivaron a Alemania para recibir un tratamiento que aquí no hay y para los que le atendieron en el país germano. Allí, apunta, «tivemos a sorte de que había unha chica de Vigo e me facía de tradutora cos médicos». Siguen en contacto y ya es como de la familia.

En estos dos años de lucha, Álex no estuvo parado nunca porque no hay quien pueda con este chaval y en cuanto su salud se lo permitía se lanzaba a la práctica del deporte que es, dice, «a miña válvula de escape».

Hace un año, cuenta, «estaba xa pendente de irme a Alemaña, pero estaba tranquilo na casa, facendo bastante deporte, saíndo na bici, fixen o Camiño de Santiago e tiña a idea de que sacaran todo o tumor e non había perigo, pero cando fun facer unha resonancia medrara moitísimo e xa empecei a notar que estaba mal e a ter síntomas». De ahí, al quirófano y, dos meses después, preparó el Ultramaratón del Soplao, completando en 22 horas los 120 kilómetros. «Fixen a do Carballiño a Santiago de cen quilómetros antes da operación e a do Soplao despois, que foi un pouco suicida porque son 120 quilómetros con moitísimo desnivel pero foi unha experiencia única», explica. El Camino lo hizo tres veces. Son retos que disfruta a tope.

Desde pequeño siempre practicó deporte y le dio a casi todas las disciplinas desde el fútbol al baloncesto pasando por los bailes de salón. En el 2014 empezó a correr en serio y los miembros del club estradense se convirtieron en sus amigos y su familia. A ellos agradece los constantes ánimos que le dieron durante todo este tiempo. Un agradecimiento que extiende también a su familia y, a su pareja, Andrea «que o pasou peor que eu» y a todos los que estuvieron a su lado

Los malos momentos ya los olvidó: «Estes dous anos non estiven encerrado na casa, tamén disfrutei moito». Se anotó para la carretera de relevos en Vigo, donde espera «facer tres kilómetros aínda que sexa». En agosto quiere entrenar para ir a la pedestre de Santiago en octubre y que la enfermedad se quede «nunha historia que contar aos netos». Su consejo: «Disfrutar cada minuto porque en calquera momento che pode cambiar a vida».

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