El potencial de radón de A Estrada cuadriplica el máximo que fija la OMS

Este gas radiactivo es la segunda causa de cáncer de pulmón tras el tabaquismo


a estrada / la voz

El radón es un gas radiactivo de origen natural que se libera debido a la descomposición del uranio. Al aire libre resulta inocuo porque el gas liberado se diluye. El problema es su acumulación en lugares cerrados. Está demostrado científicamente que respirar altas concentraciones de radón es perjudicial para la salud. De hecho, se ha probado que el radón es la primera causa de cáncer de pulmón en no fumadores.

El radón se encuentra generosamente en las zonas graníticas. Partiendo de esta base, no es extraño que Galicia sea zona de alto riesgo. Según el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) -un organismo que regula la radiactividad natural y artificial- el 70 % de la superficie de la comunidad supera los niveles máximos permitidos por la legislación vigente. El municipio de A Estrada no escapa a esta tendencia. Según el mapa del potencial del radón elaborado por el CSN -en colaboración con la Universidade de Santiago de Compostela y otras entidades de toda España-, la práctica totalidad del municipio estradense supera los 400 becquerelios por metro cúbico de aire, aunque existen pequeñas islas -como en el entorno de Xerlís o Codeseda- donde los niveles potenciales se sitúan entre los 200 y los 300 becquerelios. La directiva europea en la materia Euroatom 59 fija el límite máximo de radón en 300 becquerelios y las Normas do Hábitat Galego fijan un nivel máximo de 200 para las obras de nueva construcción. Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 100 como máximo, con lo que la potencial concentración de radón en A Estrada cuadriplica las recomendaciones de la OMS.

El mapa del potencial de radón se elabora teniendo en cuenta la geología del territorio -A Estrada se mantiene en la línea gallega de fuerte presencia de granito- y las medidas de radón tomadas en la planta baja o -cuando esta no está habitada- en el primer piso. Indica el potencial de exposición general al radón en la zona, aunque las concentraciones varían enormemente de unas edificaciones a otras. En general, el riesgo asociado a las plantas subterráneas es mayor que el que refleja el mapa, mientras que es inferior -en razón de un 20% menos por planta- en los pisos altos.

La concentración de radón en una edificación concreta depende de múltiples factores, como su ubicación concreta, el material, el tipo de construcción o la ventilación. Sin una medición específica resulta imposible prever los niveles de radón de una vivienda concreta, ya que en una misma zona es habitual que puedan oscilar entre un mínimo admisible o hasta 6.000 becquerelios en un sótano sin ventilación.

El mal que ni se ve ni se huele

La única empresa nacional que ofrece mediciones fiables en tiempo real y con registros horarios que permiten conocer los picos de máxima exposición y analizar los factores de riesgo se llama Central Científica Galega y tiene su sede en el Viveiro de Empresas de A Estrada. El director científico de la firma es el biólogo e investigador Iván Cristobo Luaces. «El radón no se huele, no se ve y no tiene sabor. No sabes en qué medida existe salvo que lo midas. Pero es gas y lo estás respirando», advierte. Y las mediciones en casas de pacientes con cáncer muestran una correlación importante entre la enfermedad y las concentraciones.

Idean una red estaciones para medir la calidad del aire interior

Central Científica Galega no solo mide los niveles de radón sino que ofrece un servicio de evaluación de la calidad del aire interior que mide hasta veinte parámetros físicos y químicos. «El radón es un problema grave por incrementar la probabilidad de cáncer, pero hay más contaminantes», explica Iván Cristobo. Están también los campos electromagnéticos, el material particulado o los ruidos.

El fabricante de los aparatos de medición, Nuvap, promueve un proyecto europeo para crear una red de estaciones de medición de la calidad del aire interior.

«La primera solución es ventilar. A veces unas rejillas son suficientes»

«Aunque las concentraciones sean altas, el problema tiene solución», cuenta Iván Cristobo. «La primera solución al radón es ventilar. A veces con instalar unas rejillas es suficiente», explica. Según indica, hay sistemas para frenar la entrada de radón en los edificios y otros para hacerlo salir. Para frenar la entrada, por ejemplo, es importante sellar grietas en el piso o las paredes. Existen además sistemas de barreras de impermeabilización. Para dejarlo salir están la ventilación natural, abriendo las ventanas, o la forzada, con extractores.

La empresa estradense, además de evaluar la contaminación por radón, ofrece asesoramiento sobre posibles soluciones y contacto con una red de empresas colaboradoras.

La normativa gallega obliga a controlar los niveles de radón en los edificios de nueva construcción, pero su aplicación aún está en pañales. El forjado sanitario ventilado es una de las soluciones constructivas.

Un estradense en la vanguardia científica

A Estrada se ha convertido en epicentro del control del radón de la mano de Iván Cristobo Luaces, un santiagués afincado en A Estrada desde el 96 que es director científico de la Central Científica Galega, que desde enero tiene su sede en el Viveiro de Empresas estradense. Iván -en la imagen con el aparato que instalan en las viviendas para la medición de la calidad del aire interior- es doctor en Biología. Investigó en el laboratorio de neurociencias clínicas del hospital Clínico, en temas de cáncer en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, en cuestiones neurovasculares en el Hospital Vall d´Hebrón en Barcelona y en la Universidad de Alabama en enfermedades respiratorias y respuesta inmunitaria.

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