El coche que pudo dar 25 vueltas al planeta Tierra

El lalinense José Ramón Vilela conduce a diario un Golf que suma un millón de kilómetros y no tiene achaques


Lalín / la voz

Cuando José Ramón Vilela se compró un Golf hace casi 24 años sabía lo que hacía. De mecánica conocía lo imprescindible, pero su oficio de fotógrafo le sirvió para dar en el clavo. Entonces regentaba un estudio en A Estrada. La fotografía digital estaba en pañales y nadie tenía móvil con cámara. Cuando había algún accidente de tráfico, los talleres le encargaban fotos de los siniestros para dar parte al seguro.

Foto a foto, Vilela comprobó que la tecnología alemana era de fiar. «Comprei o Golf por seguridade. Vía que os coches alemáns, e o Golf en concreto, a pesar dos destrozos, conservaban o habitáculo bastante intacto», explica. «Aos Volkswagen e aos Audi xa se lles supón boa mecánica e os habitáculos solían aguantar ben», cuenta José Ramón. Él que se había estrenado al volante con un R-5 con el que llegó a Alemania, fue luego fiel a su instinto de protección. Tuvo también un Passat y un Audi. Pero ninguno como su Golf CL de gasoil, con el que aún sigue dando zapatilla por las carreteras gallegas.

Por fortuna, José Ramón no tuvo que poner nunca a prueba la resistencia del habitáculo de su Golf. Lo que sí ha comprobado felizmente es la durabilidad de un vehículo que, a punto de convertirse en histórico, nunca lo ha dejado tirado en la carretera. Ha pasado por el taller, pero nunca por cuestiones serias. 

Cuentakilómetros en huelga

Y eso que ha rodado como pocos. Con los kilómetros que lleva encima, podría haber completado ya 25 vueltas a la Tierra. A su propietario no le ha dado por rodear el mundo, pero a fuerza de rutas profesionales le ha metido encima al coche un millón de kilómetros. Más o menos, porque el cuentakilómetros hace tiempo que se ha declarado en huelga y es José Ramón el que lleva el cómputo. «Neste coche, aos 300.000 quilómetros o conta para e volve a empezar. Fíxoo dúas veces e a partir de aí empezou a contar de 10.000 en 10.000. Non sei se xa estaba previsto ou está avariado», dice el propietario.

Desde su estreno en 1992, el coche no ha dejado de rodar un solo día. Ha tenido usos variopintos y ha acompañado a José Ramón en todas sus aventuras profesionales y domésticas. Lo mismo le sirve para acudir a hacer un reportaje de boda que para transportar sacos de leña o de cemento y arena.

En la época dorada de la fotografía, Vilela -que ahora tiene un estudio en Lalín- llegó a tener establecimientos en A Estrada, Santiago y Vigo, además del de la capital dezana. Su Golf ha sido testigo de celebraciones en pueblos de toda Galicia.

La popularización de la fotografía digital y el descenso de bodas tocaron el negocio, pero no le dieron ningún respiro al Golf. «Eu son un cu inquieto», reconoce Vilela. Además de fotógrafo, es gaiteiro reciclado en bombeiro. Toca en el grupo de la Asociación Cultural Carballo da Manteiga -colectivo que también preside- y en Os Trasnos de Doade. De fiesta en fiesta su coche ha seguido sumando kilómetros. Y también de corredoira en corredoira por O Caurel. Cuando tiene tiempo a Vilela le gusta hacer escapadas de naturaleza. «Aí outro coche deste tipo non che responde. Hai agora estes modelos tipo todoterreno, pero, tararí que te vi», cuenta este vecino de Baión (Vilanova) afincado en Lalín.

Bombones con forma de cerdo

La fotografía y la música tradicional no son las dos únicas actividades que hacen rodar al Golf. Desde hace una temporada, Vilela es también panadero-repostero. Uno se pregunta qué tienen en común la fotografía y la panadería. Vilela tiene la respuesta. «As dúas son actividades moi creativas», defiende. «O pan é auga, fariña e levadura, pero son os matices os que fan que uns pans sexan tan diferentes de outros», explica. «A min gústame crear, en todos os ámbitos», dice.

Por eso la suya no es una panadería al uso. En homenaje a su faceta musical lleva por nombre O Gaiteiro. Y hace un año que ha empezado a distribuir por toda Galicia las Florentinas do Gaiteiro, una delicatesen artesana a base de almendra crujiente, harina de avena y chocolate. En la última edición de la Feira do Cocido, el obrador ha lanzado además los Porquiños do Cocido. «Son unha homenaxe ó tótem local, ó monumento máis fotografado de Lalín. Son bombóns con forma de porco recheos con praliné de almendra e un toque de curry», explica.

En el lanzamiento de estos productos también ha gastado mucha rueda el Golf, que sigue sumando kilómetros como si fuese un jovenzuelo. «A semana pasada aínda fixen a ruta Lalín, Mondoñedo, Lourenzá, Ribadeo, As Catedrais, Foz, Burela, Viveiro e Ferreira de Valadares», cuenta.

Más de un conocido le ha preguntado al lalinense si no tiene pensado cambiar de coche. «De momento dáme o que lle pido: servizo e seguridade», responde contundente. Vilela no echa de menos ni los elevalunas eléctricos ni los cientos de extras de los coches nuevos. «Ao final dan un montón de problemas», dice presumiendo de vehículo. «O meu de saúde está ben, aínda que isto é coma o dos centenarios: por moi bo que salga o organismo, un día vaise acabar», reconoce.

Cuando eso suceda, Vilela tiene claro que repetirá marca y modelo, aunque sospecha que no tendrá la misma suerte. Mientras tanto, seguirá exprimiendo su joya. «Ata que aguante, eu aguanto con él», declara rotundamente.

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