La bailarina de cruceros que atracó tierra adentro

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

miguel souto

Después de recorrer medio mundo danzando Priscilla conoció a Jose en un barco y echó el ancla en A Estrada

22 mar 2018 . Actualizado a las 05:00 h.

Es un mito que todos los brasileños lleven el ritmo en el cuerpo. Aunque, con Priscilla Amorim, la presunción acierta de pleno. A los 3 años su madre la llevó a clases de ballet. Desde entonces ha vivido bailando y espera poder seguir haciéndolo hasta los 100.

De niña, cuando vivía en Sao Paulo, el baile era una actividad más. «Creo que probé todas las actividades extracurriculares que había. Probé a tocar la guitarra, la viola, la batería... Hice también yudo, voleibol, balonmano...», recuenta. Ni se acuerda de la lista completa.

Con seis años consiguió plaza en la Escuela Municipal de Ballet Clásico de Sao Paulo. Era una escuela pública con duras condiciones de acceso pero de la que se salía a los 14 años convertida en bailarina de los pies a la cabeza.