Hallan en un monte de Ribela cuatro perros encadenados y sin alimento

Denuncian el maltrato y piden que se investigue el paradero actual de uno de los canes


A ESTRADA / LA VOZ

El campeonato de caza del zorro celebrado en la comarca el día 3 de febrero ha destapado un caso de maltrato animal en A Estrada. Las decenas de animalistas desplazados a la zona no pudieron evitar que los zorros fuesen abatidos, pero, de forma fortuita, dieron con una parcela donde se encontraban encadenados cuatro perros sin alimento ni resguardo suficiente.

Los perros se encontraban en una finca dejada a monte en la la aldea de Entrecastelo, en Ribela, donde además de maleza se acumulaban chatarra y otros desechos. Según la denuncia presentada por las activistas que los localizaron se trataba de cuatro perros mestizos que carecían de refugio suficiente contra el frío y la lluvia, presentaban síntomas de hipotermia, alto grado de parasitación y, en uno de los casos, el estado llegaba a la inanición. Carecían de alimento y no tenían a su alcance mas que un recipiente con agua con aspecto de llevar días sin cambiarse, ya que presentaba una coloración marronácea. El mal aspecto físico y psíquico de los canes era una evidencia.

Las activistas denunciaron el caso de inmediato al Seprona, ya que los agentes se encontraban en el lugar supervisando el campeonato de caza del zorro. Tras comprobar el estado de los animales, los agentes pudieron localizar al dueño de la finca donde estaban encadenados. Este, al presentarse en el lugar, alegó que eran perros «que le aparecían por allí» y de los que no quería saber nada, autorizando su traslado a una protectora o una casa de acogida.

Por falta de espacio para el transporte, las activistas solo pudieron llevarse ese día a tres de los perros, los que presentaban un aspecto más alarmante. Dos de ellos se encuentran ahora acogidos -Luna en Cambados y Blas en Vigo- y empiezan a recuperar la salud. El otro, Epi, está en la protectora Bai.Senpulgas de Baiona.

El día 6 de febrero, la protectora de animales regresó al lugar para recoger al cuarto perro. A pesar de que el día 3 el Seprona había comprobado que no tenía chip, el 6 se comprobó que contaba con uno dado de alta el día 5 por una mujer con residencia en Entrecastelo, cerca de la parcela donde estaban todos los perros. La protectora no pudo llevarse al animal. La propietaria envió una persona a buscarlo. Sin embargo, dado que el estado del animal incumplía la normativa autonómica de protección animal, el 3 de marzo la protectora volvió al lugar a hacer seguimiento del caso. Volvió a encontrarse al perro encadenado en las mismas condiciones y alertó a la Guardia Civil. El mismo día por la noche, el perro desapareció del lugar. La protectora teme que pueda estar apartado de la vista y aún en peores condiciones. Por eso ha presentado una denuncia en el Seprona y ha lanzado una campaña en change.org para que se investigue el paradero del perro. Advierten que la presunta dueña está infringiendo la ley. Si el perro es suyo, por el estado en el que lo ha tenido y, si no lo es, por implantación ilegal del microchip identificativo.

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