Un adiós emotivo teñido de ausencias en el García Barros

Medio centenar de alumnos de 2º de BAC participaron en la despedida del centro, pero sin sus profesores


a estrada / la voz

Resulta, visto desde fuera y analizado con la perspectiva de un adulto que cuenta por décadas su marcha del instituto, un acto sin demasiada trascendencia: la graduación con que despiden los alumnos de 2º de BAC el centro en el que han estado los últimos seis años. Ayer les tocaba a los del García Barros, hasta que el miércoles el claustro decidía su suspensión. Para muchos alumnos y sus padres suponía pagar justos por pecadores. Así que se lanzaron a organizar la actividad, al margen del instituto, con el apoyo de la asociación Ocionautas y una madre, que solicitaron al Concello la cesión del teatro Principal. Y hubo despedida.

El guión, con alteraciones: no habría parlamentos de profesores, porque no asistieron. Lo sucedido en el centro es una herida demasiado profunda y reciente. Pero ayer, durante una hora y media, en torno a 54 estudiantes de 2º de BAC y sus familias quisieron olvidarse de eso. Y los nervios fueron por otros motivos: que el vestido estuviese bien, la corbata en su lugar, y el pelo en su sitio. Que la actuación musical sonase afinada, que subiesen todos a tiempo a recoger los diplomas de pega, que entrase a tiempo el vídeo, ese vídeo cuidado y trabajado que el centro autorizó ayer por la mañana poder proyectar ... ¡Ay, el vídeo! que mostraba cómo aquellos niños y aquellas niñas que llegaron al García Barros hace seis años se han convertido en jóvenes camino de la mayoría de edad en unos casos, y con los 18 ya cumplidos en otros.

La eternidad finalizada

Porque Noelia amoldaba a sus palabras el tempus fugit latino en el discurso de cierre: «Tanto padres como alumnos vemos el día de la graduación como algo muy lejano cuando entramos en el instituto. Seis años, pensamos, una eternidad». Y la eternidad caducó ayer, en un adiós emotivo pero con demasiadas ausencias: las de los 40 alumnos que no asistieron a un acto que los organizadores se esforzaban en señalar había sido abierto para todos los que quisieron apuntarse, y las de los profesores. Para ellos hubo un agradecimiento en el texto que Noelia escribió hace un mes, al igual que hacia los compañeros y a los padres «porque la adolescencia no es fácil y tuvisteis, tenéis y tendréis que aguantarnos, aunque con suerte no mucho. Por eso, os deseo suerte a todos en vuestro futuro y que os marquéis metas altas, porque antes o después podréis alcanzarlas. Siempre hay un plan B». Lo decía al final de un acto que era la verdadera demostración de ello. Un momento de padres sonrientes, de abuelos y abuelas haciendo cola para entrar al teatro y ver a sus nietos, quienes ahora se tendrán que enfrentar a la última barrera antes de la universidad, ese ABAU que no deja de ser la Selectividad de toda la vida, pero en lenguaje 2.0.

Y cuando las luces se encienden y uno está allí dentro, entiende bastante más porque un acto que le parecía que no tenía demasiada trascendencia también es importante. Y recuerda con pesar los hechos, olvidados durante 90 minutos, que han sido la causa para que el adiós emotivo de los alumnos de 2º de BAC del García Barros estuviese teñido de ausencias.

Villanueva afirma que el caso del «hackeo» tiene doble vía de investigación: educativa y policial

Tras unas manifestaciones en la Academia Galega de Seguridad Pública el miércoles en A Estrada que caldearon los ánimos del profesorado del García Barros al enfatizar que la resolución del hackeo en el centro podría resolverse en el ámbito educativo, el delegado del Gobierno en Galicia, Santiago Villanueva, se refirió ayer en A Coruña de nuevo al caso. En esta ocasión fue más cauto, al remitirse al resultado de la investigación en curso para esclarecer supuestas responsabilidades por la intromisión en cuentas de correo personales de la gran mayoría de docentes.

En esa línea, subrayó que en el caso se sigue «una doble vía de investigación», de una parte por la Consellería de Educación y de otra por la Guardia Civil. Y dijo que «en función del resultado de la operación se verán las consecuencias», insistiendo en que habrá que esperar a conocer el resultado de las conclusiones para ver si las responsabilidades «quedan en el ámbito educativo o hay más que pueda trascender del ámbito escolar», informó Europa Press.

Sin detenidos ni investigados

Por su parte, desde la Oficina Periférica de Comunicación de la Guardia Civil en Pontevedra confirmaban ayer a las 14 horas que por el momento no hay en el caso «ningún detenido o investigado [antigua figura de imputado] en el sentido procesal de la palabra, no hay nadie».

En la comunidad educativa están más claras determinadas responsabilidades. No es casualidad que desde la organización de la graduación se pidiese «que o acto transcurra con total normalidade, nin abucheos nin actos de ensalzamento hacia ningunha persoa, sen reivindicacións de ningún tipo e con respecto a todos os que estamos aquí esta noite». Porque en los vídeos del alumnado aparecían imágenes de todos los estudiantes: hubo respeto, aunque alguna foto despertó murmullos más fuertes.

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