Cuando el ingenio gallego se hace patente

El futbolín, la calculadora... e incluso el precursor del libro electrónico. Los inventos gallegos llevan más de un siglo traspasando fronteras. El talento crece y en el 2015 el ingenio creador al oeste de Ponferrada se sigue haciendo patente


Unos 200 gallegos registran cada año nuevas patentes. Desde el sujetatornilllos que revoluciona EE UU hasta los últimos hallazgos científicos en la lucha contra el cáncer, el talento gallego no tiene límites y cada año sorprende con nuevos avances que traspasan fronteras. 

No es un tema nuevo. Algunos gallegos pasaron a la historia por esta misma causa: como Alejandro Finisterre, editor muy comprometido con la obra en el exilio, que es conocido realmente por haber inventado el futbolín. Las heridas de la Guerra Civil le obligaron a pasar una larga temporada en el hospital y allí ideó un sistema para que los niños pudiesen jugar al fútbol sin necesidad de correr en un campo. El periodista Ramón Verea, de A Estrada, ideó la  primera calculadora, que se conserva en las oficinas de IBM en Nueva York; y la profesora ferrolana Ángela Ruiz Robles, doña Angelita, ideó un complejo libro -que ahora se puede visitar en el Muncyt de A Coruña- que perfectamente podría ser el precursor de las actuales tabletas. 

Eso fue en 1949. Más de seis décadas después, sigue habiendo creadores dispuestos a hacer historia en cualquier rincón de Galicia, como Luis Blanco, un coruñés que es el autor de la patente más rentable de la ciencia española, uno de los mejores ejemplos en España de cómo la ciencia básica también puede ofrecer un rendimiento económico. Se trata de la polimerasa Phi 29, que fue patentada en 1989 pero encontró su filón de rentabilidad a partir del 2003, con los hallazgos surgidos a raíz de la secuenciación del genoma humano.

De los tornillos al cobre

En muchos casos, el ingenio gallego acaba dando como lógico fruto la creación de empresas como Micatón, creada por Michael William Pérez Trigano y luis Baamonde Cotón, que han conseguido una inyección de 120.000 euros para su modelo de sujetatornillos, elegido como mejor proyecto innovador en un certamen de Las Vegas. Este invento ya ha logrado más de 400.00 pedidos en EE.UU., vende más de 50.000 unidades al mes en España y Francia y busca distribuidor para llegar a todo el mundo. 

Hay mentes inquietas que no cesan en su intento, y han triunfado ya con sus ideas en varias ocasiones. Esta es la historia de José Manuel Iglesias Vilas, presidente de la empresa Galopín, que es la cuarta empresa con mayor volumen de exportaciones de España y ha exportado a todo el mundo sus parques infantiles. Iglesias, ha patentado también un sistema para depurar restos de ansiolíticos, antidepresivos y otros restos de drogas en las aguas residuales. Su empresa de áreas de juego está ubicada en Cerceda, y ya ha dejado claro que el éxito no le moverá de allí. «Nosotros somos de Galicia ?explicó recientemente?, nos sentimos de Galicia y no queremos cambiar. No queremos ser grandes, queremos ser pequeños pero muy eficientes». 

Muchas de las patentes gallegas nacen de una necesidad. El robo habitual de cobre requería una solución y los responsables de Sotecable la han encontrado. El problema no está solo en la desaparición del metal: «El robo del cobre en diez farolas suponen pérdidas de unos 20.000 euros; la instalación de este sistema cuesta cien euros por farola, así que serían algo más de mil euros». Esto explica Ramón Rosada, uno de los tres socios de la empresa gallega, que desde hace un año comercializa un sistema para evitar los robos de cable. Farolas, campos de fútbol, arquetas o campos de riego son algunos de los lugares donde lo han instalado, además de carreteras como la M30, la M40. Ahora tienen la intención de  llevarlo a Chile, Panamá, Australia, Sudáfrica y «un proyecto con una empresa nórdica», resume Rosada antes de concluir :«Es un sistema muy interesante para las administraciones y que ya está funcionando en toda España».

José Manuel Iglesias Vilas

Desde un tobogán inoxidable hasta una depuradora de restos de ansiolíticos.  Licenciado en empresariales, José Manuel Iglesias Vilas, nacido en Montevideo, se define como un «promiscuo cultural». Califica a sus empresas, Gefico y Galopín, que venden sus productos en 65 países, como los «talleres del Tío Gepeto». Inconformista y siempre buscando nuevos horizontes y propuestas, Iglesias ha diseñado junto con su equipo, integrado por 85 personas, un sistema pionero para la depuración de restos de ansiolíticos, antidepresivos y otras drogas en aguas residuales. José Manuel iglesias ha basado su entramado en los diseños, construcción y mantenimiento de parques infantiles y en todo lo que tenga que ver con el agua y su tratamiento. China es uno de sus principales clientes

Ramón Rosada

La solución para el robo del cobre.  El sistema patentado contra el robo del cobre: «es como una pinza o abrazadera que evita el deslizamiento del cable, por lo que no se puede arrancar», detalla Rosada, al describir una idea de Juan Andrés Gaona, un fontanero de Valladolid. Dicha pieza hace que el cable se rompa cuando los ladrones intentan extraerlo. Empresas como Renfe, Talgo, Acciona, ayuntamientos y diputaciones se han interesado por este sistema antirrobo

 José Manuel Pato

Una sábana que controla la salud. El último invento del activo José Manuel Pato, vecino de Laxe desde 1987, es una sábana bajera que, tan solo con acostarse y a través de sensores, controla el estado de salud de la persona en distintos parámetros, desde el peso o la temperatura al nivel de oxígeno en sangre o la presión arterial. «Teño certa facilidade para a creatividade. Cando detecto unha necesidade doulle voltas ata dar coa solución», explica. No es su única creación ?todas patentadas?: diseñó unos bolardos que se izan en los pasos de peatones cuando el semáforo está en rojo para los coches (PeATO), un chaleco con sujeción a tierra para los pescadores de caña en la costa y un sistema que garantiza la higiene a los que beben en lata.

 Antonio Vilar

El andador infantil más cómodo y moderno.  Enseñar a andar a su niña sin que su espalda se resintiera llevó a Antonio Vilar a inventar, en el 2007, un sencillo bastón andador para que el niño aprenda a dar sus primeros pasos sostenido por un adulto.. Reconoce que el proceso para obtener la patente nacional y la internacional «lleva mucho tiempo» y a veces da resultados sorprendentes: «La primera patente que salió fue la de Estados Unidos», explica Vilar. De todos modos, apunta que la patente «no te protege de la copia y en Galicia y Holanda nos han copiado». Además, todo el proceso requiere una inversión importante: «Solo el burofax a la empresa holandesa que lo copió nos costó 3.000 euros». Lo venden a través de Internet (www.niniwalker), El Corte Inglés «y lo estamos vendiendo en Hon Kong y México»

Michael William Pérez Trigano y Luis Baamonde Cotón

El sujetatornillos que revolucionó EE UULos dueños de la empresa Micatón comenzaron hace cinco años como un proyecto en un taller de 15 metros cuadrados y con sus propios recursos. Estos dos ingenieros han creado una pieza que se adapta a todo tipo de destornilladores, tanto manuales como eléctricos, y que hace que el trabajo de atornillado sea mucho más fácil gracias a un potente imán. Esta pieza, que se fabrica en China, es la que complica un poco el proyecto. «Nos gustaría fabricar aquí -aseguran- ahora mismo la producción tarda mucho en llegar desde China.

Iago Ocarranza y Pablo Gajino

Una app para abrir el garaje desde el móvil. Iago y Pablo comenzaron en septiembre del año pasado a desarrollar una novedosa app que abre la puerta del garaje desde el teléfono móvil, que funciona en este caso como un mando a distancia. Tienen registradas ya cientos de descargas en Galicia y ya han comenzado el proceso de expansión entre distribuidores. Ellos son la punta del iceberg de un grupo de jóvenes gallegos que están innovando en el mundo de las aplicaciones móviles.

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