Turistas y peregrinos aprovechan su estancia para llevarse algún décimo
28 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La lotería de Navidad ya ha comenzado a venderse en las administraciones de Deza y Tabeirós-Terra de Montes. Turistas, peregrinos y personas que regresan en verano a la zona para pasar unos días con la familia aprovechan su estancia para llevarse algún décimo. No obstante, no se trata de un aumento extraordinario de las ventas respecto a otros años, sino de un fenómeno que los loteros ya asumen como habitual durante los meses de julio y agosto.
En la administración número 1 de Silleda señalan que este movimiento se nota especialmente entre quienes están de paso por la localidad o recorren el Camino de Santiago. «Ha habido un cierto repunte de ventas debido a los peregrinos, pero tampoco ha sido algo excesivamente notorio», apunta Gustavo Pousa, propietario del único despacho del municipio, que sitúa los meses de verano como el momento en el que comienza a crecer la demanda de lotería de Navidad. Los foráneos, además de este sorteo, compran en menor medida otros juegos semanales, como la Primitiva o la Bonoloto.
El perfil de los compradores es variado. Además de peregrinos, hay familias y veraneantes que llegan desde otras comunidades para pasar las vacaciones o acudir a las fiestas de la zona. En la administración silledense recuerdan, por ejemplo, la visita de un grupo de canarios que estaba haciendo el Camino y que se llevó «seis o siete décimos» para compartir entre sus integrantes. Pero no hay, ni mucho menos, una avalancha de compradores. «La afluencia es más o menos la de siempre y buena parte de los visitantes que se llevan lotería son clientes que repiten todos los años. Hay gente que viene a veranear desde San Sebastián, Vitoria...», indica Pousa.
En Lalín también se percibe este movimiento estival. En la administración número 1 señalan que el incremento comienza a notarse a principios de julio y que agosto concentra buena parte de las ventas. Familias y grupos de amigos forman buena parte de este público veraniego, aunque también hay presencia de personas procedentes de Andorra, muchas de ellas vinculadas con la comarca y que regresan durante sus vacaciones.
En cuanto al volumen de compra, puede ser considerable cuando se realiza entre varias personas. En la administración consultada calculan que un grupo puede gastar habitualmente entre 140 y 160 euros. También hay una característica que se repite entre los compradores de fuera: suelen buscar números con un significado especial. El número de la casa es uno de los más solicitados, aunque también aparecen fechas de cumpleaños y aniversarios; una elección que tiene una explicación sencilla: para quien vive fuera, comprar un décimo durante las vacaciones no solo supone la posibilidad de ganar un premio, sino también llevarse consigo un recuerdo de la familia, de la casa o de los días pasados en la zona.
Los vecinos esperan al otoño
A diferencia de los veraneantes, que empiezan a pensar en las Navidades en pleno verano, los vecinos de las comarcas tienen otro ritmo. Desde la administración de loterías número 2 de Lalín explican que el cliente local suele esperar mucho más para comprar sus décimos de la lotería de Navidad. «A xente de aquí ata novembro ou decembro non compra a lotería de Nadal», indica Santiago Fernández, trabajador de este establecimiento situado en la Praza da Mariña de la capital dezana. Así, las administraciones de la zona viven durante el verano una especie de anticipo de la campaña navideña que llegará con más fuerza en otoño.
También los premios repartidos por las administraciones contribuyen a animar las ventas. En el local de la Praza da Mariña, la Primitiva dejó recientemente más de 73.000 euros, el mayor premio que han entregado en lo que va de año. En el caso de la administración silledense, Gustavo Pousa destaca que los más de dos millones de euros que dejó la Bonoloto el pasado mes de febrero, así como el segundo premio de la Lotería Nacional de los sábados, dotado con 30.000 euros por décimo y repartido a principios de este mes, han contribuido a incrementar ligeramente las ventas, sobre todo entre la clientela local.