El Areal cerró una era con la quema ritual de su barca al estilo vikingo
DEZA
Callobre estrenó un San Xoán de aire celta que «chegou para quedar»
25 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Como en un funeral vikingo. Así despidió el Areal de Berres sus celebraciones del San Xoán tras 28 años en los que su ritual de encendido del lumeiro fue ganando cientos de adeptos. A medianoche del martes, la simbólica barca de remos que adornaba el área fluvial se convirtió en hoguera para completar el ritual de tránsito y marcar el fin de una era.
La fiesta de despedida fue más humilde que otras veces. No tuvo pulpería. Ni música en directo. Pero fue más auténtica si cabe. Fue pura poesía.
Como sugería la organización, muchos visitantes se animaron a desplegar sus manteles por el bosque para merendar de campo, como en las romerías de antaño. A los organizadores les llovieron súplicas para que den continuidad a la mágica cita. Sin embargo, no habrá vuelta atrás. «As cousas morren. Hai que asumilo. É o bonito da vida. Dá pena, pero a morte é a que alimenta a vida; é o nacemento doutras cousas», reflexionaba ayer José Manuel F. Gañete, principal artífice del mágico lumeiro del Areal y cuidador incansable de este espacio fluvial durante todo el año. «A de onte foi unha festa especial, cun ambiente auténtico. A festa, o que a fai, é a actitude da xente. Podes adornar moito, pero se non hai espírito na xente... Onte puxémoslle un broche de ouro ao San Xoán do Areal coa imaxe da barca en chamas que simboliza o fin de todo este camiño. Agora é tempo de espallar a semente, o espírito que houbo no Areal», dice Gañete.
Mientras en Berres estaban de despedida, en Callobre le daban la bienvenida a una nueva cita que llega pisando fuerte. Cerca de cuatrocientas personas participaron en el lumeiro al que le prendió fuego una comitiva vecinal ataviada al estilo celta. Para hacerlo, utilizó la «llama sagrada», es decir, el fuego más puro, encendido directamente por el sol haciendo uso de una lupa gigante en una singular ceremonia que tuvo lugar el domingo en el Pico Sacro. El lumeiro —aderezado con el festival Pacordas Rock, hinchables y verbena— fue un éxito. «Chegou para quedar», avanzan desde la organización.
En la zona se celebraron más de cuatrocientas hogueras con permiso oficial, muchas de ellas acompañadas de sardiñadas, cenas o música. Como las de A Cacharela y Pena Aguda (Lalín) o la de Cortegada (Silleda).