La estradense Carmen Valcárcel emprendió para salir de un bache vital y acertó con una marca de papelería artesana que es puro sentimiento
31 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.«Este papel tivo outra vida. Hoxe comeza algo novo. Tócao. Está feito para sentirse». Con esta sugerente propuesta es cómo la estradense Carmen Valcárcel Constenla invita al cliente a acercarse a su trabajo. No es una frase
hecha. Ni un frío eslogan de agencia. Es puro sentimiento. Igual que Carmen y que su marca de papel artesano: Zapireza.
A Carmen Valcárcel el trabajo artístico le gustó desde niña. De pequeña pintó sus propios universos con ceras Manley, con acuarelas o con pintura de dedos. «De pequena e non tan pequena», matiza. El arte siempre estuvo en su vida. Cuando su padre, que era ebanista, dibujaba sus diseños, Carmen lo miraba embelesada. No es extraño que, al acabar sus estudios en el instituto, dirigiese ilusionada sus pasos a la facultad de Historia del Arte. Trabajó como guía en la Cidade da Cultura y en la Catedral de Santiago antes de que la ley de la oferta y la demanda la redirigiese al sector de la floristería, que también dejó un poso en su vida que en cierto modo conecta con su nuevo oficio. A la senda del arte Carmen regresó tras «una serie de catastróficas desdichas». La vida la golpeó duro y el espíritu artístico, que nunca había dejado de estar ahí, afloró como la mejor de las curas.
«Quedei sen traballo e voltei aos inicios. Sendo muller e pasados os corenta anos, ninguén me ía querer contratar, así que tiven que reinventarme e fíxeno volvendo ás orixes, á pintura. Din que axuda a sanar», explica.
Papeles con vida
Carmen fusionó dos de sus pasiones —la papelería y la pintura— para dar vida a su proyecto. A fuerza de experimentar con distintas texturas y técnicas de pintura la estradense acabó convertida en artesana del papel y dando vida a la marca Zapireza, que comercializa invitaciones para todo tipo de eventos, libretas o láminas para enmarcar. Todos con papel reciclado de origen vegetal. «Son papeles vivos», dice.
Zapireza trabaja con muchos soportes. Como el papel de uva, de algas, de maíz o de hierba, que tiene distinto color según la época del año. «Empecei a investigar e vin que o bagazo do viño pódese reutilizar para facer papel. Igual cós restos do millo ou cás algas. Na lagoa de Venecia tiveron problemas polo exceso de algas e utilizáronas para facer papel», cuenta emocionada con el nuevo mundo al que hace dos años que se ha tirado de cabeza.
Por el momento, Carmen Valcárcel trabaja mayoritariamente con papeles comprados sobre los que dibuja, estampa o imprime sus delicadas creaciones. No obstante, la estradense también se ha lanzado al reciclaje de papel. «Os excedentes de papel dos traballos que fago recícloos. De momento o papel resultante é bastante rudo e non vale para calquera tipo de traballo, pero sigo investigando e experimentando», cuenta.
Sobre sus papeles vivos, Carmen Valcárcel despliega un universo vegetal lleno de simbolismo. Dibuja, sobre todo, plantas típicas de la flora gallega, algunas muy conectadas con sus vivencias. Como la Herba Luisa. «Para min a Herba Luisa é o comezo do verán. É ir á casa dos avós», cuenta la emprendedora. «Moitas plantas, aparte do significado persoal que poidan ter para min, teñen un significado na cultura galega. Coma o fento, que é símbolo de resistencia», indica Carmen. «Gústame investigar e nos cadernos, por exemplo, inclúo unha notiña cunha breve referencia á planta que vai debuxada ou á súa simboloxía. É a miña forma de contribuír á difusión dos saberes antigos, que se están perdendo», dice.
La artista utiliza dos técnicas para plasmar sus ilustraciones. Una de ellas es la de la sombra. Aplicando una luz sobre una hoja o planta, Carmen dibuja la sombra que proyecta en el papel. «Comecei pintando as sombras en negro, pero despois necesitaba máis cor, seguramente porque o meu ánimo tamén ía mellorando. Pódese dicir que volqueime nas sombras para poder ver a luz», reflexiona. Fue así como Carmen recuperó las acuarelas de su infancia y empezó a llenar sus propuestas de color.
Y entonces llegó también la segunda de las técnicas con las que trabaja la artesana estradense. «Chámase hapazone. É unha técnica xaponesa de impresión botánica milenaria. Consiste en coller a flor ou a planta, poñela sobre o papel e darlle golpiños para que os pigmentos queden no papel», explica mostrando un trabajo con un vibrante colorido extraído de un pensamiento. «Esta cor vaise perdendo, aínda que, ao aplicarlle calor, perdura máis», cuenta.
Un nombre con historia propia y una golondrina que es homenaje
Mucha gente le pregunta a Carmen de dónde viene el sonoro nombre de su marca. Por supuesto, tiene una bonita historia detrás. «Cando o meu pai era pequeno, mandárono ao taller a por unha ferramenta. Pedíranlle un guillame. El conta que colleu a bici, foi dar unha volta pola feira e cando chegou ao taller dixo que ía a por unha ‘zapireza'. Ninguén entendía o que quería. O meu pai sempre dixo que, se un día inventaba algo, íase chamar así», explica la emprendedora. Como logo, en homenaje a la madre de Carmen, la marca lleva una golondrina.
Zapireza vende papelería, cuadernos y acuarelas artesanos inspirados en la tierra y la memoria. Instagram y el boca a boca son de momento su forma de atraer clientes, pero Carmen espera abrir web y tienda propia en A Estrada.