Este céntrico enclave urbano se ha convertido en una jungla de pintadas y humedades
26 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La Praza Europa de Lalín, uno de esos céntricos lugares que debían convertirse en foco de esparcimiento, se ha transformado en una jungla de las pintadas. A las quejas periódicas por los botellones o las peleas en este espacio se suma una imagen cuando menos inquietante. Los amantes del arte urbano podrán encontrar algún ejemplo de cierto nivel estampado sobre paredes, torretas de ventilación y diversos elementos del mobiliario urbano. Pero en realidad cuesta encontrar un grafiti que luzca. Y los más logrados incluso se vandalizan con otros mensajes superpuestos, en una mezcolanza sin orden ni concierto que ofrece una imagen de feísmo sobre la que las autoridades locales deberían reflexionar.
En ese océano de colores con aerosol solo encontramos una pequeña isla. Eso sí, por encargo municipal como homenaje a las cantareiras, pintada por Álex Dávila Moure (Lalín, 2000), que firma sus obras como Dreads, a ambos lados del nuevo acceso para abonados al aparcamiento subterráneo. Una isla creativa que ojalá no tiente en quienes el respeto por la creatividad ajena brilla por su ausencia.
En un recorrido por la plaza cuesta encontrar algún otro grafiti que encandile la mirada, sea por su mensaje y calidad del diseño, sea porque luce sin daños. Cuentan con más protagonismo los protagonizados por nombres o siglas, pero encontramos también algún rostro desencajado o una inquietante cabeza de cocodrilo —quizás caimán— en un llamativo color rosa. Pero tampoco faltan sencillos mensajes groseros o sin ningún empeño creativo, además de logotipos o símbolos, junto a simples trazos sin ton ni son. Una amalgama que casi ofende a la vista.
Las protecciones de la pista deportiva ubicada en esta plaza tampoco se salvan de esa fiebre por pintarrajear lo que no es propio. Y, claro, ahora surge el dilema sobre cómo actuar. ¿Repintar esas paredes para borrar esos grafitis, algunos superpuestos en varias ocasiones, y el resto de pintadas incluso ofensivas? ¿Mantener al menos aquellos que se encuentran en aceptables condiciones? Dudas comprensibles, pero como paso previo debería trabajarse en la concienciación para lograr el respeto a los bienes ajenos. También a la creatividad con trazos de aerosol.