El Concello de Silleda advirtió a la Xunta de este acto vandálico, además de reiterar en su escrito la necesidad de actuar en el muro oeste del claustro
02 abr 2026 . Actualizado a las 21:29 h.Seguro que a los amantes de la literatura les resulta fácil recordar uno de los hitos en la literatura de Gabriel García Márquez, El coronel no tiene quien le escriba. Describe el sinvivir de un veterano de guerra a la espera durante tres lustros de una pensión que no llega. Sobrevive junto a su enferma esposa con la máxima dignidad, entre la esperanza por un gallo de pelea que genere recursos a la familia, y la resignación. Tanto el título como la propia historia podemos por desgracia extrapolarlos a la realidad del monasterio de San Lourenzo de Carboeiro, esa joya románica del patrimonio dezano que se yergue orgullosa junto al río Deza, sumida en un silencioso olvido oficial.
Vayamos por partes, puesto que si cogemos el título del clásico de García Márquez y le quitamos el no, en estos días Carboeiro tuvo quien le escribió. Pero no para poner en valor su relevancia arquitectónica, cultural o espiritual, sino para dañar sus seculares sillares. Los vándalos dejaron marcas con algún objeto punzante sobre la superficie pétrea de la parte exterior de la cripta, donde se encuentra la inscripción fundacional del conjunto monacal. Actuaron sobre uno de los elementos de gran valor histórico y patrimonial integrado en este conjunto monumental, detectándose esos daños por el personal que atiende el cenobio a finales de la pasada semana.
En los sillares aparecen marcas y se resaltaron además con un material blando de color anaranjado los propios símbolos de la inscripción fundacional. Aparecieron dibujos ajenos a este bien que alteran su lectura, afectando de forma negativa a la percepción de este elemento epigráfico medieval, como lamentan desde el Concello de Silleda, que ya comunicó este ataque vandálico y los daños detectados a la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural de la Xunta de Galicia.
En el escrito remitido a este departamento autonómico se insta a efectuar una inspección técnica en Carboeiro para evaluar el alcance de los daños y determinar el protocolo de limpieza, conservación o restauración más adecuado. Todo ello para eliminar las marcas sin comprometer ni la integridad del soporte pétreo ni la legibilidad de la inscripción. En la comunicación se adjuntó diversa documentación fotográfica de los desperfectos.
Y, de nuevo de la mano de García Márquez y la larga espera del coronel que protagoniza ese libro, Carboeiro también lleva tiempo aguardando por una actuación en el muro oeste del claustro. Ante el riesgo de caída, el gobierno local valló la zona y restringió el acceso por razones de seguridad. Sus peticiones a la Consellería de Cultura para su reparación cayeron en saco roto hasta ahora, pese a que la primera advertencia ya data del 2018 por la inclinación estructural, reiterándose de paso que se comunicó el acto vandálico.
Un monasterio sin electricidad ni sistemas de seguridad
Carboeiro vive entre tinieblas cuando se oculta el sol. Una carencia de suministro eléctrico que impide a su vez dotar de sistemas de videovigilancia y seguridad al monasterio. La dotación de luz generaba no hace mucho tiempo debate político, entre Concello y Diputación, en torno a un proyecto que se quedó en el tintero y que, a su vez, imposibilitó acometer el anunciado plan de musealización virtual del cenobio con cargo a un plan que gestiona el gobierno provincial y cuenta con financiación europea.
Desde el Concello pedían este jueves a vecinos y visitantes que extremen el respeto y cuidado del patrimonio histórico, en especial este conjunto monumental tan simbólico y singular. Un monasterio que cada vez recibe más visitas. Remarcan que la conservación de este legado es una responsabilidad compartida, a preservar para próximas generaciones. Además, lamentaron profundamente este acto vandálico, confiando en que la Xunta actúe con celeridad para evaluar y reparar los daños, y que actúe en el muro oeste.