En la consellería confían en que fructifiquen las conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona para la restitución de las piezas expoliadas del monasterio dezano
12 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.La restitución de las estatuas del Maestro Mateo al Concello de Santiago hace unos días, expuestas desde ayer al público en el Museo do Pobo Galego, pone el foco de nuevo sobre otras piezas artísticas expoliadas hace décadas. Si en el caso de las figuras en granito de los profetas Abraham e Isaac se requirió llegar incluso al Tribunal Supremo, con los elementos escultóricos que «desaparecieron» hace décadas del tímpano del monasterio románico de Carboeiro, en Silleda, la vía negociadora sigue explorándose como la senda para lograr su devolución y evitar el inicio de un litigio judicial que podría prorrogarse en el tiempo.
Desde la Consellería de Cultura confirman que las conversaciones siguieron abiertas durante todo este año con el Ayuntamiento de Barcelona, puesto que las piezas expoliadas en la década de los 50 del pasado siglo se exhiben en el Museo Frederic Marés, de titularidad municipal. La institución museística adquirió de forma lícita en 1980 a un particular dos de los tres relieves pétreos que componían el tímpano de la entrada principal al cenobio dezano, en concreto un Cristo Pantocrátor y otro que representa a dos de los evangelistas, San Juan y San Lucas, mediante un águila y un buey.
Entre las gestiones retomadas por el actual conselleiro, José López, dando continuidad a las emprendidas ya por Román Rodríguez cuando estuvo al frente de Cultura, destaca un último encuentro el pasado octubre en Barcelona con representantes tanto del Ayuntamiento como del Museo Marés. Fuentes de la consellería resaltan que se están dando pasos en la buena dirección para la devolución de las piezas expoliadas. Hay que recordar que su actual emplazamiento era conocido desde hace tiempo, pero la posibilidad de la restitución se agitaba tras destapar el historiador Francisco Prado-Vilar en La Voz en enero del 2023 el hallazgo de unas cartas en el Arquivo de Galicia y en el Archivo General de la Administración que prueban la sustracción ilegal de esas esculturas pétreas del tímpano de Carboeiro. Su trabajo permitió constatar que hubo una denuncia por ese expolio y por tanto base para defender el origen ilegítimo de esas figuras exhibidas en la capital catalana.
Las gestiones emprendidas por la Xunta para recuperar ese patrimonio de todos están a punto de cumplir dos años, por ahora sin fraguar pero dando pasos hacia adelante. Pero ya desde hace más tiempo se habían adoptado medidas infructuosas en ese mismo sentido. En el 2006 se debatía y aprobaba una moción en el pleno de la Mancomunidade de Deza para reclamar la devolución de esas piezas. Cobró de nuevo fuerza en el 2017 cuando otro museo catalán devolvía 44 piezas del monasterio silledense. Pero tampoco prosperó.
De la remisión de una carta a una videoconferencia y un encuentro bilateral
Si el encuentro mantenido el pasado octubre en Barcelona supuso el último movimiento sobre el tablero de ajedrez en esta partida de larga duración que mide a Xunta y Ayuntamiento de Barcelona, durante el 2025 hubo otras vías para llegar a ese ansiado consenso sobre las piezas expoliadas en Carboeiro. El conselleiro de Cultura remitía hace meses una carta exponiendo los argumentos que sustentan la reclamación, especialmente los documentos encontrados por Francisco Prado-Vilar. Hubo asimismo alguna videoconferencia para avanzar en un proceso para el que la consellería no se marca plazos.
Pero esas buenas perspectivas incluso las desvelaba el director xeral de Patrimonio Cultural, Ángel Miramontes, en una reciente entrevista en La Voz. A preguntas sobre los trámites para recuperar las dos estatuas pétreas románicas, dijo ser «moi optimista. Os cataláns respiraron ben e entenderon a nosa visión, que é que as estatuas son de Galicia. Estes días saberemos algo, estamos moi avanzados». El horizonte parece más despejado que hace dos años cuando comenzaron los contactos para la restitución de ese patrimonio, con la denuncia por su robo en 1957 como piedra angular para lograrlo.
Una vez devueltas esas dos figuras escultóricas del tímpano comenzará otro proceso, en este caso sobre su conservación y exhibición. Deberá abordarse si vuelven a su emplazamiento primigenio en Carboeiro o se custodian en alguna institución museística. Pero antes deberán regresar a Galicia, con precedentes poco alentadores como los vividos con las pinturas de sala capitular del monasterio de Sijena.