Medio Rural solicita a los vecinos del Sobreiral do Arnego que denuncien

Rocío Perez Ramos
Rocío Ramos LALÍN / LA VOZ

DEZA

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Una comunicación que permitirá que se activen acciones para evitar los robos

06 oct 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde la Consellería de Medio Rural de la Xunta el xefe de servizo de Xestión Forestal, Odón López, «tanto a Lei básica de montes como a Lei de Montes de Galicia establecen que o propietario dos aproveitamentos é o titular do terreo, se alguén che quita o que é teu, é roubar». Recomienda a los propietarios que denuncien siempre y comuniquen los hechos tanto a la Xunta como al Seprona, que es el que se encargaría penalmente de actuar frente a un posible robo. Insiste en las denuncias porque aunque entiende que en muchas veces es difícil poder probar este tipo de actuaciones, ya que en muchos casos se producen en zonas donde no son vistas, «queda constancia».

Y esas denuncias permiten actúan y adoptar medidas como el incremento de la vigilancia, entre otras. La identificación de los autores y ese posible robo económico sería estaría «nas mans da xustiza». Odón López apunta que, además de la normativa que establece el período en el que se pueden llevar las actuaciones de retirada de las cortezas, «están as condicións administrativas, que dependen se os montes teñen proxecto de ordenación ou non, e en todo caso aínda que non o teñan pode facerse o descortizamento presentando unha declaración responsable ou unha solicitude de autorización en caso de masas continuas de máis de cinco hectáreas, hai que presentar un plan de aproveitamento realizada por un técnico».

En el caso de estas actuaciones de retirada del corcho llevadas a cabo en el Sobreiral do Arnego, al menos, las últimas detectadas por los vecinos se habrían llevado a cabo ya fuera del plazo fijado, que acaba el 30 de agosto. Y podrían ser, explica López, «denunciadas administrativamente, pero nos si non o vemos in situ a quen imos denunciar é o titular da parcela, que terá que dicir, a min me roubaron. E a persoa tería que presentar unha denuncia para evitar a sanción».

«Estas cousas o mellor é detectalas no momento no que se está producindo», añade, aunque entiende que eso es difícil que ocurra porque muchos propietarios están fuera. Señala que en cada concello existe un agente forestal encargado de ese municipio e igual alguno más «que nesta época teñen gardas por incendios, que sería máis fácil de xestionar».

Recomienda a la ciudadanía que «se hai un grupo de veciños que queiran por en coñecemento estes feitos á consellería, a consellería pode intentar facer fincapé na vixianza destas zonas na época na que solen vir a retirar ás cascas». Afirma que una vez se constata esta situación se puede hablar también con el distrito forestal, el Seprona de la Guardia Civil y la Policía Autonómica para tratar de reconducir esta situación con un plan especial para la zona.

«A xente ten que poder ver un rendemento económico»

Dentro del Sobreiral do Arnego de Agolada existe una zona custodiada. Marcial Barral, miembro de Adega, es uno de componentes de esta unidad de custodia creada en parte de las comarcas de Deza y A Ulloa. Dentro de las parcelas se incluyen unas de 24 hectáreas de terreno en la zona de O Sobreiral do Arnego, 20 custodiadas, a través de una unidad que se empezó a gestar ya en el 2006.

Barral ve con preocupación estas incursiones en esta zona del Sobreiral, amparada por la Rede Natura 2000, de personas que se llevan el corcho. Señala que «vin algunhas sobreiras que tiñan un anaco descortizado». Unas actuaciones que, señala, «deberon ser fai unha semana ou semana e pico e a xente pensou que serían encargas». Espera que «sexa algo que non se manteña no tempo». Destaca que «a cortiza ten un rendemento económico que está ligado a sustentabilidade dos bosques caducifolios». Cree que «a xente ten que ver un rendemento económico porque si a xente ve que non da, entón pode haber quen diga, pois entón pranto eucaliptos». En la parroquia de Carmoega, explica, la parcelaria se llevó a cabo hace unos 20 años pero aún así «as propiedades non son moi grandes».

En la zona custodiada se llevan a cabo diversas actividades de identificación de fauna. Una de ellas es el estudio de especies como los murciélagos. Barral, a través da Fundación da Biodversidade e con Adega, expone que «hai un montón de caixas de morcegos». Una de las iniciativas que se llevaban a cabo tenía como escenario la zona del área fluvial del Arnego. «Facíase a noite, despois de un roteiro, unha captura con redes especiais contando cos permisos necesarios de Medio Ambiente para cun experto na materia como é Xosé Pardavila levar a cabo a súa identificación», comenta Barral. Son iniciativas, añade, que tienen como objetivo reconocer la importancia de la biodiversidad.

Observación de aves

En una de las zonas de la margen izquierda del río hay otra parcela custodiada del lado de Quián. En el Sobreiral, en colaboración con la organización ecologista, se colocó no hace mucho una caseta de observación de aves. Es un espacio, dice, muy importante pero «tamén é unha zona a qué é fácil acceder», lo que considera, facilita también este tipo de incursiones. Barral pone el acento en la necesidad de un rendimiento económico para los vecinos que permita mantener la zona de forma sustentable y también en la importancia de que actuaciones como las denunciadas por algún propietario no se vuelvan a producir «de xeito tan descarado» y luchar «contra ese saqueo».

Los vecinos, asevera Marcial Barral, «veñen obtendo un rendemento económico cada oito ou dez anos e son árbores centenarias». En Agolada, dice, «tradicionalmente veñen vindo cada dez anos ou así empresas de Estremadura e Portugal para facer e contratar este traballo».

La normativa limita el pelado del 20 de junio al 30 de agosto

En cuanto a la normativa para llevar a cabo la retirada de las cortezas de corcho de los alcornoques, López, indica que «é moi sinxelo de consultar» ya que, apunta, son tres artículos incluidos en el decreto 73/2020 de la Xunta. En ellos se establece que «as operación só se poden realizar entre o 20 de xuño e o 30 de agosto de cada ano». La elección de estas fechas obedece a un tema de fisiología de las plantas ya que es, añade, «o momento en que a casca se desprende da parte do tronco polas condicións de calor é o momento no que non se producen danos á árbore». Una normativa consensuada de forma científica y admitida, señala, a nivel internacional apuntando países como Portugal «onde se descortiza bastante».

En cuanto a las condiciones para retirar esa cáscara depende del diámetro del árbol. Si alcanza una circunferencia de 60 centímetros a una altura del árbol de 1,3 metros ya se puede retirar. «No primeiro descortizamento a altura máxima que se pode descortizar sería o dobre do que mida esa circunferencia; no segundo descortizamento a peladura sería de 2,5 veces de circunferencia e nas seguintes a altura máxima será de tres metros e xa non hai que medir nada. Se a árbore ten un diámetro superior a 70 centímetros se poderían pelar as polas», se recoge. Por lo demás no se establecen otros condicionantes que no sean los lógicos de realizar la operación de forma cuidadosa y heridas, algo que no siempre se cumple.