La ausencia del regidor marcó el pleno del acuerdo político en Silleda

Javier Benito
javier benito LALÍN / LA VOZ

DEZA

Miguel souto

Maril lamentó el teatrillo de Cuíña y falta de respeto a la institución, mientras Rey criticó que viniese Santiago a solventar «pratos rotos dos seus berrinches»

28 jul 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

La figura ausente del regidor cobró ayer más protagonismo que si hubiera intervenido, incluso sin la pasión que le suele caracterizar, en el pleno celebrado en Silleda. La sesión donde se iba a plasmar el acuerdo político alcanzado, a nivel programático y de salarios, entre PSOE y BNG, con estos llevando el ascua a su sardina en lo económico. Pero tras las intervenciones, ese consenso está lleno de espinas y costará que florezca la rosa de la cordialidad. Queda por ver si al menos la de la gobernabilidad mejora por el bien de los silledenses.

Sin Manuel Cuíña, cuyo sueldo había generado buena parte de la controversia previa con su dimisión-no dimisión como protagonista, a la alcaldesa en funciones, Mónica González, le tocó lidiar una sesión donde apostó por una línea dialogante y comedida, sin entrar al trapo en algunas de las andanadas de los nacionalistas a la línea de flotación, y abordando también desde la tranquilidad sus intervenciones para rebatir al PP. Un debate que se producía tras retirarse del orden del día el punto de la renuncia de Cuíña a los cargos de edil y alcalde, que revocó por escrito ayer mismo.

El primero de los asuntos por vía de urgencia correspondía con las dedicaciones exclusivas, fijando salarios y su abono con carácter retroactivo a la fecha de la investidura, dentro de ese acuerdo político. Mónica González consideró urgente resolver es cuestión. En su primera intervención, el portavoz del PP, Ignacio Maril, aludió al teatrillo vivido estos días para incidir «na nova volta de torca» que suponía la ausencia del regidor de la sesión, incidiendo «no papelón que ten o BNG» por ese motivo. Tildó cuando menos de curioso que no tuviese la deferencia de acudir para aprobarse el sueldo, cuestionando la falta de respeto a la institución y no querer dar la cara. Avanzó su voto contrario al no haber cambiado nada respecto a las posiciones de plenos anteriores y a una situación que se prolongó «polo capricho persoal de Cuíña», para citar al presidente de Asturias, Adrián Barbón, que ayer en su toma de posesión dijo que «un home vale o que vale pola súa palabra».

Desde el BNG, su portavoz, Erea Rey, mostró de inicio su sorpresa al no asistir el regidor al pleno después de elogiar virtudes propias y desacreditar al resto. Fue crítica con Cuíña de nuevo, para defender que ellos no fueron ni culpables de su posible renuncia de su vuelta, para afearle que no diese explicaciones a la corporación y no diese la cara. También lamentó que tuviesen que venir de Santiago a solucionar «os pratos rotos dos seus berricnches», considerando que todo se debería haber solucionado en clave local. Y decidieron aprobar su sueldo por lealtad y coherencia con el acuerdo.

Mónica González intentó atemperar en su primera réplica para insistir en que los salarios estaban ya muy debatidos, al ir por tercera vez al pleno. Afirmó que su lectura era distinta sobre lo ocurrido y pidió no hablar de quien estaba ausente, para animar a trabajar desde ya por el bienestar vecinal. Maril aprovechó esas palabras para preguntarse si no lo hicieron en los dos meses previos, con alusión a la retroactividad de los salarios y considerando que «veñen á política a cobrar». Tildó de marionetas de Santiago a ambos grupos municipales al tener que venir de allí a conseguir un acuerdo.

En su réplica Rey reiteró que el BNG siempre buscó dialogar y negociar, nunca imponer y que no iban a asumir responsabilidades que no les corresponden. Cogió el testigo de Maril al calificar de representación teatral lo ocurrido y que una negociación hubiese ahorrado plenos, reuniones y el espectáculo de insultos y amenazas recibidas en la anterior sesión plenaria por los ediles nacionalistas. Defendió que el acuerdo busca trabajar por Silleda y que la dimisión era un tema personal de Cuíña, en un órdago que nadie le mandó lanzar.

Cerró el debate la alcaldesa en funciones para definirse como más de cine que de teatro, leyendo contenido del acuerdo político que se vinculaba al regreso del regidor, algo que el BNG no compartía. «Todos cedimos e non foi nada agradable que xulgasen o traballo duns e outros», dijo, abogando por el diálogo de dos fuerzas progresistas condenadas a entenderse, e insistir en que no podía perderse la figura de Cuíña para Silleda. Al final salieron adelante los salarios con 7 votos de PSOE y BNG, posicionándose en contra 5 ediles del PP.

Unanimidad en los 3.000 euros para asociaciones y discrepancias en el personal eventual

Las otras dos cuestiones a debate plenario vinculadas al acuerdo PSOE-BNG salieron adelante, pero una de ellas por unanimidad. El PP también mostró su apoyo a mover 3.000 euros de la partida para retribuciones por dedicaciones de cargos electos a la de ayudas a entidades vecinales y de participación social. Maril recordó que tanto ellos como la anterior edil nacionalista insistieron en el anterior mandato en subir esa partida a colectivos, ante el aumento de sus gastos, congratulándose de ese incremento aunque fuese para maquillar lo ocurrido y animó al regidor a dimitir quince veces si con ello iba dinero a las asociaciones. Desde el Bloque, Xerardo Díaz mostró la conformidad con esa modificación para tilda de populismo y ocurrencia el anuncio de Cuíña en la anterior sesión de donar 3.000 euros de su salario si se aprobaba su propuesta, lo que calificó de «esmola». González recordó al PP que en el anterior mandato se subió de 5.000 a 8.100 euros la partida a participación social, para templar ánimos e incidir en que el desacuerdo no era económico, lamentando el tiempo perdido.

En la aprobación de un puesto de secretaria de alcaldía como personal eventual el PP votó en contra, insistiendo en que no habían cambiado las circunstancias y mostrando además su preocupación porque el BNG no cerrase cantidades en su pacto con el PSOE para extender abastecimientos y saneamientos o para las rozas, ante posibles cambios de opinión. Rey cree que se pueden acometer esas actuaciones si es posible destinar un millón al consistorio, para cerrar González con un premonitorio: «o tempo quitará e poñerá razóns».